La esquizofrenia infantil, un reto del presente para el futuro

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 4 agosto, 2017
Raquel Lemos Rodríguez · 4 agosto, 2017

La esquizofrenia es un trastorno que rara vez comienza a manifestarse en la infancia. Sin embargo, así es por desgracia en algunos casos. La esquizofrenia infantil existe y, al igual que los adultos, los niños sufren alucinaciones y delirios que pueden confundirse con “cosas de niños” o “amigos imaginarios”.

Al igual que sucede con los adultos, una intervención temprana mejorará mucho el pronóstico del trastorno, de ahí que sea una buena idea sumergirnos en las peculiaridades que presenta la esquizofrenia infantil. Así, un diagnóstico precoz de este trastorno -realizado siempre por un especialista- puede amortiguar mucho el impacto del mismo en la vida del pequeño. Pero, para ello, hay que iniciar una verdadera carrera a contrarreloj.

La esquizofrenia infantil no es un trastorno muy común, de ahí en parte el desconocimiento que existe.

Niña con coletas gritando

¿Cuáles son las causas de la esquizofrenia infantil?

Como muchos otros trastornos, la esquizofrenia infantil tiene una importante carga genética, de manera que hay un mayor probabilidad de que aparezca si en la familia hay personas que sufran o han sufrido esta enfermedad. Hay algunos estudios que también han relacionado a la esquizofrenia infantil con antecedentes familiares de trastornos de ansiedad o de TDAH.

No obstante, hay otras circunstancias con las que puede asociarse este trastorno. Por ejemplo, si ha habido complicaciones durante el parto que conlleven a un desarrollo neurológico anormal. También, es necesario prestar atención si en algún momento el flujo de oxígeno al cerebro del niño ha disminuido o se ha detenido por completo. Saber esto puede arrojar luz sobre el desarrollo de la enfermedad.

En la infancia, la esquizofrenia se convierte en una enfermedad crónica. Por eso, cualquier tipo de tratamiento será de por vida.

¿Cómo podemos saber si un niño tiene este trastorno? Para ello, es necesario observar si cree oír voces que, por lo general, serán negativas y desagradables. También, si cree ver cosas, como personas, objetos o colores que en realidad no están. Es importante prestar mucha atención a todo esto, pues los progenitores pueden confundir las llamadas de alerta con los “amigos imaginarios. En cualquier caso, la última palabra sobre un diagnóstico la debe tener un especialista.

Evolución y expectativas de mejora para la esquizofrenia infantil

Como bien mencionamos al principio, la esquizofrenia infantil no tiene un pronóstico muy alentador. Esto es así porque cuanto más temprana sea la edad en la que aparece este trastorno más incidencia suele tener en la vida de la persona que lo sufre, más la suele condicionar. En este caso, los niños.

Además, es en la edad infantil donde los más pequeños empiezan a hablar, caminar a desarrollar sus habilidades motoras. Si hay esquizofrenia infantil todo esto se va a ver alterado. Los niños realizarán muecas y posturas extrañas, puede que les cueste socializar y les resultará muy difícil expresar ideas de manera coherente.

Niño con los brazos cruzados

Por eso, este trastorno en su desarrollo puede incidir de manera negativa en la evolución de otros procesos como el lenguaje, la motricidad o la socialización. A los niños que arrastren este diagnóstico les costará más expresarse con naturalidad o harán y hablarán sobre cosas extrañas incluso para las abiertas e imaginativas mentes de los niños de su edad.

¿Cómo puede abordar la psicología un problema como este? Pues, en principio, se intentará frenar el deterioro que causa este trastorno con un tratamiento famacologico que equilibre al niño y contengan la sintomatología. Además, el tratamiento permitirá que el psicólogo pueda trabajar con el niño en mejores condiciones, ya que al tener controlados los síntomas este mostrará una actitud más receptiva.

Una vez que se ha ajustado el tratamiento farmacológico, es importante realizar un trabajo profundo en el que se le enseñe al niño a discernir entre lo que son alucinaciones y lo que es real. También se trabajará con la motricidad y el lenguaje para que el retraso, en caso de existir, sea el menor posible.

De igual manera, no se puede descuidar relacionada con la interacción social. El niño que sufre esquizofrenia infantil tiene adquirir las herramientas necesarias que le permitan socializar con otros niños de su edad. En este sentido se trabaja también con los padres, indicándoles qué reacciones son más positivas ante determinadas situaciones que el niño puede generar como consecuencia del trastorno. En este sentido, una trabajo de sensibilización con el entorno social en el que el niño se va a mover es muy importante.

La esquizofrenia en los niños se ha empezado a diagnosticar ya a partir del primer año de edad.

adulto poniendo mano sobre hombro de un niño

Un diagnóstico precoz es sumamente importante sobre todo en las edades más tempranas. Si dejamos que los síntomas empeoren para así poder acudir a un profesional y descubrir qué está pasando, el deterioro será mucho mayor y las expectativas de mejora se reducirán de forma drástica. No pensemos que son “cosas de niños” porque, quizás, con el tiempo nos demos cuenta de que era una llamada de alerta clara de que algo estaba pasando.