La fascinante historia de Vera Gedroitz, una princesa que se volvió heroína

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 30 julio, 2019
Edith Sánchez · 30 julio, 2019
Vera Gedroitz fue una de las pocas médicos de comienzos del siglo XX. Ejerció, con valor y audacia, como cirujana de guerra. Se dice que los japoneses, enemigos de Rusia (el país de origen de Vera) la llamaban “Princesa misericordia”.

La historia de Vera Gedroitz es la historia de una mujer totalmente fuera de lo común para su época. Desafortunadamente, su nombre y su obra no han contado con suficiente difusión. De hecho, es posible pensar que hayan querido invisibilizarla, ya que no correspondía a la imagen tradicional de una mujer, y mucho menos de una princesa.

Aunque no hay certeza, todo indica que Vera Gedroitz nació en la región de Slobodishe, en Rusia, el 19 de abril de 1870. Su familia formaba parte de la nobleza lituana. Al parecer, tenía el rango de princesa, aunque muchas veces ha sido citada como duquesa al hacer referencia a ella.

Gracias a ese origen fue una de las pocas mujeres que tuvo acceso a la educación en la época. En principio, su formación fue asumida por su abuela. Era una chica excepcionalmente inteligente y curiosa, que desde muy corta edad se interesó por la medicina. Quizás uno de los factores que la motivaron fue la muerte temprana de su hermano Sergei, después de una penosa enfermedad.

Hay una mujer al principio de todas las grandes cosas”.

-Alphonse de Lamartine-

Vera Gedroitz
Vera Gedroitz

Vera Gedroitz y la medicina

Todo indica que Vera Gedroitz tenía un espíritu contestatario y rebelde. Entró a la escuela, pero fue expulsada de allí por componer epigramas satíricos dedicados a uno de sus profesores. Después fue arrestada, a los 16 años, por participar en actividades revolucionarias con un grupo de izquierda al cual pertenecía. Su casa fue vigilada por mucho tiempo.

Vera Gedroitz logró obtener un pasaporte falsificado y así pudo ir a Suiza, su gran sueño. En esos momentos, ese país era uno de los pocos que aceptaba mujeres en las clases regulares de las universidades. Allí, en la Universidad de Lausana, estudió medicina. Hizo sus prácticas en la clínica del famoso profesor César Roux.

Uno de los factores que le permitió viajar sola y apartarse de su país natal fue el matrimonio. En 1894 contrajo nupcias con un hombre llamado Nikolai Belozerov, que era un oficial ruso. Aparentemente, ese matrimonio nunca se consumó y muy probablemente fue obra de la conveniencia mutua. En su condición de mujer casada, Vera podía entrar y salir del país con más libertad.

El regreso a Rusia

Corrían los últimos años del siglo XIX y para ese entonces solo el 3 % de las mujeres del mundo accedían a la educación superior. Por sus estudios en Suiza, Vera Gedroitz se convirtió en la primera mujer cirujana de Rusia. No había terminado formalmente su carrera cuando recibió un telegrama de su padre. Decía que su hermana había muerto de neumonía y que su madre había perdido la razón.

Vera Gedroitz volvió a Rusia inmediatamente. Después de atender los asuntos familiares, fue a Moscú para validar sus estudios de medicina.

Así recibió oficialmente su título de doctora y comenzó a trabajar en la fábrica de cemento Maltsov, al oeste del país. Allí atendió a muchos obreros aquejados por hernias abdominales. Los operaba, casi siempre con éxito. Por sus manos pasaron 103 pacientes y solo dos murieron.

Poco después estalló la guerra ruso-japonesa y Vera Gedroitz se presentó como voluntaria en la Cruz Roja. Ya estando en el frente de batalla, ideó un vehículo similar a un pequeño tren. Servía para tratar a los heridos mientras los trasladaban ala hospital. Ella atendía principalmente a quienes habían sufrido heridas en el abdomen, con notable éxito.

Moscú

Cirujana y profesora

Vera también convirtió chozas en quirófanos. Comenzó a tomar notas acerca de las heridas y de las consecuencias de los proyectiles en función de su trayectoria de entrada en el cuerpo. Durante su primer mes como voluntaria realizó al menos 56 cirugías. Rusia empezó a perder la guerra y entonces se le ordenó retirarse del frente. Lo hizo en medio de una lluvia de proyectiles.

En aquellos años, por lo general, no se practicaban cirugías de abdomen. Gedroitz era una de las pocas que lo hacía, tomando notas de sus experiencias. Ella misma publicaría sus notas en 1905 sin demasiado éxito. Estas solo serían recuperadas casi un siglo después.

Tras la guerra, Vera volvió a ejercer su profesión de forma conservadora. Terminó instruyendo a las hijas del zar de Rusia en principios de medicina. Se dice que fue una de las pocas personas que se enfrentó al famoso Rasputín, el cual no le hacía ninguna gracia.

Durante la Primera Guerra Mundial volvió a ejercer como cirujana de guerra. Después fue contratada como profesora de cirugía pediátrica y fue una de las primeras mujeres del mundo en obtener ese título. Lamentablemente, se le dio poca importancia a su legado hasta casi el siglo XXI. Vera Gedroitz murió en Kiev, en marzo de 1932.

Díaz, N. F. (2014). Excentricos, raras y olvidados: Vera Ignatievna Gedroitz. Atlántica XXII: revista asturiana de información y pensamiento, (31), 73-74.