La infidelidad emocional ¿duele más que la traición física?

05 Enero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
La traición afectiva es para muchos igual o más grave que la infidelidad física/sexual. Al fin y al cabo, desplazamos hacia otra persona, que no es nuestra pareja, gran parte de nuestra atención, fantasías, confidencias y complicidades.

La infidelidad emocional se está convirtiendo en un fenómeno común. Este tipo de engaño tiene su escenario más recurrente en el universo virtual, ahí donde los mensajes fluyen a escondidas y entre emojis, navegando en el océano de una complicidad que trasciende a lo físico y que, sin embargo, erige un vínculo profundo y hasta obsesivo.

¿Qué duele más, una traición física o una traición emocional? La investigación científica nos dice que son los hombres quienes piensan que la infelicidad sexual es, en realidad, la más grave.

Las mujeres, en cambio, tienen claro que es la emocional la que erige un daño mucho mayor. Asimismo, en este trabajo realizado en la Universidad de Michigan por el doctor Daniel Kruger se destaca algo más.

Tanto ellas como ellos parecen estar de acuerdo en que cuando una persona con pareja «llama a otra puerta» para compartir pensamientos, deseos o necesidades hay algo que no va bien en esa relación. Asimismo, si esto se mantiene en el tiempo, es muy probable que tarde o temprano surja el primer roce físico y, poco a poco, la infidelidad sexual.

Sea como sea, el hecho es que el engaño afectivo es cada vez más frecuente gracias a las nuevas tecnologías. A veces, surge por casualidad, el destino es caprichoso y nos conecta casi sin saber cómo con alguien nuevo que nos trae su aire fresco y cercanía.

Esa amistad divertida y amable acaba trazando algo más día a día; siempre a fuego lento, palabra a palabra, gesto a gesto y mensaje a mensaje…

Casi sin que nos demos cuenta, ese amigo o ese amiga se vuelve no solo indispensable, sino que termina convirtiéndose también en el objeto de más de una fantasía y un deseo…

Mujer pensando en la infidelidad emocional

La infidelidad emocional, un coste para ambas partes

Lo sabemos, la infidelidad emocional no es algo nuevo. Ahora bien, para comprender mejor su trascendencia, sería adecuado intentar explicar a qué nos referimos exactamente cuando hablamos de traición afectiva.

Es importante matizarlo, porque si bien es cierto que nadie tiene problema a la hora de identificar una infidelidad sexual, no ocurre lo mismo cuando nos referimos al plano emocional.

  • Este tipo de infidelidad se da cuando establecemos un vínculo con alguien que siempre es accesible emocionalmente para nosotros (y a la inversa). ¿Qué significa esto? Implica, por ejemplo, que podemos hablar con él o ella sobre temas importantes, delicados o muy íntimos sin barrera alguna. Y, lo que es más importante, esa comunicación es constante.
  • Significa también que esa persona se convierte de pronto en el punto cardinal con quien necesitamos hablar cuando nos ocurre cualquier cosa. La priorizamos por delante de nuestra pareja a la hora de compartir buenas noticias, miedos o preocupaciones.
  • Queda claro que este tipo de dinámicas pueden darse también en cualquier lazo amistoso. No obstante, hay matices que los diferencian. Uno de ellos es que, de pronto, nos vemos obligados a mentir o a ocultar ciertos aspectos a nuestra pareja (conversaciones, tiempos compartidos o reuniones con esa persona…)
  • Por otro lado, en la infidelidad afectiva se da otro hecho destacable: fantaseamos con ese amigo especial. Nuestra mente no puede evitar recrearse en ciertas escenas, en dar rienda suelta a los deseos a través de la imaginación.

¿Qué duele más, la traición física o la infidelidad emocional?

Es muy común poner sobre la mesa la eterna cuestión de: «¿y a ti que te dolería más la traición sexual o la afectiva?». Ahora bien, en realidad, ambas realidades son igual de lesivas y dolorosas. Las dos constituyen un atentado al compromiso con la pareja.

Sin embargo, y aquí viene un detalle que debemos subrayar, mientras en la traición sexual uno sabe perfectamente que está engañado a la pareja, en la infidelidad emocional no ocurre lo mismo.

Hay quien justifica la ausencia de sexo para convencerse de que no hay traición y, por tanto, este tipo de affair en apariencia «inocente e inocuo» puede alargarse bastante en el tiempo.

Chico hablando con una chica representando la La infidelidad emocional

La infidelidad emocional tiene un coste para ambas partes

La traición emocional tiene un coste. Tarde o temprano la pareja de quien mantiene un idilio emocional con una tercera persona lo acaba notando. Lo percibe al ver al otro menos accesible, distante y distraído.

Es fácil leer entre líneas, detectar omisiones, mentiras, excusas sin sentido para salir de casa, y es sencillo también, ver cómo la mirada del otro siempre se escapa hacia la pantalla del móvil.

Ahora bien, además del riesgo inevitable de ruptura y del dolor generado en la pareja, quien engaña afectivamente también padece. ¿De qué manera? A través de estas dimensiones.

  • En ocasiones, podemos acabar creando un apego insano hacia esa relación supuestamente «amistosa».
  • Ese amigo o esa amiga especial se convierte no solo en nuestro único pensamiento. También en nuestra obsesión. Necesitamos saber de ellos casi a cada minuto y la espera a la respuesta de un mensaje se puede volver angustiosa.
  • La energía emocional que se invierte en este tipo de idilios es inmensa y devastadora.
  • No podemos olvidar que se trabaja a dos «bandas», que hay que cumplir en casa intentando ser los de siempre, pero al mismo tiempo está también esa persona deslumbrante que todo lo ocupa y a quien necesitamos atender, responder y cuidar.

Para concluir, este tipo de vínculos, por refrescantes y mágicos que nos parezcan al principio, pueden ser una trampa.

Es algo que deberemos valorar y reflexionar con calma, pero lo ideal es evitar engaños y esquivar ese territorio donde las mentiras rara vez nos conducen a buenos destinos.

  • Kruger, D. J., Fisher, M. L., Edelstein, R. S., Chopik, W. J., Fitzgerald, C. J., & Strout, S. L. (2013). Was that cheating? Perceptions vary by sex, attachment anxiety, and behavior. Evolutionary Psychology11(1), 159–171. https://doi.org/10.1177/147470491301100115