Aprender a controlar impulsos como la ira - La mente es maravillosa

Aprender a controlar impulsos como la ira

Iago R 3 octubre, 2013 en Emociones 43 compartidos

Un comentario mordaz, un insulto, una ironía o un simple desaire son a veces motivos suficientes para que perdamos el control. Y es entonces cuando la ira pasa a tomar las riendas de la situación. De repente, un calor nos invade y reaccionamos sin pensar. Controlar impulsos como estos es complejo. Cuando sucede, ¿dejamos de ser nosotros o realmente sacamos nuestra verdadera identidad?

Esta duda es normal que la tengamos, pues es en esas circunstancias cuando actuamos por impulso, por ese sentimiento que nos nace de dentro y nos empuja a actuar casi sin pensar. Por eso controlar impulsos es tan difícil, porque son como un acto reflejo.

Dejarse llevar por la ira

Algunas personas se dejan llevar por sus impulsos de manera más fácil que otras. Esto es así porque, como todos sabemos, hay personas irascibles y personas más tranquilas. Pero, ¿es bueno dejarse llevar por la ira?

De algún modo, sacamos lo que llevamos dentro y liberamos nuestro odio o rabia contenida.Pero, por otro lado, provocamos una situación conflictiva y generamos más odio. Por tanto, ¿qué debemos hacer? ¿Contenernos?

Mano apretando pelota para el estrés

Muchas personas se abstienen de decir algo cuando se sienten ofendidas y liberan su rencor dándole un golpe a una pared o rompiendo algo que tengan a mano. Pero quizá la solución esté más allá: ¿y si evitamos esa expresión tan intensa del sentimiento de ira?

Si somos capaces de no sentirnos ofendidos cuando una persona nos provoca, seremos capaces de controlar nuestra ira. El conocido refrán: “a palabras necias, oídos sordos” es el mejor resumen de esta actitud.

Por ello, debemos darnos cuenta de que cuando alguien intenta ofendernos o provocarnos únicamente se está insultando a sí mismo; se está llamando insolente, irrespetuoso, inmaduro, etc. Si somos capaces de entender esto seremos capaces de dominar nuestra ira.

Aunque nos resulte difícil, está en nuestras manos elegir cómo reaccionar. A pesar de que pensemos que son los demás quienes nos enfadan, quienes no alteran, en realidad esto no es así. Nosotros podemos elegir cómo responder. Controlar impulsos como la ira no es un imposible.

Mujer gritando y otra silenciando

Saber cuándo actuar

Es evidente que hay veces en las que ni la persona más paciente es capaz de contenerse o de soportar ciertas injurias u ofensas. Pero esto ya es otro asunto. Lo que podemos controlar son todas esas situaciones intermedias y, a menudo, sin importancia, de nuestro día a día.

Y no digo que debamos dejar que nos humillen o insulten. Sólo digo que debemos saber manejar la situación y no dejarnos llevar por las emociones. Debemos controlar nuestros sentimientos inmediatos y saber cuándo es mejor estar callado y cuándo debemos hablar.

Debemos saber cuándo debemos sonreír y cuándo debemos abstenernos de gestualizar. Todo esto sin situarnos en el lugar de la cobardía pero tampoco en el de la osadía. Hay que colocarnos en otro lugar: el de la prudencia.

Para controlar impulsos de una manera eficaz es necesario aprender a gestionar las emociones de una manera adecuada
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Mujer decidiendo

No es más valiente el que más grita ni es más cobarde el que menos dice. La vida nos enseña que, a menudo, la valentía más primitiva es la mayor de las cobardías. Aprender a gestionar nuestras emociones, comprender que nos podemos permitir respirar antes de responder ante un insulto o comentario que nos dicen y que nos afecta nos ayudará a controlar impulsos de una manera adecuada.

Todo esto nos va a ayudar, sobre todo con la emoción de la ira. Una emoción que puede resultar muy dañina por su carácter negativo y que puede derivar en rencor y odio, o en algo aún peor. Si podemos con la ira nos sentiremos mucho mejor porque tendremos el control de la situación.

Iago R

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