La envidia señala a los admiradores secretos - La Mente es Maravillosa

La envidia señala a los admiradores secretos

Arantxa Alvaro Fariñas 2 abril, 2016 en Psicología 4446 compartidos
Hoy es el día de dejar atrás la envidia

La envidia es el sexto pecado capital. Colocado entre la ira y la vanidad, se trata de un profundo rencor que una persona siente hacia alguien que tiene algo que uno quiere, como la riqueza, el poder, la belleza o cualquier otra cosa. Es un vicio a veces complicado de evitar, pero que nadie desea sentir, porque experimentar envidia significa sentirse pequeño, perdedor y, en ocasiones, admirar de forma secreta a alguien.

Cada día vivimos situaciones en las que no podemos evitar compararnos con otras personas, un hermano que nos parece que recibe más cariño de los padres, un compañero de trabajo que gana más dinero que nosotros, un vecino que tiene un coche mejor que el nuestro. Así, lo cierto es que las comparaciones resultan dolorosas si se sale perdiendo.

El profesor de psicología de la Universidad de Kentucky Richard H. Smith sostiene que “la envidia es corrosiva y es fea y puede arruinar tu vida. Si usted es una persona envidiosa, le costará mucho apreciar lo bueno, porque estará demasiado preocupado en cómo se reflejan en su yo”.

Estudios sobre la envidia

Los investigadores han tratado de comprender los circuitos neuronales y evolutivos de la envidia y por qué medio puede llegar a ser sentida como una enfermedad corporal. Incluso se ha investigado la sensación de placer que siente una persona cuando el sujeto al que envidia se derrumba.

En la revista de psicología ‘Basic and Applied Social Psychology” se publicaron a finales del año pasado, los resultados de dos estudios realizados por Nicole E. Henniger y Christine R. Harris. En los estudios participaron unas 900 personas de entre 18 y 80 años, a las que se les preguntó si habían sentido envidia de alguien y si siguen sintiendo envidia actualmente.

Chica cogiendo la flor del pelo de su amiga

Alrededor del 80% de los encuestados menores de 30 años manifestaron haber sentido envidia en el último año, mientras que el porcentaje de las personas mayores de 50 años, que dijeron que habían sentido envidia fue del 59%. Otra de las conclusiones que se alcanzó con el estudio fue que la envidia no depende del sexo, ya que hombres y mujeres son igualmente envidiosos antes los éxitos de los demás.

En la revista Science se publicó un estudio realizado por investigadores del Instituto de Ciencias Radiológicas de Japón, que describe las imágenes cerebrales de sujetos a los que se les pidió que se imaginaran a sí mismos como protagonistas de dramas sociales con otros personajes de mayor o menor estatus o éxito.

Cuando la persona se comparaba con personajes envidiados, se activaban las regiones del cerebro involucradas en el registro del dolor físico. Si a la persona estudiada se le daba la oportunidad de imaginar que el sujeto envidiado caía en la ruina, se activaban los circuitos de recompensa del cerebro.

Envidiar o admirar

A veces se habla de envidia sana o de admiración y realmente si somos capaces de enfocar de manera positiva el deseo y los impulsos que este genera, la envidia puede convertirse en un estímulo para mejorar, ya que nos puede mostrar un objetivo a seguir. Podemos envidiar capacidades de otras personas y eso puede incitarnos a superarnos a nosotros mismos.

Pero si la envidia se convierte en un deseo negativo hacia otra persona por tener algo que deseamos, se transforma en un foco de frustración e inseguridad y nos hará percibir una realidad distorsionada, que nos impedirá acometer cambios para superarnos a nosotros mismos.

Madre e hijas agarradas

Podemos convertir la envidia en admiración cuando vemos a la otra persona con el corazón y con inteligencia emocional, cuando nos alegramos de sus progresos, sus habilidades o sus posibilidades y compartimos sus logros. La palabra admirar proviene de “ad” añadir y de “mirar” ver, es decir se trata de ver más en otra persona, ver lo mejor en otra persona, y eso nos motivará para tener objetivos y trabajar para alcanzarlos.

Arantxa Alvaro Fariñas

Escritora y licenciada en derecho, apasionada por la literatura y por la psicología. Dejo volar mi imaginación para mantener los pies a unos centímetros del suelo y poder hacer realidad mis sueños.

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