La influencia de los colores en los estados emocionales

04 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Los colores que impregnan nuestros ambientes, los tonos con los que elegimos vestir... todo ello tiene una influencia en nuestros estados de ánimo. Aprendamos a sacarle partido.
 

Nuestros estados emocionales no solo están determinados por los acontecimientos externos. Hay multitud de elementos que los afectan de maneras más o menos sutiles. Por ello, si los conocemos, podremos utilizarlos a nuestro favor, como una herramienta para gestionar nuestro estado interno en función de la necesidad de cada momento. En este caso, vamos a descubrir la influencia de los colores en nuestras emociones.

Los efectos psicológicos que cada tono de la gama cromática tiene en los seres humanos comenzó a estudiarse ya en el siglo XVIII. Desde entonces diversas disciplinas han investigado su influencia, y se han realizado importantes hallazgos. Los colores que nos rodean tienen un impacto en nosotros, especialmente en los niños. Por tanto, hagamos un uso adecuado de ellos.

La influencia de los colores en los estados emocionales

Cada tono produce unas sensaciones diferentes en nosotros y nos predispone a experimentar un estado anímico diverso. Por ello, cada uno será más apropiado para según qué momentos, espacios y actividades.

Rojo

El rojo es el color más fuerte de toda la gama cromática. Es un tono cálido que suele asociarse con conceptos como el amor, la pasión, la vitalidad o la energía. También puede generarnos sensaciones de inquietud y de prisa. Por ello muchos restaurantes de comida rápida lo utilizan en sus locales, logos y envases a fin de lograr que los clientes permanezcan el menor tiempo posible sentados a la mesa y dejen lugar a los siguientes.

 

Los tonos rojos pueden provocar palpitaciones, aumentar la tensión arterial e incrementar el deseo y la excitación. Resultarán apropiados para generar estos estados. Pero también pueden ser de gran utilidad para aquellas personas que padecen desmotivación, depresión, soledad y otros estado de ánimo negativos. Pues, el color rojo ayudará a elevar su estado de ánimo.

Influencia de los colores en el estado de ánimo

Verde

El color verde genera, precisamente, las influencias opuestas. Tiene un efecto sedante y tranquilizador, disminuye la tensión y crea un entorno sosegado. Por ello es especialmente recomendable para quienes sufren de estrés o ansiedad y necesitan disminuir esa agitación y nerviosismo.

Por otro lado este color también se asocia a la naturaleza y otorga frescura y ligereza a los ambientes. Puede ser el tono idóneo para un dormitorio infantil de un niño excesivamente inquieto, pues promoverá una placentera relajación y lo ayudará a conciliar el sueño.

Naranja

El naranja es el color del optimismo, potencia nuestra energía combatiendo la fatiga y aumentando nuestra motivación. Si te sientes abrumado, perdido, confuso y desesperanzado rodéate de estos tonos y permite que su energía modifique tu pesimismo.

 

 

Lupa de color amarillo sobre mente

Amarillo

El amarillo es el color ideal para escritores, publicistas y todas aquellas personas que deseen o necesiten potenciar su creatividad. Este tono potencia la imaginación y la rapidez mental y puede resultar idóneo para ayudarte a recuperar la inspiración. 

¿Cómo utilizar la influencia de los colores?

Para sacar provecho del potencial que tienen los colores para modificar nuestros estados anímicos podemos realizar varias acciones. En primer lugar, si existe algún espacio en el que deseas que una emoción sea constante, puedes optar por pintar las paredes. Por ejemplo, como antes comentábamos, verde para un dormitorio o amarillo para un estudio de pintura o un área de juegos para los niños.

Si no deseas que el impacto sea tan invasivo puedes optar por emplear pequeños elementos decorativos en un tono específico, que otorguen el punto de color sobre un espacio blanco. Puedes utilizar objetos rojos para potenciar la vitalidad y el ánimo sin que resulte tan estridente como si fuese el color de la habitación completa.

Por último, uno de los recursos más valiosos es el de vestirnos en función de aquello que queremos provocar, en nosotros pero también en otros. Nuestra imagen es nuestra carta de presentación, y podemos utilizar los colores para controlar, en cierta medida, la impresión que causamos.

 

Por ejemplo, utiliza el color negro si quieres transmitir sobriedad y elegancia. Viste en tonos azules para mostrar confianza y seguridad en ti mismo y contagiar al otro esa sensación de seguridad. Utiliza los colores pastel si deseas dar una imagen más acogedora y dulce y opta por el gris para reflejar orden y equilibrio. En tus manos está elegir la impresión que crearás con tu presencia.

  • Heller, E., & Mielke, J. C. (2004). Psicología del color: cómo actúan los colores sobre los sentimientos y la razón.
  • Cañellas, A. M. (1979). Psicología del color. Maina, 35-37.