La imaginación: esa esponja del infinito

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 1 octubre, 2016
Cristina Medina Gomez · 1 octubre, 2016

Hablar de imaginación es hablar de una de las herramientas más útiles que tenemos para situarnos ante el mundo que nos rodea. Esta herramienta nos permite empaparnos de millones de esencias, para después expresar las sensaciones que nos producen en nuestro apartado creativo.

Así, el principal poder de la imaginación está en su carácter infinito e ilimitado, el cual es capaz de hacernos sentir únicos. Con ella generamos ideas, creamos nuevas realidades, encontramos soluciones y hacemos frente a retos casi imposibles.

Las representaciones de la imaginación no tienen límite

La imaginación es tan extraordinaria que compone representaciones mentales que no han sido percibidas con antelación. Sin embargo, no lo hace a partir de la nada, sino que utiliza detalles de algo que ya existe y hemos experimentado. La combinación y la creación sin límite es la base de la imaginación: es una energía que moldea el cerebro.

De hecho, el ser humano no habría llegado a ser el actual si no hubiese utilizado su mente para imaginar cosas que en ese momento parecían muy improbables. Nos hemos ido superando con el paso del tiempo, con unos conocimientos adquiridos de manera paulatina y una mente capacitada para no dejar de soñar.

“La imaginación es infinita, no tiene límites, y hay que romper donde se cierra el círculo; hay una puerta, puede haber una puerta de escape, y por esa puerta hay que desembocar, hay que irse”

-Juan Rulfo-

Lo cierto es que la imaginación es infinita y uno de los ejemplos más claros lo encontramos en la infancia. En esta etapa de la vida nos ha servido para establecer juegos fantásticos de cualquier objeto o lugar, para suponer un sabor u olor irreal, para imaginar un sentimiento, etc.

A veces, la imaginación supera los límites

Aunque en otras etapas el cerebro esta más ligado al conocimiento que al descubrimiento, la imaginación sigue funcionando si la desarrollamos. A veces, incluso, la imaginación no se presenta sin límites, sino que además los supera. 

¿En cuantas ocasiones no hemos pensado que algo que habíamos imaginado era realmente un recuerdo? o, ¿no te has metido alguna vez tanto en tus pensamientos creativos que has pensado que eran verdad? Realidad, imaginación, sueños, memoria.. Pueden confundirnos.

“¡Tu imaginación es más real que el mundo que ves, porque el mundo que ves viene de lo que tú imaginas y crees! Lo que tú crees y sientes que es verdad es lo que será su vida”

-Rhonda Byrne-

Me atrevería a decir que incluso es posible que hayas imaginado un acontecimiento y después se haya hecho real. Dicen que a veces vemos fantasmas donde no los hay y mucho tiene que ver la experiencia en ello. Bastan las huellas de varios recuerdos y algún deseo para confundirnos al imaginar que regresamos atrás o viajamos al futuro para enfrentarnos a una situación nueva.

La imaginación nos hace exclusivos

Justamente ese último matiz del que hablamos es lo que hace que podamos decir que la imaginación nos hace exclusivos. Exclusivos porque cada cual vive el mundo que puede imaginar gracias a su propia actividad cerebral y a sus vivencias. En otras palabras, procesamos las señales que recibimos del mundo de manera individual y las combinamos y modificamos gracias a nuestra mente.

“Tus experiencias son como tú las piensas. Tu imaginación es la causa de tu ruina. La mente solamente concede valor a aquello en lo que tiene intensa fe. Aunque todos observáis el mismo objeto, cada uno le concede un valor distinto”

-Swami Sivananda-

Las personas que conozco y yo no vemos la realidad de la misma manera y, por tanto, los resultados de nuestra imaginación son distintos. Por esta razón la imaginación es tan rica y variada. Nos coloca ante unas circunstancias y nos permite crear un mundo en el que es posible modificarlas. Así que aprovéchala todo lo que puedas y potencia sus características al máximo.