La posesividad del amor

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 14 noviembre, 2017
Gema Diez · 18 agosto, 2013

La posesividad está estrechamente ligada a los celos, uno de los grandes encargados de destruir relaciones. Pero también es un sentimiento autodestructivo relacionado con el miedo, la desconfianza y la inseguridad que sienten las personas posesivas. Un sentimiento que actúa despacio pero de manera constante, minando poco a poco a la pareja hasta conseguir la ruptura.

Pero es fundamental distinguir entre amor y posesividad. Mientras que en el amor existe confianza, deseo de compartir, comodidad y espacio para cada miembro que compone la pareja, en la posesividad existen celos, egoísmo y desconfianza por parte del posesivo y no existe libertad, ni tranquilidad para la otra parte; es una relación que lleva a la destrucción total.

“Si los celos son señales de amor, es como la calentura en el hombre enfermo, que el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta.”

-Miguel de Cervantes-

Qué desencadena la posesividad

Las personas posesivas tienen antecedentes que pueden ir desde la soledad a la discriminación en la infancia. Pueden tener una baja imagen de sí  mismos; en algunas ocasiones puede incluso ser un rasgo genético que se hereda.

Mujer celosa espiando a su chico por posesividad

 

Hay que decir que, con independencia de la causa o el antecedente, las personas posesivas sufren ataques de pasión e ira sobre su compañero/a. Y esta es una emoción negativa y dolorosa para ambos miembros de la pareja e incompatible, por supuesto, con la confianza y el amor.

¿Cómo se muestran las personas posesivas?

La posesividad no solo trata de dominar a la otra parte, va mucho más allá. Las personas posesivas llegan a ver a sus parejas como sospechosos, cuando en realidad no ha hecho nada. Todo aparece como una reacción en cadena, donde la posesión y dominación del otro es mayor cada día. Un círculo vicioso que envenena la relación y la hiere de muerte.

La persona posesiva llega a espiar a su pareja, revisa su equipaje y busca signos de infidelidad en el matrimonio. En resumen, no deja de sospechar de su pareja y no le permite descansar en paz. En casos extremos puede llegar incluso a seguir y espiar a la otra persona en el trabajo para saber si está teniendo una aventura.

Destruyendo una relación

 

PAreja discutiendo por celos

En un principio, la posesividad se interpreta como una muestra de amor, pero cuando se convierte en un rasgo persistente y negativo se van viendo grietas en dicha relación. Cualquier relación, independientemente de lo profunda e intensa que sea, debe tener espacio y libertad para ambos miembros de la pareja. Sin embargo, en una relación donde existe un posesivo no hay lugar para ello, desencadenando la ruptura.

La persona posesiva desea hacerse cargo de todo, y causa interrupción en el esquema de vida de ambos, por lo que es imposible que alguien sin libertad ni tranquilidad pueda disfrutar de una relación tan agobiante. Es una relación que está abocada al fracaso.

“El enamorado celoso soporta mejor la enfermedad de su amante que su libertad.”

-Marcel Proust-

Cómo controlar la posesividad

Para controlar la posesividad, la respiración profunda y la meditación pueden ayudar a alcanzar niveles superiores de concentración mental, lo que ayudará a escapara de ese sentimiento de posesión. También la hipnosis conduce a un autocontrol  y a dejarse guiar por la razón, evitando ejercer la posesividad sobre los seres queridos.

Evitar ver a la otra persona como un objeto, intentar manifestar los miedos y ser consciente de que ese sentimiento de posesión va a alejar al otro pueden ayudar en el proceso. Como también ayudará el consejo profesional cuando la situación empieza a irse de las manos.

Imagen cortesía de Toni Blay