La autolesión o el deseo de hacerse daño

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 23 octubre, 2013
Gema Diez · 23 octubre, 2013

La autolesión es una forma de hacer frente a los problemas, intentando expresar sentimientos que no se logran explicar con palabras. Al mismo tiempo se pretende liberar el dolor emocional. Pero para la persona que se autolesionan los sentimientos dolorosos siempre vuelven. Siente la necesidad de hacerse daño de nuevo, por ello es necesario buscar otras formas de sentirse mejor sin lesionarse.

Se trata de un comportamiento, una válvula de escape, para expresarse y sentirse mejor. Las lesiones personales son la única manera de hacer frente a sentimientos como la tristeza, odio, culpa o ira, sin embargo, ese pequeño alivio no dura mucho tiempo. Además, el secreto y la culpa provocados por la autolesión afecta a sus relaciones familiares y personales.

Walsh (2006), define la autolesión como “lesiones auto-realizadas, de baja letalidad o poco daño corporal intencional, de carácter socialmente inaceptable, llevada a cabo para reducir la angustia psicológica.

Diferentes tipos de autolesiones

El impulso de dañarse intencionalmente a sí mismo puede llevarse a cabo de diversas maneras, algunas de las más comunes son: quemarse, cortarse o arañarse la piel, darse golpes en la cabeza o en cualquier parte del cuerpo, perforarse o pegarse objetos en la piel, evitar que sus heridas se curen, tomar sustancias tóxicas u otros objetos, y de forma menos obvia, la persona puede ponerse en peligro bebiendo en exceso, conduciendo de forma imprudente o tomando cualquier tipo de medicamentos sin precauciones.

“La fuerza no consiste en ganar. La fuerza consiste en elegir las dificultades y decidir no rendirte”.

-Anónimo-

Categorías de comportamientos de autolesión

Según Simeon y Favazza (2001) existen diferentes categorías de comportamientos autolesivos:

  1. Estereotipados. Pueden variar de lesiones leves a graves. Suelen estar impulsados por fuerzas repetitivas. Suelen ser rítmicos y carentes de contenido.
  2. Mayores. Implican sufrimiento y una patología psicológica severa. Pueden llegar a la amputación o castración.
  3. Compulsivos. Repetitivos, ritualistas. Se repiten varias veces al día.
  4. Impulsivos. Tensión antes de actuar y alivio después de hacerlo. No hay intención de suicidio. Existe preocupación y ansiedad por dañarse a sí mismo. Es impulsivo y difícil de resistir.

Posibles señales de la existencia de autolesiones

Las señales de advertencia de que un familiar o amigo se autolesiona pueden ser las siguientes:

  • Heridas inexplicables, golpes o quemaduras, generalmente en las muñecas, pecho, brazos y muslos. Manchas de sangre en la ropa o en la cama.
  • Encontrar entre sus pertenencias navajas, agujas, cristales, y objetos punzantes o cortantes.
  • Sufrir accidentes frecuentes, poniendo la excusa de que son torpes o sufre muchos contratiempos.
  • Usar camisas de manga larga o pantalones largos incluso haciendo calor.
  • Suelen tratarse de personas que les gusta estar solos mucho tiempo encerrados en el cuarto de baño o en el dormitorio, y personas que sufren de aislamiento e irritabilidad.

¿Qué produce la autolesión a nivel inmediato?

A pesar de no ser una conducta adecuada, el que la lleva a cabo puede sentir diferentes sensaciones:

  • Sentirse vivo.
  • Liberar endorfinas.
  • Reducir el estrés.
  • Sensación de relajación.
  • Sueño.
  • Aclara la mente

“Un héroe es un hombre normal y corriente que encuentra fuerza para perseverar y sobrevivir a los obstáculos que se interponen en su camino”.

-Christopher Reeve-

Aunque parezca que esta conducta puede traer consigo algo positivo a nivel inmediato, hay que añadir que bajo ningún concepto debe tomarse como una solución a ningún problema. Existen multitud de técnicas para producir los mismos efectos a corto plazo. Por ejemplo, una intensa sesión de deporte.

Cómo actuar ante las autolesiones

El primer paso de actuación ante las autolesiones es confiar en alguien y hablar sobre lo que está sucediendo. Al principio puede haber miedo a hablar, pero también suele ser un gran alivio el compartir con otro lo que está pasando. Para ello, para hablar sobre las autolesiones, la persona debe de concentrarse en sus sentimientos y comunicarse en la forma que le haga sentirse más cómoda.

– El segundo paso es buscar ayuda profesional y no continuar con la conducta de autolesión. Porque con la ayuda de un terapeuta la persona podrá entender por qué se autolesiona. Para ello es muy importante saber reconocer los factores desencadenantes de las autolesiones, y para conseguirlo deberá de trabajar su conciencia emocional.

– El tercer paso es encontrar nuevas técnicas de afrontamiento, como por ejemplo, expresar el dolor y las emociones intensas, tranquilizarse, saber desconectar y especialmente buscar técnicas que ayuden a liberar la tensión.

Tratamiento profesional

Sin duda, es fundamental recurrir a ayudar profesional en el caso de llevar a cabo este tipo de conductas. El profesional nos ayudará a regular nuestras emociones y reconducir la conducta dañina y desaptativa.

Imagen cortesía de Toni Blay