La libertad emocional

Este artículo fue redactado y avalado por Cristina Pérez
15 julio, 2013
Hay muchos tipos de libertad, pero las formas más importantes de libertad son aquellas que parten de uno mismo. Estas son las que hacen grande, noble y fuerte al ser humano (a la par que sensible y empático hacia los demás)

La libertad no solo consiste en ser el dueño de las acciones y decisiones de nuestra vida. Existe otra libertad también importante. Se trata de la libertad emocional. ¿Te sientes bien?, ¿eres feliz?, ¿te afecta lo que piensen los demás de ti?, ¿te chafa la felicidad el ambiente que hay en el exterior?

Quien tiene libertad emocional mantiene emociones positivas aunque los demás no le acepten. Aunque le critiquen, aunque el ambiente exterior no sea muy favorable. En el momento en el que te afecta la opinión de otra persona, ya no eres libre. Debemos ser conscientes de que siempre habrá gente a la que le gustaremos y gente a la que no caigamos bien.

Créate un espacio individual interior

Mujer con mariposas alrededor simbolizando libertad emocional

La felicidad se encuentra dentro de uno mismo. Nadie nos la puede chafar si nosotros no queremos. Si te creas un espacio interior completamente individual, no dependerás de nadie para tener buenas emociones. Créate un buen clima interior y accede a él siempre que lo necesites.

En ese espacio individual deben estar bien claras cuáles son tus virtudes, qué te encanta de ti, lo mucho que te quieres y las ganas que tienes de hacerte feliz disfrutando de todo lo que te gusta. Lo esencial no es satisfacer a los demás, lo que opinen otros no es importante. Lo que más importa es nuestro bienestar emocional y eso es uno mismo quien puede mantenerlo.

Un ejemplo de una persona que intenta acabar con el bienestar de otra

Imagina que alguien se siente feliz, acude a una cena con un grupo de personas y en esa reunión hay alguien que saca a la luz algo que le molesta. Una persona extrovertida le dice a otra introvertida que habla poco: “di algo, puedes hablar ¿eh?”.

Si un comentario molesta es porque falta aceptación y amor propio. Cuando la autoestima es baja, se pierde la libertad de acción. Por lo tanto, estamos más expuestos a que nuestro bienestar dependa del ambiente exterior.

Cómo reacciona una persona sin libertad emocional

Esta persona introvertida sin libertad emocional, de repente con lo bien que se sentía en la cena, debido a ese comentario ya le chafan las buenas emociones. El afectado no dice nada, se siente molesto y cree que no encaja en ese grupo.

libertad emocional

Sigue cenando aguantando como puede y cuando llega el momento oportuno decide retirarse de la reunión. ¿Resultado? Que debido a un comentario de alguien, ha pasado de sentirse bien a sentirse mal. Ha consentido que la opinión de alguien empeorara su bienestar emocional. Esta persona no es libre. Está expuesta a que a cada sitio que vaya, si no se siente aceptada, ya no se sienta bien consigo misma. Por lo tanto carecería de libertad.

Esto es un tipo de manipulación invisible, porque alguien puede creer que la culpa es suya, cuando en realidad el problema es del otro, y si el atacante consigue hacerte sentir mal, te ha manipulado, porque ya ha variado el buen estado emocional que tenías.

Cómo reacciona la persona que sí tiene libertad emocional

Esta persona con libertad emocional, no le dará importancia al comentario del otro, incluso se lo podría tomar a broma y contestar algo como: “soy así de introvertida, hablaré cuando me apetezca, no todos vamos a ser como tú de charlatanes jaja”

¿Resultado? Que como esta persona ha demostrado que se acepta a ella misma tal y como es, los demás no le darán importancia y entenderán que cada uno es de una manera. La persona introvertida sigue con su buen estado emocional y disfruta de la cena y la reunión, no ha dejado que la opinión de otro prevalezca sobre la suya propia.

No dejes que los errores de otros te salpiquen a ti

Esta es la regla principal del bienestar emocional. Si te das cuenta de que todo el que critica y se mete con los demás tiene un problema de fondo, no dejarás que te afecte lo que te diga. Una persona que se siente bien consigo misma, que tiene una autoestima saludable, jamás intentará meterse con nadie, ni atacarle, ni criticarle, porque quien se siente bien consigo mismo, trata muy bien a los demás.

Por ello, las personas que esconden problemas interiores tratan de estropear el bienestar a los demás. Si eres consciente de esto, dejarán de afectarte las opiniones negativas de los demás. También, dejará de importarte lo que pase el exterior para darle prioridad a tu clima interior positivo.

Como dice Salmurri, F. (2004) Nadie puede hacerte daño sin tu consentimiento, si consiguen que tengas emociones negativas, es porque tú mismo no aplicas las herramientas para mejorar tu ser. No son los demás los que nos dañan, es uno mismo quien da validez a la opinión negativa de otros. Lo más saludable sería aceptarse a uno mismo y valorarse, independientemente de lo que ocurra en el exterior.

  • Moya, C. J. (2000). Emociones y libertad. Thémata, 25, 67-79.
  • Ruiz, D. M., & Mills, J. (1999). Los cuatro acuerdos: una guía práctica para la libertad personal. Amber-Allen Publishing.
  • Salmurri, F. (2004). Libertad emocional. Estrategias para educar las emociones.