La crueldad de la falta de amor, la historia de “Iván el Terrible”

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 17 junio, 2015
Sofia Alcausa Hidalgo · 20 febrero, 2015

 

Ciertas personas en el afán de querer construir un mundo donde ninguna amenaza externa pueda penetrar, aumentan exageradamente sus defensas contra el exterior y dejan su interior desguarnecido” Paulo Coelho.

¿Qué puede llevar a una persona a freír vivos a otras personas o acortarlos en rebanadas? ¿Qué puede llevar a una persona a esa crueldad y quedarse impávido ante sus propias atrocidades e incluso disfrutar con ellas? Esta es la historia de Iván el Terrible.

La infancia de una persona puede marcarla para toda la vida. Nuestras primeras vivencias, la relación que tenemos con los que nos rodean y los ejemplos y las enseñanzas que recibimos de ellos nos acompañan el resto de nuestra vida para bien o para mal.

Por eso es tan importante el amor, porque no en vano se dice que “el amor mueve el mundo” y es cierto el amor y su contrario el odio, son los motores de los mejores logros de la humanidad y también de las mayores atrocidades que se han cometido a lo largo de la historia.

Así es que hoy queremos presentaros un caso ilustrativo de como la infancia puede marcar, en esta ocasión terriblemente a una persona. Es el caso de Iván el Terrible.

Iván el Terrible ha pasado al imaginario colectivo precisamente por su apodo “El Terrible”, un apodo que en su momento fue una mala traducción del ruso “el estricto”, pero que no en vano ha servido para ilustrar las atrocidades que cometía este hombre.

Todo empieza en su infancia…Con tan sólo 3 años de edad pierde a su padre y se convierte en “Gran Príncipe de Moscú” aunque el poder lo ostentará su madre que moriría 5 años más tarde, probablemente envenenada por clanes boyardos que se disputaban el poder.

A partir de entonces fue educado por los boyardos, los cuales utilizaron todo tipo de humillaciones contra él durante toda su infancia: lo maltratan, lo humillan, lo golpean por diversión y lo recluyen en el palacio del Kremlim viviendo casi como un mendigo.

Todo lo que sufre Iván durante su infancia se refleja en su primer acto de crueldad a los 13 años, ordena despedazar a uno de sus enemigos lanzándole una jauría de perros…Su impotencia se ha convertido en ira y contraataca…Iván empieza a ser respetado.

Poco a poco su carácter se va configurando; y es que la infancia recibida, la tristeza por tener un hermano con una enfermedad mental, al que tendrá en gran estima toda su vida y la muerte de su amada esposa Anastasia, siguen golpeando a Iván. Siguen cincelando su carácter.

 

IVÁN PIERDE A SU ESPOSA Y ARREMETE CONTRA NOVGOROV

Aunque Iván el terrible se casó hasta 7 veces, sólo su primera esposa, Anastasia, fue la que realmente le robó el corazón. Cayó enferma hasta que al poco tiempo murió. En aquella época nadie le dió la razón a Iván, pero el tiempo y la investigación posterior, le han terminado dando la razón, efectivamente su mujer fue envenenada, el análisis de sus huesos revelan que le fueron administrando dosis de mercurio que acabaron por matarla.

A raíz de la muerte de su esposa, el carácter de Iván se vuelve aún más “terrible” y siempre se encuentra receloso ante todo y ante todos…Su esposa fue la única persona en la que siempre confió y se la arrebataron.

Como todos sabemos “nuestra cabeza rige nuestros actos” y a pesar de las aspiraciones de Iván por conquistar el Báltico, sus sueños nunca se hicieron posible. Y es que a Iván le faltaba todo lo que tenía su rival y envidiada ciudad Novgorov. Era conocida por la educación y buenos modales de todos sus habitantes, cualidades que le habían hecho famosa en toda la zona.

Tenían un buen comercio y sus mercaderes construían iglesias para pedirle de forma amorosa ayuda a Dios para que su comercio fuera próspero…Y es que pocas cosas se pueden realmente conquistar por la fuerza, así es que ante tanta impotencia Iván no hace otra cosa que lo que había visto, mamado y vivido toda su vida; emplear la crueldad. De nuevo Iván ataca, devasta la ciudad torturando, decapitando y empalando a muchos de sus habitantes; de hecho las investigaciones modernas estiman entre 2000 y 3000 personas.

 

IVÁN MATA A SU PROPIO HIJO

Iván cada vez tiene el juicio más perdido y su último acto terrorífico es el asesinato de su hijo. Iván descubre un día a su nuera vestida de una forma no apropiada según él, su hijo encolerizado se enfrenta a él e Iván invadido por la ira y la cólera que lo caracterizan, lo golpea hasta matarlo. Sólo la furia, la agresividad y el odio que envuelve a una persona en un momento dado puede hacer que cometa atrocidades como ésta, matar a su propio hijo o así lo afirman los expertos.

200 años más tarde Pedro El Grande consigue todo lo que Iván no pudo hacer por la fuerza y la locura: modernizar y construir san Petesburgo.

Y es que sólo se construye con amor… ¡La moraleja está servida!