La fugacidad del tiempo a medida que nos hacemos mayores

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 23 agosto, 2016
Raquel Lemos Rodríguez · 23 agosto, 2016

La fugacidad del tiempo nos preocupa a medida que cumplimos años, ya que parece que todo a nuestro alrededor empieza a transcurrir de una manera mucho más rápida. ¿Por qué cuando somos más pequeños esto no ocurre? Con siete años o diez, el tiempo parecía eterno, pero ahora con más de veinte años corre sin poder detenerlo.

Cuando era pequeña recuerdo que para que llegara la Navidad o mi cumpleaños tenía que pasar una eternidad

Esto es, sin duda, un efecto psicológico que todos terminamos notando. El tiempo no transcurre más deprisa, simplemente nuestra percepción del mismo cambia. La rutina impide que disfrutemos de cada día al máximo y nuestros recuerdos cada vez tienen que retroceder más a un pasado más lejano. Todo esto influye en nuestra percepción sobre la fugacidad del tiempo.

La fugacidad del tiempo es una cuestión de percepción

El tiempo pasa igual para todas las personas, pero la percepción del mismo no es igual. Lo normal es que a partir de los veinte años, tú y más personas os deis cuenta de que el tiempo pasa más deprisa que en años anteriores. Esto es porque sois mucho más conscientes de él. Ahora le brindáis mucha importancia. ¿Verdad que ahora siempre sabes más o menos la hora que es?

Pero hay muchas personas que son capaces de aprovechar cada día y disfrutar como cuando eran más jóvenes; para ellos el avance inapelable del segundero no supone un estrés constante. Pensemos que la percepción es muy importante, es la clave de todo esto. ¿Se puede hacer algo para evitar sentir que no podemos pisar el freno de nuestro tiempo?

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No sé si alguna vez has sido consciente de que cuando te aburres y no tienes nada que hacer, el tiempo pasa muy pero que muy lento. En cambio, cuando estás sumergido en una rutina de trabajo llena de reuniones, obligaciones, proyectos y entregas, parece que el día necesitara unas cuantas horas más.

Nos hicimos mayores, adquirimos responsabilidades, pero nos olvidamos del tiempo

Todo depende de lo que tengas que hacer, de tus obligaciones, de tu estricta rutina. Cuando nos salimos de la rutina y nos vamos de vacaciones, no estamos tan pendientes del reloj como cuando estamos trabajando. Esto influye, además de la edad. Cuanta más edad tengamos, el tiempo parecerá correr más deprisa.

Nuestra memoria y el tiempo

Además de la rutina y de nuestra carga de trabajo, hay otra situación que puede explicar por qué a mayor edad, más rápido pasa la vida por delante de nuestros ojos. Es una cuestión de memoria. Cuando miramos hacia atrás, cuanta más edad tengamos menos recuerdos de los últimos años conservaremos, en cambio cuanta menos edad más recuerdos recientes tendremos.

Los pocos recuerdos que quedan en nuestra memoria nos provocan ese extraño efecto de la fugacidad del tiempo que hace que creamos que este ha pasado a la velocidad de la luz. Pero, no sé si has sido consciente alguna vez de que mirando hacia atrás y contabilizando el tiempo, te has dado cuenta de que no había pasado tanto tiempo como creías.

Imaginemos que has pasado por una ruptura amorosa hace un año. En tu fuero interno puedes creer que ha pasado poco tiempo, pero cuando haces las cuentas ¡ha pasado un año! Tu percepción te ha hecho creer que ha pasado menos tiempo del real. Esto es porque tus recuerdos sobre ese periodo son escasos y muchos se han borrado.

niña con flores

Esto explicaría por qué en los primeros años de vida en la infancia y adolescencia todo pasa más despacio. Nuestros recuerdos de las últimas horas son mucho más vívidos e intensos. Pero, nuestra memoria es limitada y con el paso de los años tan solo quedarán aquellos recuerdos más relevantes. Eso sí, los sentiremos mucho menos cercanos que antaño.

La fugacidad del tiempo es sinónimo de desaprovechar esas horas que pasan ante ti como si nada tuviese sentido

En nuestros primeros años la entrada en el instituto y, posteriormente, la Universidad o el mundo laboral, marcan nuestra vida. Estamos en un continuo aprendizaje, surgen nuestras primeras historias de amor, conocemos a mucha gente, experimentamos, viajamos. Así, los cambios se producen uno detrás de otro, teniendo conciencia plena de ellos, al contrario de lo que nos sucedía en la infancia.

Pase de una manera más rápida o lenta, lo mejor que se pude hacer con el tiempo es sacarle partido. Sea a más o menos velocidad, lo importante es que no tengamos la sensación de haberlo tirado. Por otro lado, tenemos que tener presente que es el mejor regalo que le podemos hacer a los demás, ya que es limitado y de un modo u otro nos pertenece.

reloj tiempo