La pérdida de un ser querido

16 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
En algún momento de nuestra vida nos vemos obligados a afrontar la pérdida de un ser querido. No es fácil. Cada persona lo vive de un modo particular, pero siempre es adecuado servirnos de algunas sencillas estrategias.

La pérdida de un ser querido es parte inevitable de la vida. Así, y a pesar de su componente ineludible, rara vez nos sentimos preparados psicológicamente para lidiar con ese dolor emocional, con la confusión interna y el propio impacto por un adiós inesperado y casi siempre injusto.

Decía Viktor Frankl que el sufrimiento hace al ser humano más lúcido y al mundo transparente. El dolor, según el padre de la logoterapia, abre perspectivas. Tal vez sea así, pero lo que es seguro es que para llegar hasta ese estado mental de claridad absoluta y aceptación, se requiere de cierto tiempo y de un delicado proceso de adaptación y trabajo interno.

Esa artesanía psicológica pasa obligatoriamente por aplicar una serie de estrategias, también de cambios. Son pequeñas bisagras cotidianas con las que facilitar el avance hacia la recuperación y la asimilación de la pérdida. Porque a pesar de que la figura de ese ser querido jamás se olvida, podremos aprender a vivir con él recuerdo para dar forma a una nueva etapa.

“Solo las personas capaces de amar intensamente pueden sufrir un gran dolor, pero esta misma necesidad de amar sirve para contrarrestar sus duelos y las cura”.

-Leo Tolstoy-

Mujer llorando por la pérdida de un ser querido

La pérdida de un ser querido: estrategias para adaptarnos a esa realidad

Asumir e integrar la pérdida de un ser querido es un proceso delicado que cada persona vivirá de un modo particular. Hay quien necesitará de apoyo psicológico. Otros parten de ese tiempo de introspección y recogimiento en el que ir redefiniéndose, manejando la confusión, la rabia, la tristeza, la aflicción…

Cada cual llenará sus vacíos de una forma y se valdrá de unas estrategias particulares. Lo más decisivo en todos los casos es no estancarnos ni hacer del duelo un estado permanente y patológico. Para ello, es importante disponer de una serie de recursos y enfoques con los que manejar un poco mejor estas situaciones. Las analizamos.

Acepta cada emoción… Todo lo que sientes es válido

Sufrimiento, agotamiento físico, contradicción, miedo, frustración y hasta ira… Las emociones asociadas a la pérdida de un ser querido son convulsas, intensas y difíciles de expresar. No obstante, lo último que debemos hacer es reprimirlas y decirnos aquello de que hay que volver a la normalidad cuanto antes”.

Lo último que necesitamos es tener prisa. Todo tiene su tiempo. Una vez se produce la pérdida y contactamos con nuestro seguro de decesos, se inicia ese proceso en el que cada paso tiene su relevancia, incluso estar presente en ese último adiós en el funeral o la incineración. 

Seguidamente, se abre ese periodo de aceptación en el cual, es necesario desahogar cada emoción, darle presencia y espacio. Porque el dolor por la pérdida de un ser querido, no tiene como único elemento la tristeza, hay muchos más sentimientos que manejar, canalizar y asumir.

El duelo requiere movimiento: habla, socializa, mantente activo

El duelo es un proceso, no un estado. Así, un elemento que obstaculiza la aceptación de la pérdida de un ser querido es focalizarnos en el anhelo, en la añoranza y el recuerdo persistente del pasado. Es necesario que pongamos la mirada en el presente y para ello, lo más adecuado es mantener una vida activa.

Después de haber pasado ese tiempo de necesitada introspección aceptando y desahogando emociones, es recomendable recuperar nuestra actividad. Hablar con amigos y familiares alivia sufrimientos. Volver a la rutina obliga a la mente a centrarse en el aquí y ahora y no tanto en el pasado. Tener obligaciones, situar nuevas metas y proyectos nos invita a recordar que la vida sigue.

Recuperar nuestra vida, socializar, entrar y salir de casa no hará que nos olvidemos del ser querido ni que lo honremos menos. Nos permitirá seguir recordándolo pero sin ese dolor que paraliza. Todo duelo requiere movimiento para alcanzar la aceptación.

Hombre mirando atardecer

Manejar la ansiedad asociada a la pérdida de un ser querido

La ansiedad por duelo es una realidad bastante común cuando experimentamos la pérdida de un ser queridoLas emociones nos hacen prisioneros, los pensamientos se vuelven caóticos y nos sumen en un estado de indefensión psicológica que puede durar varios meses. 

No es fácil adaptarse al vacío que deja esa persona, no es sencillo retomar las riendas de nuestra vida cuando el dolor y el recuerdo pesan en exceso. Así, en estos casos siempre es recomendable acudir a un profesional especializado para valorar nuestra ansiedad a través de instrumentos como las escalas de ansiedad de Hamilton.

En lo referente a las estrategias para abordar esta realidad psicológica siempre son adecuados los enfoques cognitivo-conductuales, así como la terapia de aceptación y compromiso. Entre la claves más útiles para facilitar la aceptación de la pérdida y la reducción de la ansiedad, estarían las siguientes técnicas:

  • Facilitar el desahogo de emociones y pensamientos.
  • Dialogar sobre el fallecimiento y toda la experiencia vivida durante ese periodo.
  • Orientar a la persona en técnicas de solución de problemas cotidianos.
  • Facilitar la aceptación de esa nueva realidad y la reformulación de nuevas metas y valores.
  • Proyectar al paciente hacia el futuro para lograr que recupere la rutina y esas actividades que antes le eran enriquecedoras.

Para concluir, el proceso de aceptación y duelo es un tránsito lleno de dificultades, de avances y retrocesos. No obstante, llega un momento en que se consigue. Al final damos paso esa etapa en que logramos aprender a vivir con el recuerdo sin que duela en exceso. 

Nunca olvidaremos a ese ser querido, pero lograremos caminar sin él teniéndolo para siempre en un rincón preciado del corazón.