La felicidad está donde tu quieras

9 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo

Ese estado de placer que nos embriaga en situaciones concretas es la felicidad. Todos quieren alcanzarla, saber cual es el secreto para conseguirla y experimentarla el máximo tiempo posible. Si pudiésemos, los seres humanos intentaríamos estar felices todo el tiempo, pero esto no es más que una idealización sin fundamento ni base en la realidad. La felicidad no es un estado emocional concreto, es una forma de vida.

Hay personas que se han topado con numerosos baches a lo largo de su vida y son felices. Otras, por el contrario, han sido siempre unos privilegiados, lo han tenido casi todo y aun así, declaran no ser felices.

Claramente, no es la situación, el contexto o lo que te toca vivir lo que determina el que te sientas más o menos feliz. La felicidad no nace de ningún logro, de una pareja, de un hijo o de una casa en primera línea de playa. Ser feliz pasa por tener un sistema de valores muy bien amueblado, enfocarnos en el momento presente, amarnos de forma incondicional y saber apreciar lo que poseemos.

Todo lo que acabamos de enumerar va de la mano. Así, si nos esforzamos por cambiar nuestra filosofía de vida, que en buena parte de nosotros es bastante quejica, y adoptamos esta mirada alegre de la vida, nos percataremos de cómo podemos encontrar la felicidad exactamente donde queramos.

La felicidad no se encuentra, se construye

La felicidad no hay que buscarla porque no existe en ningún lugar que implique búsqueda. Es decir, no está ahí afuera como muchas veces nos hacen creer. De alguna forma, la sociedad en la que nos ha tocado vivir, nos ha desvirtuado la brújula que nos lleva a la felicidad. Por lo que, en lugar de apuntar hacia afuera, como nos quieren hacer creer, la felicidad está dentro. La ‘felicidad’ externa solo son momentos placenteros fugaces.

Si esto fuera así, existirían dos tipos de personas: las que llevan una vida envidiable y son felices y los que carecen de todo y son infelices. Pero la realidad es no es esta. Y vamos más allá: incluso los que menos tienen, a veces, son los más felices. ¿Por qué será?

Mujer haciendo pompas

No me gusta generalizar, pero suele coincidir que la gente que se ha acostumbrado a vivir con menos, a su vez, acaba necesitando menos. La consecuencia es que su atención está más dirigida a los pequeños placeres que a aquellas gratificaciones que son efímeras.

Valoran mucho más las cosas y esto les hace sentir más placer que aquellos que no son capaces de otorgar tanto valor a lo que poseen.

Es por esto que la plenitud psicológica nace desde dentro de la persona. Nos equivocamos si pensamos que cuando obtengamos eso que pensamos necesitar, entonces seremos felices. Si no eres feliz con lo que tienes, difícilmente lo serás cuando lo consigas. Aquello que deseas es un extra. Te aportará un pico de alegría que durará unas horas, unos días, quizá semanas… después volverás a tu estado normal.

¿Cómo puedo conseguir ser una persona más feliz?

El primer paso que necesitas dar para sentir más felicidad es precisamente no buscar esa felicidad. Cuando nos exigimos a nosotros mismos que «debemos ser felices» y no conseguimos serlo, nos frustramos y la frustración no es precisamente sinónimo de felicidad. Además, obsesionarnos con ser felices nos llena de ansiedad y desesperación y acaba convirtiéndose en una lucha.

No podremos ser nunca felices si nos exigimos y nos presionamos. La felicidad es un estado de fluidez mental, de aceptación, de vivir el momento.

Para ser feliz, deja a un lado las necesidades absolutistas. Lo cierto es que necesitamos pocas cosas para estar sanamente bien: un poco de comida -no demasiada o el placer pasará a ser aversión o apego-, un poco de agua para hidratarnos, un techo para resguardarnos, actividad física para no enfermar, tener alguna meta que nos anime a levantarnos cada mañana -pero sin enfocarnos en el resultado-, dormir, respirar y poco más.

Todo lo que pensamos que necesitamos que se sale de todo esto y provoca el que seamos más infelices. Esto no quiere decir que también encontremos placer en ello, pero han de ser solo deseos, no necesidades. El creer que lo tenemos que tener, cueste lo que cueste, nos pone ansiosos y si lo conseguimos y finalmente lo perdemos, ya que todo en esta vida es efímero, nos deprimimos.

Por otro lado, para ser más feliz es preciso enfocarnos en el presente. Nada existe ni nada es real si no lo que estamos experimentando justo ahora con nuestros cinco sentidos. La técnica del minfulness nos puede enseñar mucho sobre esto.

Mujer feliz saltando y disfrutando del presente

La felicidad desde la psicología budista

La Psicología Budista afirma que la felicidad radica dentro de nosotros. Como firma Lama Rinchen, maestro de budismo tibetano, la felicidad es un estado interno de paz, de serenidad y tranquilidad. Nada que ver con nuestra concepción de felicidad. Rinchen afirma que vamos de un pico de alegría a otro. Por ejemplo, un día nos compramos un buen móvil, pero al poco tiempo ya necesitamos adquirir otra cosa. Sin embargo, para el budismo esto solo son momentos superfluos de placer ya que son efímeros y no reporta ningún tipo de cambio interior.

Así pues, la felicidad, desde el budismo, es un estado de quietud interna. Un estado que, pase lo que pase ahí fuera, no le damos el poder de influir en nosotros. De esta forma, el budismo afirma que la felicidad está en nuestras manos y no en aquello que ocurra en el exterior. Sin duda, se trata de un tipo de enseñanzas muy profundas que requieren de tiempo y práctica para conseguirlo.

Cambiar tu escala de valores es une buena forma de comenzar. No te centres tanto en el trabajo, en encontrar pareja, en el dinero, en el éxito. Cuando estés a punto de morir no te acordarás de esto. Lo que sí recordarás son las experiencias vividas con tus amigos, los momentos con tu familia, el café que te tomabas a media tarde viendo el mar o el sonido de la respiración de tu perro cuando estabas leyendo un buen libro.

Que tu prioridad sea el amor: hacia ti mismo, la vida y los demás. Si eres capaz de amar lo sencillo, lo humano y a los pequeños detalles, entonces conseguirás ser feliz. ¿Te animas a ponerlo en práctica?