La neurosis depresiva (distimia)

28 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Paula Rojas
En la neurosis depresiva existe un estado de tristeza que se mantiene a lo largo del tiempo. Una sensación de desapego hacia el mundo exterior que afecta a diferentes procesos psicológicos básicos, como la atención.

En la actualidad, la salud mental está tomando protagonismo, gracias sobre todo a cómo ha avanzado nuestro conocimiento en este campo a lo largo de las últimas de décadas.

Está aumentado el volumen de investigaciones sobre diferentes trastornos, como la neurosis depresiva, remarcando los síntomas y la manera de manejarlos; todo esto, con el fin de minimizar el impacto que puede generar en la persona que los sufre.

En este caso, nos enfocaremos en la neurosis depresiva o depresión neurótica. Un trastorno que ha ido cambiando con el paso del tiempo, desapareciendo de los principales manuales de diagnóstico y dando paso a la distimia. De alguna manera, por tener unos síntomas menos intensos e incapacitantes que una depresión, la distimia ha sido considerada como la hermana pequeña de esta.

Un error sin duda. Quizás el cuadro sea menos acusado, menos incapacitante. Sin embargo, lo que en un principio nos puede parecer una ventaja, puede ser en realidad una muy mala noticia. Es así porque, con frecuencia la persona carga con su neurosis depresiva o distimia durante periodos muy largos, sin plantearse la necesidad de una intervención.

Mujer con depresión

¿Qué es la neurosis depresiva?

La neurosis depresiva es considerada como un trastorno psicopatológico caracterizado por la presencia constante de un estado de ánimo triste. Además, se engloba dentro de los trastornos depresivos.

El cuadro clínico hace que disminuya notablemente la actividad física y la velocidad de ejecución. A diferencia de otros trastornos depresivos, la persona no se ve impedida para realizar muchas de sus actividades diarias; a cambio, vemos que las realiza con menos frecuencia y de manera más lenta. Asimismo, su nivel de iniciativa también disminuye.

Es importante aclarar que, al igual que todos los trastornos depresivos, tiene una etiología diversa. Entre sus precipitantes o causas se pueden considerar la situación personal del sujeto, la herencia genética y las condiciones sociales en las que se desarrolla.

En el caso de la neurosis depresiva, los principales desencadenantes serían: ruptura de relación amorosa, cambio corporal extremo o fracaso profesional.

Características de la neurosis depresiva

Al pertenecer a los trastornos depresivos, suele tener características y sintomatologías parecidas a otros tipos de depresión. Aun así, es importante aclarar que tiene implicaciones a nivel físico y psicológico. Estas afectan notablemente la calidad de vida de la persona que lo sufre y el de las personas más cercanas a la misma.

Una primera característica es un estado de ánimo en el que predomina la tristeza. Esta afectación suele mantenerse en el tiempo (mínimo dos años). Aunque no es constante, presenta crisis que se mantienen durante dos meses; después puede aparecer una mejoría, para volver a una nueva crisis. Es decir, tiene una naturaleza periódica.

Adicionalmente, hay una estrecha relación con la vulnerabilidad genética. Es decir, hay altas probabilidades de que algunos familiares cercanos o lejanos hayan presentado algún tipo de depresión.

Algunos rasgos de personalidad pueden hacer más susceptibles al desarrollo de la neurosis depresiva. Estos rasgos también ayuda al mantenimiento de algunos de los síntomas.

Síntomas de la neurosis depresiva

Existen múltiples síntomas que pueden ser características de la neurosis depresiva, pero sin duda tiene una triada particular y característica. En ella se incluyen: disminución de la vitalidad y energía; estado de ánimo relacionado con la tristeza y depresión; y, por último, está la disminución en la velocidad del pensamiento y el habla.

Al margen de esta triada, existe un cuadro de síntomas mucho más amplio entre los que se incluyen síntomas emocionales, cognitivos y conductuales.

Uno de ellos es la pérdida de interés y motivación por las actividades diarias, incluyendo trabajo y ocio. También, se deben incluir sentimientos de tristeza y desesperación por las sensaciones que se ven reflejadas en la persona durante la crisis de neurosis depresiva.

Asimismo, hay presencia de fatiga y falta de energía para las actividades diarias. De igual manera, la disminución en la autoestima hace que se aumente la inseguridad de la propia persona. Esto, sumado al resto de manifestaciones, disminuye la calidad de vida de las personas.

Por otro lado, es fácil que se produzca un cambio en los hábitos de alimentación y sueño que afecten su rutina.

En cuanto a síntomas cognitivos, se han encontrado dificultades en la atención, especialmente en la atención focalizada, sostenida y selectiva. Esto implica problemas en la realización de actividades no automatizadas, afectando tareas relacionadas con el trabajo y/o estudios.

También se dan dificultades en la toma de decisiones, lo que se asocia a una disminución en la productividad.

Por último, señalar que la persona puede ser muy autocrítica, dando lugar a sentimientos frecuentes de culpa. Todo esto se da como resultado de las dificultades que presenta al hacer las actividades. Además, la persona suele distanciarse de su círculo de apoyo social, dejando de disfrutar de las interacciones que se dan en este contexto.

Perspectiva desde el psicoanálisis

La explicación desde una perspectiva psicoanalítica sobre la depresión neurótica se relaciona con una afectación del yo. Específicamente, hay una afectación del narcisismo en la cual está aumentado y exacerbado el ideal del yo.

Los síntomas se darían por una inhibición de la fuerza vital, en especial una pérdida de la tensión pulsional. Esto sería lo que causaría la fatiga, la disminución del ímpetu psicomotor, la parálisis de pensamiento, incapacidad de decidir, pérdida de iniciativa y reducción de las relaciones afectivas.

Por lo tanto, el inicio de cualquier tipo de depresión se sitúa en una región de la personalidad donde confluye la propia imagen y el anhelo de potencia.

En el caso de la depresión neurótica, hay un colapso sobre la perspectiva ideal del propio yo. Esto crea un sentimiento de vacío en la persona y una pérdida del sentido de la vida.

Mujer triste y deprimida

Tratamiento multidisciplinar

Actualmente existen diferentes maneras para trabajar la neurosis depresiva. Aun así, es importante recalcar la importancia de un enfoque multidisciplinar e integrado, que incluya el tratamiento farmacológico y la psicoterapia.

Para el tratamiento farmacológico, se utilizan principalmente los medicamentos inhibidores selectivos de recaptación de serotonina (ISRS). Destacar que, a pesar de su uso casi sistemático, se ha encontrado que la efectividad está por debajo del 60 % en los pacientes con depresión neurótica.

Por otro lado, están las intervenciones que se realizan en el plano psicológico. En primer lugar, está la terapia cognitiva-conductual. Con este tipo de terapia, se han conseguido resultados notables en la calidad de vida.

Entre las técnicas más utilizadas están el entrenamiento en habilidades sociales y de manejo de síntomas, la activación conductual, la modificación del entorno y la estructuración cognitiva.

También se encuentra la terapia psicoanalítica, en la cual se trabajan las relaciones y conflictos no resueltos. Además, de un trabajo sobre el duelo; aquí se trabajan vertientes como la pérdida de la confianza o el refuerzo del narcisismo. La idea es que esta intervención reduzca o termine con la neurosis depresiva.