La inseguridad es el germen de las relaciones tóxicas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 23 octubre, 2017
Fátima Servián Franco · 29 agosto, 2017

Cuando hablamos de relaciones tóxicas lo primero que solemos pensar es en una mala gestión emocional de pareja, pero en realidad este tipo de relaciones se da en cualquier ámbito social, como puede ser en una relación de amistad o familiar. Se trata de relaciones minadas de inseguridad, que seducen y enganchan y en las que las personas quedan atrapadas por una red tóxica y negativa de la que resulta muy difícil escapar.

Así, aunque pensemos lo contrario, las personas tóxicas se caracterizan por presentar una baja autoestima que las hace relacionarse de manera inestable. Son expertas en enmascarar su inseguridad a través de la manipulación, el engaño y la culpa. Al no considerarse suficientemente buenas para ellas mismas y ser incapaces de tolerar la sensación de incertidumbre, buscan en los demás la manera de sentirse más seguras.

Además, la relación con una persona tóxica puede promover estados de paranoia y aislamiento social o alternativamente, alentar conductas compensatorias como la arrogancia, el narcisismo o la agresividad. Por ello, no podemos despistarnos si nos invade el malestar en cualquiera de nuestras relaciones.

La inseguridad es una trampa invisible de las relaciones tóxicas y uno de los mayores gérmenes que desgasta emocionalmente a las personas que la experimentan.

Hombre tapándose los ojos junto a una mujer que se cubre la boca

¿Por qué las personas inseguras son celosas?

Los celos, en su punto más extremo, son un modo enfermo de relacionarse. Sentir celos, cuando no hay fundamento, se traduce en no creerse merecedor de estar con la otra persona o no ser lo suficientemente bueno para ella. Su presencia indica inseguridad y falta de amor propio, por eso es conveniente protegerse cada vez que salen a escena. Además, los celos aumentan con la inmadurez y la baja autoestima.

Las personas celosas y desconfiadas están atrapadas en círculos de pensamientos y sentimientos negativos que las hacen creer firmemente que están en lo correcto. De este modo, se encuentran sumergidas entre la debilidad y el narcisismo, una mezcla explosiva que las convierte en personas muy impositivas.

A pesar de la armadura de fuerte carácter que muestran cuando están celosas, en su interior guardan un gran vacío provocado por la inseguridad y el miedo. Esto provoca que constantemente estén transmitiendo a su pareja todo lo que la quieren e incluso que pongan en marcha estrategias de persuasión y manipulación para controlarla y asegurarse de su permanencia en la relación. Pero lamentablemente, debido al sentimiento de inferioridad que las invade es muy común que la seguridad que le proporciona su pareja nunca sea suficiente.

Es tan grande el daño que hace al hombre la inseguridad, que llega un momento en el que cambia su personalidad

La persona insegura trata de hacer sentir inseguro al otro

Hay que tener mucho cuidado con la forma en la que nos relacionamos con personas inseguras, ya sea en una relación amorosa, de amistad o familiar. Cuando uno empieza a cuestionarse sus propios actos es clave preguntarse de quién estamos rodeados y por qué tenemos esos sentimientos frente a la otra persona.

Mujer sintiendo inseguridad mientras se agarra los hombros

Si aparece la sensación de inseguridad, cuando nunca antes ha estado presente, es posible que la persona insegura para sentirse más confiada esté proyectando sus propias inseguridades en nosotros. Estas personas pueden ser auténticas especialistas en poner la semilla de la inseguridad en los demás como forma de control. Para ello utilizan la llamada triada oscura: la manipulación, el engaño y la culpa.

El control excesivo que las personas inseguras tienen sobre su pareja, amigos y familia las lleva a una hiper-responsabilidad de todo lo que sucede con esas personas. Esto provoca que estén siempre hipervigilantes para sospechar de cualquier detalle o circunstancia.

Así, el peligro de la inseguridad que está presente en las relaciones estriba en que, a veces, la única manera que encuentran las personas inseguras para hacer frente a la incertidumbre sobre sus capacidades y bienestar es hacer infelices a los demás.

“La desconfianza es la madre de la inseguridad”

-Aristófanes-