La distancia emocional en la pareja separa más que cualquier conflicto

29 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
El mayor enemigo de una relación de pareja no son las opiniones diferentes, ni los conflictos ni los problemas puntuales que puedan surgir: es la distancia emocional. La gelidez afectiva y el desinterés, son esos muros a menudo insalvables que tanto sufrimiento generan.

La distancia emocional en la pareja crea más abismos que un malentendido e incluso que un conflicto puntual en la relación. Perder la intimidad, esa cercanía cómplice y el valioso tejido donde se hila la confianza y la complicidad conforman un escenario de arenas movedizas donde hundirnos cada día más. Pocas situaciones pueden llegar a ser más angustiosas.

El coste psicológico para la persona que aún ama al otro, y que percibe de pronto ese viento frío que trae la indiferencia emocional, puede ser inmenso. Y sin embargo, no es algo que venga de improviso. Porque esa falta de interés o esa ausencia a la hora de mostrar conexión y atención hacia la pareja se va conformando de forma sutil, pero progresiva, visualizándose en pequeñas cosas que antes tenían significado y que, lentamente, pierden su destello original.

John Gottmann, profesor de psicología en la Universidad de Washington y uno de los mayores expertos en relaciones de pareja, señala algo interesante sobre este mismo tema. La pareja que mantiene ese apego emocional, ese lazo construido a base de afectos, puede hacer frente a cualquier problema, a cualquier desavenencia y diferencia ocasional. Ahora bien, si ese nutriente esencial falla, todo empieza a derrumbarse.

La distancia emocional es un preludio que tiene consecuencias que vamos a tener que afrontar. Entender a qué se debe, puede ser clave en muchos casos.

«Me siento tan aislado que puedo palpar la distancia entre mí y mi presencia».

-Fernando Pessoa-

chico con barba simbolizando la relación entre la baja autoestima y el autosabotaje

La distancia emocional en la pareja: signos y posibles causas

Cuando una persona desea construir una relación significativa, ya sea familiar, de amistad o de pareja, sabe que debe trabajar la conexión emocional. Es casi como crear un refugio donde caben dos presencias en exclusividad, dos figuras que se respetan, que se conocen el uno al otro y que expresan interés, cariño, necesidad de cuidado hacia el otro y también preocupación.

Lograr tal artesanía no siempre es fácil; en cambio, si lo logramos, dispondremos de ese músculo emocional capaz de hacer frente muchas circunstancias. Así, los conflictos anticipados o reales con nuestra pareja son fuentes de preocupación. Discutir, tener ideas enfrentadas y enfadarnos son dimensiones que siempre generan cierta tensión y angustia; podemos pensar que algo de este calibre puede ser motivo de ruptura.

Tengámoslo claro, si hay conexión emocional, siempre llegaremos a un acuerdo. Porque los conflictos son valiosos escenarios para dar oxígeno y fuelle a la relación, clarificamos posturas, nos reconstruimos y generamos cambios que revierten en el propio vínculo. Y todo ello es positivo, todo ello se facilita por ese tejido emocional que crea puentes y nos permite ir más allá del egoísmo.

Características de la frialdad emocional en la pareja

Ahora bien, en ocasiones se da justo lo contrario a lo anteriormente planteado. Hay momentos en los que un conflicto o incluso un problema puntual, nos revelan la distancia emocional en la pareja. Son escenarios psicológicos donde ya no hay transparencia sino muros, ahí donde falla la comunicación, donde las miradas no se buscan y las palabras tienen el sonido de un desinterés casi desolador. Estas serían algunas características de dichas situaciones:

  • Ya no se habla de sentimientos y emociones. Se evita a toda costa esos temas porque de pronto, a uno de los dos le resulta incómodo o fuera de lugar tener que mantener ciertas conversaciones; de ahí que se utilicen excusas muy esquivas.
  • Desequilibrio en inversión emocional. Uno que da más el otro de manera sistemática. En estas situaciones, es común que llegue un momento donde solo uno de los miembros se esté esforzando en mantener el vínculo a flote, mientras el otro, va estableciendo cada vez más distancia.
  • Los rituales y costumbres dejan de tener significado. Esas pequeñas cosas que antes eran tan importantes para la relación, como tomar un baño juntos, hablar durante horas en la cama, enviarse mensajes afectuosos durante las horas del trabajo, etc., de pronto, dejan de ser relevantes para uno de los dos.
  • Otro factor determinante es la pérdida del interés en la otra persona. Ya no interesa lo que piensa, lo que opina, lo que siente, lo que le preocupa… Este es sin duda uno de los síntomas más duros de la distancia emocional en la pareja.

Pareja enfadada

¿Qué podemos hacer cuando se percibe la frialdad emocional en la pareja?

Detrás de la distancia emocional en la pareja pueden haber distintas realidades. La más común es, evidentemente, el desamor y la reticencia o la inseguridad de comunicar al otro que lo que antes sentía, se ha desvanecido. No obstante, además del propio desamor, pueden haber otras situaciones que podemos trabajar para recuperar la relación (si es posible).

  • Existe un tipo de enfoque que resulta muy adecuado en estos casos. La terapia de pareja basada en la emoción, por ejemplo, ofrece buenos resultados, tal y como nos revela un trabajo llevado a cabo por los doctores James L. Furrow, Susan M. Johnson.
  • En este caso, lo que se trabaja son aspectos como los problemas de comunicación, la clarificación de problemas que crean la distancia emocional, capacitar en expresión y gestión emocional y ayudar a la pareja a transformar su vinculo para dar forma a una etapa más rica y hábil para entenderse y afrontar los problemas.

No obstante, cada pareja presenta sin duda sus propias singularidades. Asimismo, en ocasiones las distancias son insalvables, y más, cuando los sentimientos ya no son auténticos. Evitemos por tanto hacer daño alargando estas situaciones insostenibles. Tengámoslo en cuenta.

  • Furrow, J. L., & Bradley, B. A. (2011). Emotionally focused couple therapy: Making the case for effective couple therapy. In The Emotionally Focused Casebook: New Directions in Treating Couples (pp. 3–29). Taylor and Francis. https://doi.org/10.4324/9780203818046