La pirámide de la radicalización

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 6 enero, 2018
Roberto Muelas Lobato · 6 enero, 2018

La pirámide de la radicalización es un modelo teórico que nos ayuda a interpretar y comprender por qué las personas se radicalizan. Según esta teoría, la radicalización es el resultado de la extremización de creencias, sentimientos y comportamientos en apoyo de un conflicto intergrupal y de la violencia. Y es que la radicalización puede ocurrir desde diferentes ideologías, desde creencias religiosas hasta políticas.

Según la pirámide de la radicalización, existen dos formas de radicalización. Una sería la radicalización de la narrativa o de la ideología y, la otra, la radicalización de la acción. Además, los procesos de radicalización podrían darse a tres niveles diferentes. Esto es, a nivel individual, cuando se radicaliza una persona por su cuenta; a nivel grupal, cuando se radicaliza un conjunto de personas, un grupo; y a nivel de masa, cuando es un conjunto más grande de personas el que se radicaliza.

Mientras que la radicalización de las acciones es un fenómeno individual o de grupos pequeños, la radicalización de la narrativa es un fenómeno de masas. Un país entero puede llegar a radicalizar su narrativa y pensar que están en guerra y tienen que derrotar a un enemigo, mientras que aquellos que van a luchar van a ser solo una pequeña parte de esta población.

Hombre haciendo una pirámide

Radicalización de la narrativa

Las pirámides que usan como metáfora para explicar la radicalización son como las pirámides demográficas, donde la mayoría de la gente se encuentra en la base de la pirámide. Por contra, en la cúspide solo habría unas pocas personas en comparación con el total de la población. A su vez, las pirámides cuentan con cuatro niveles.

En el caso de la pirámide del artículo, el primer nivel está constituido por los neutrales. En este grupo entrarían las personas que no siguen una ideología radical y constituirían la base de la pirámide. Si subimos un nivel, nos encontramos con los simpatizantes, los cuales aceptan algunas ideas radicales, como que existe un conflicto del cual son las víctimas.

A continuación estarían los justificadores, los que creen que las acciones de los radicales están justificadas moralmente y por su ideología. Finalmente, en la cúspide de la pirámide, se sitúan quienes creen que es un deber individual apoyar y participar en las acciones radicales, aquellos que tienen una obligación moral personal. Estos últimos piensan que la amenaza bajo la que viven justifica una obligación individual de actuar.

Radicalización de la acción

Por otra parte, la pirámide de la acción hace referencia a los actos que las personas realizan, a su comportamiento. Mientras que la pirámide de la narrativa solo hace referencia a las creencias de las personas y a la narrativa que usan, la de la acción solo se refiere a los comportamientos. Del mismo modo que la pirámide anterior, la pirámide de la radicalización de la acción cuenta con cuatro niveles.

En el primer nivel, el que se sitúan en la base, están los inertes/inactivos. Estas son la mayoría de las personas, las que no actúan, no hacen nada a favor de una ideología radical. Escalando en la pirámide nos encontramos con los activistas. Los activistas son los que realizan acciones legales y no violentas. Comúnmente estas acciones son huelgas y manifestaciones que entran dentro de la legalidad de cada país y en las que no se dan actos violentos.

El siguiente nivel en la pirámide está integrado por los radicales. Son los que realizan acciones violentas y, por tanto, ilegales. Son aquellas personas que destrozan bienes públicos o incluso agreden a otras personas. El último nivel, el de la cúspide de la pirámide, está integrado por los terroristas que serían aquellos que realizan acciones ilegales y violentas, al igual que los radicales, pero estando integrados en una organización calificada como terroristas, cuyo objetivo son civiles.

Piedras en una montaña

La relación entre las dos pirámides

El escalar en una pirámide no implica que se escale en la otra. Una persona puede justificar un conflicto sin llegar a actuar. Encontramos muchos ejemplos en instituciones que promueven ideas radicales, pero que no llevan a cabo acciones. El polo opuesto, el de personas que se convierten en terroristas sin tener una ideología radical es más complicado, pero no imposible. Realizar acciones radicales y llegar a convertirse en terroristas requiere de una justificación que evite la disonancia cognitiva.

Sin embargo, lo general es que la escalada en las dos pirámides se dé a la vez. Que lo que alguien piensa vaya acode con lo que haga. Además, el participar en un grupo radical hace que se aprenda la narrativa e ideología radical, aunque esta no sea necesaria para iniciar una acción radical.

Por último, nos encontramos con otra peculiaridad y es que para escalar en la pirámide se pueden saltar escalones. Es posible que alguien inerte, que no realiza ningún tipo de acción en defensa de su grupo, pase a realizar acciones radicales. Por ello hay que tener en cuenta los peligros que una radicalización tan rápida puede presentar.