La mente agotada, otro efecto del aislamiento social

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Son muchas las personas que están experimentando agotamiento mental. El confinamiento, sumado al estrés y la angustia por la actual pandemia, afecta a nuestra memoria, concentración e incluso toma de decisiones.
 

Aunque una buena parte de nosotros pasamos gran parte del tiempo en el búnker de nuestros hogares, durante estos días, nos sentimos cansados, tanto física como psicológicamente. Ahora bien, que esto sea así es perfectamente normal. Debemos tener en cuenta que otro efecto más del actual distanciamiento social es la mente agotada.

«¿Es seguro salir a la calle?, ¿Las medidas de protección establecidas serán suficientes?, ¿Qué va a pasar durante el desconfinamiento, qué es lo que podré hacer y lo que no en la siguiente fase? ¿Qué va a pasar con mi trabajo los próximos días? ¿Podré ver a mi familia?».

Estas y otras cuestiones son las que navegan casi de manera persistente a nuestro alrededor a lo largo del día junto al factor angustia y el hilo tensor de la incertidumbre.

Cuando la mente se encuentra suspendida en este estado, cualquier tipo de decisión, por insignificante que sea, se vuelve agotadora. En ocasiones, hasta el simple hecho de decidir qué vamos a comer o lograr que nuestros hijos se acuesten a la hora o cumplan con sus deberes es todo un desafío, una montaña que nos cuesta muchísimo escalar.

 

Es importante tener en cuenta que todas experiencias y sensaciones entran dentro de la normalidad. No estamos colapsando, no estamos sufriendo ningún problema de salud mental. Es una respuesta normal y esperable en el aislamiento, una reacción habitual del cerebro en estas condiciones. Profundicemos.

Mujer representando la mente agotada

La mente agotada y el aislamiento social

Los expertos nos indican que no es adecuado hablar de aislamiento social. Las personas somos seres sociales, habitamos en sociedades nada más llegar al mundo y, por tanto, resulta imposible «arrancarnos» de ese escenario.

Así, y aunque estemos en el interior de nuestras casas, seguimos formando parte de esa estructura, de ese sustrato de nuestros pueblos, aldeas o grandes ciudades.

Deberíamos hablar más bien de aislamiento físico, porque eso es al fin y al cabo lo que nos está imponiendo la actual crisis sanitaria por coronavirus. Ahora bien, independientemente de la definición exacta de ese tipo de aislamiento, hay un hecho innegable: el confinamiento no está hecho para el ser humano y nuestro cerebro reacciona ante esta situación inesperada de muy diversas maneras.

Aumento de la carga cognitiva

 

Cuando hablamos de procesos cognitivos nos estamos refiriendo a toda esa actividad que genera el cerebro. Ejemplo de ello es poder focalizar la atención, dar sentido a cada cosa que escuchamos, leemos o vemos, tomar decisiones, procesar la sensaciones que siente nuestro cuerpo, aprender y crear cosas nuevas, etc.

  • Ese flujo extraordinario de actividad cerebral se ve afectado por el entorno que nos rodea y, sobre todo, por el modo en que interpretemos lo que ocurre.
  • Asimismo, el simple hecho de estar en un mismo espacio físico durante muchas horas eleva el estrés cerebral. La mente necesita cambios, luz, sonidos, interacción y estímulos nuevos para sentirse activa y despierta.
  • Si lo que nos rodea no varía y el estado de ánimo no es óptimo, damos forma a la mente agotada o saturada.

En este estado de confinamiento, cualquier proceso cognitivo nos va a costar infinitamente. Recordar, por ejemplo, un nuevo número de telefóno es todo un reto ahora mismo.

Las circunstancias actuales no nos permiten tomar buenas decisiones

La mente agotada no está en buenas condiciones para pensar a largo plazo. Esto es trascendente sobre todo en el plano de la toma de decisiones, un factor que ahora mismo nos es tan importante. Necesitamos clarificar nuestro futuro, aclarar qué tipo de cambios o estrategias deberíamos poner en marcha.

 

La pandemia ha alterado la vida de muchos de nosotros, tanto a nivel personal como a nivel laboral. Este último ámbito, por ejemplo, es en el que se abre a menudo mayores desafíos ahora mismo. Sin embargo, en estas condiciones nuestra mente se siente incapaz de poder decidir, planificar, analizar, etc.

Es más, hay quien tiene dificultades hasta para poder entender los documentos legales a la hora de tramitar ayudas, ceses, aplazamientos etc. La mente agotada puede decidir en estos momentos si lo que nos apetece ahora es una siesta o una taza de café, pero no puede tomar buenas decisiones a largo plazo.

Cerebro representando la mente agotada

¿Cómo manejar la mente agotada?

La actual situación nos ha situado en un territorio nuevo. No hay respuestas válidas que nos sirvan a todos por igual; existen eso sí, estrategias sencillas que podemos probar para saber si nos funcionan.

Cada persona afronta, interpreta y vive la actual pandemia de un modo, pero más allá del rodaje que tenga cada uno en materia de adversidad, hay algo innegable: estas circunstancias son difíciles para todos.

Por tanto, a la hora de manejar la mente agotada podemos reflexionar sobre las siguientes ideas:

 
  • El agotamiento mental es una situación común ante contextos nuevos y con alta carga emocional y de estrés. No hay que patologizar algo que es normal dadas las circunstancias.
  • Tal vez, no sea un buen momento para tomar decisiones decisivas a largo plazo. Es momento de centrarse solo en el presente y, sobre todo, en nuestro bienestar; en darnos lo que necesitamos cuando lo necesitemos. Focalizarse en el aquí y ahora reduce la carga mental y la preocupación.
  • Debemos acostumbrarnos a hacer y pensar una cosa cada vez. La mente agotada se satura cuando está pendiente de varias cosas, de lo que tenemos que hacer, de lo que preocupa, de lo que asusta, de lo que hicimos ayer y lo que ocurre hoy.

Así, vayamos paso a paso. Si estoy desayunando me centro en comer de manera relajada. Si estoy teletrabajando me centro en ello. En caso de que deba decidir algo, lo haré un momento puntual del día en el que de manera exclusiva, pueda dedicarme solo a eso.

Por último y no menos importante, es necesario dar espacio a nuestras emociones. Aceptar cada sensación, sentimiento y emoción sin juzgarnos es clave de salud. No podremos estar bien ni al 100 % cada día, a veces, ni al 50 %. Pero podemos eso sí, estar en calma para dar un poco de alivio a nuestra mente.