La depresión endógena no necesita motivos para la tristeza

Carolina López De Luis · 20 febrero, 2017

La depresión endógena es un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza por una marcada tristeza, desesperanza, apatía… Pero la causa de la depresión endógena difiere a la de la depresión reactiva. En esta, no se encuentra una situación externa desencadenante sino que se debe a factores internos o psicobiológicos.

Es causada por una alteración o cambio estructural en la bioquímica cerebral; en cambio, en la depresión reactiva existe una relación evidente entre la situación desencadenante y el comienzo del trastorno. Siendo el motivo desencadenante el núcleo central de la depresión.

La falta de causas externas identificables pueden dificultar la comprensión de la enfermedad por parte del entorno del que la sufre y de la persona que la padece en sí. Un desequilibro en la química de nuestro cerebro es suficiente para sumirnos en una profunda tristeza, que ni nosotros mismos entendemos, pero de la que no podemos escapar sin ayuda.

“Sonríes, pero no eres feliz. Lloras, pero no hay lágrimas. Mueres, pero sigues respirando. Saluda a la depresión”

-Anónimo-

La química de la depresión

En la depresión endógena se da una marcada disminución de serotonina, al igual que en la exógena, pero en este caso no es causada por factores externos sino que ocurre de manera natural. En este tipo de depresión hay un alto componente genético, aunque esto “solo” aumentaría las probabilidades de padecer depresión y no la determinaría. Hay varias hipótesis que relacionan a varios neurotransmisores con la depresión.

Hombre con depresión

La hipótesis noradrenérgica postula que la depresión se debe a una deficiencia funcional de la noradrenalina en las sinapsis cerebrales. Uno de los hallazgos que refuerzan esta teoría es que la privación del sueño, concretamente de REM, tiene efectos antidepresivos y esto se debe a un aumento de la sensibilidad de los receptores de noradrenalina.

La serotonina juega un papel muy importante de regulación del equilibrio de nuestro cuerpo, modulando la activación excesiva. El déficit de este neurotransmisor acompañado de déficit funcional catecolaminérgico puede provocar un estado depresivo.

Hay estudios que demuestran la relación entre la disminución de serotonina y la tendencia al suicidio

Síntomas típicos en la depresión

Existen diferentes síntomas de depresión y no todo el mundo padece los mismos, pero la sintomatología típica de la depresión es la que a continuación te presentamos.

  • Síntomas anímicos: la tristeza es el síntoma por excelencia de la depresión. También puede cursar con irritabilidad, sensación de vacío o nerviosismo. Existe una marcada reducción de emociones positivas.
  • Síntomas motivacionales y conductuales: estado general de inhibición que se traduce en apatía, indiferencia y anhedonia.
  • Síntomas cognitivos: se ve alterada la memoria, la atención y la capacidad de concentración. Además, el contenido de las cogniciones está alterado por la autodepreciación, autoinculpación y pérdida de autoestima que aparecen.
  • Síntomas físicos: son habituales los problemas con el sueño como el insomnio o la hipersomnia. También pueden aparecer la fatiga,  la pérdida de apetito,  una disminución de actividades y del deseo sexual.
  • Síntomas interpersonales: hay un grave deterioro en las relaciones interpersonales, llegando incluso al aislamiento.

 

Aunque estos síntomas pueden presentarse en cualquiera de los tipos de depresión mayor, existen algunas diferencias en la forma de presentación de los síntomas y sobre todo en la intensidad. La depresión mayor ya sea reactiva o endógena, es incapacitante y dificulta las relaciones sociales y el desempeño laboral, aunque la endógena, suele revestir mayor gravedad.

Síntomas propios de la depresión endógena

A pesar de que ambos tipos de depresión (reactiva y endógena) comparten en mayor medida la sintomatología, también existen diferencias. Las depresiones endógenas tienen mayor sintomatología vegetativa, por ejemplo, taquicardia.

Los síntomas son más graves, con mayor probabilidad de pensamientos suicidas. Además en la mayoría de los casos es posible identificar una variación estacional de los síntomas y un despertar temprano.

Depresión

Se da una tristeza más intensa, intrusiva, desproporcionada y penetrante. Además, la tristeza va acompañada de una marcada anhedonia, o le que es lo mismo, incapacidad para sentir placer. Hay una pérdida de reactividad, no se consigue reaccionar emocionalmente ante sucesos positivos importantes.

La tristeza endógena no es modificable de manera voluntaria, a pesar de realizar esfuerzos. Al no existir ninguna causa identificable sobre la que se pueda centrar la terapia, los fármacos son la primera elección de tratamiento. La buena noticia respecto a este tipo de depresión es que responde muy bien a los antidepresivos.

Combinar la terapia farmacológica con la intervención psicológica puede ser la mejor herramienta para abordar el problema y es sin duda la que aconsejamos