La depresión no entiende de razones - La Mente es Maravillosa

La depresión no entiende de razones

Lorena Vara González 4, diciembre 2016 en Psicología 3083 compartidos
mujer con nubes

Puede que alguna vez te hayas sentido triste, decaído y sin fuerzas, sin que haya ninguna razón aparente para ello. Quizás en tu vida todo vaya más o menos bien, tienes un trabajo que te permite vivir, una pareja, una casa, pero algo no termina de estar bien en tu interior. Esta tristeza desbordante que te impide levantarte de la cama sin una razón aparente para ello, es la conocida como depresión endógena o depresión melancólica.

Esta depresión que surge desde el interior, que apenas te deja respirar, que te hace sentir como si llevaras el peso del mundo sobre tus hombros es muy difícil de explicar. Ante los ojos de la gente no ocurre nada malo a tu alrededor, pero no puedes luchar contra ese sentimiento que te hace sentirte agotada y sin ganas de hacer nada.

Cuando las cadenas que te atan a la cama no se pueden ver, cuando el dolor impregna tu cuerpo pero no hay heridas que hablen de él, es cuando más difícil se le hace al mundo entenderte. La depresión no entiende de razones, pero sí de culpas, desesperanza y falta de placer o ganas de vivir.

La tristeza en el alma puede no tener explicación, pero eso no significa que duela menos. Es una condena invisible, difícil de poner en palabras, pero eso no significa que no exista.
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mujer triste

El dolor es invisible a tus ojos pero no en mi ser

El dolor que siento es invisible a los ojos porque no hay heridas que expliquen lo que siento. A veces, hasta me cuesta poner en palabras lo que estoy viviendo. La depresión simplemente llega y me invade, impidiéndome pensar en todo lo bueno que tengo. El mundo se vuelve un lugar hostil y con cada movimiento me recuerda lo inútil que me siento.

No hay nada que me dé esperanzas, todo lo bueno se diluye como las lágrimas en la lluvia y me impide ver más allá de la oscuridad en la que estoy sumida. No tengo fuerzas y me cuesta descansar porque mis pensamientos me impiden conciliar el sueño hasta bien entrada la madrugada.

Pero precisamente lo que pienso no es lo más sano del mundo. Pienso que soy un fraude, una inútil que no hace nada bien, que el futuro no alberga esperanzas para mí porque no soy nada y que el mundo es un lugar oscuro que constantemente me amenaza con demostrar lo poco que valgo. A veces, he llegado a pensar en acabar con todo mi sufrimiento, pero no tengo fuerzas para ello y porque en el fondo sé que así no solucionaría nada.

Envuelta en la oscuridad en la que la depresión me sume, me vuelvo mi mayor tirano. Me odio y me hago daño.
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mujer recostada

La llave para sentirme mejor la tengo yo

Pero lo peor de todo es que sé que la llave para sentirme mejor la tengo yo. La depresión me impide ver que soy yo la que tiene que pedir ayuda porque es una enfermedad que me está superando. Al igual que me impide entender que, aunque me cueste más de lo que pueda mostrarte, tengo que poner de mi parte para volver a moverme y empezar a curarme.

Además, por mucho que tú, con todo el cariño del mundo quieras ayudarme, esa actitud sobreprotectora me hace más mal que bien. Tampoco necesito esos pobrecilla o esos consejos de: “si yo fuera tu…” o “entiendo por lo que estás pasando, pero…”.

No se puede ayudar a todo el mundo, pero todo el mundo puede ayudar a alguien, y en ocasiones, ese alguien eres tú mismo.
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Lo que necesito es que muestres comprensión no sobreprotección. Que tengas una actitud abierta e intentes entender mis sentimientos, animándome a buscar ayuda profesional, no jugando a ser psicólogo sin serlo. La depresión es una enfermedad seria, y aunque no entienda de razones, no hacen falta para consumirte en la oscuridad poco a poco.

La luz no llega por los consejos de un amigo sino con el tratamiento adecuado. La depresión no se cura con pastillas porque es el resultado de una combinación de factores genéticos, bioquímicos, y psicológicos, y, por tanto, su tratamiento debe de abarcar todos sus aspectos.

Lorena Vara González

Psicóloga General Sanitaria. La escritura es esa melodía que te transporta a otros lugares y la psicología el sendero que le da sentido. No somos etiquetas sino personas que buscan su camino.

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