La sombría historia del hospital psiquiátrico Aston Hall

Edith Sánchez · 8 noviembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 4 noviembre, 2019
Hoy sabemos que en el hospital psiquiátrico Aston Hall se llevaban a cabo “terapias” con el llamado “suero de la verdad”. Esta manera de proceder, junto a las diferentes denuncias que existen sobre lo que ocurrió, nos invitan a pensar que aquel lugar, en apariencia sanatorio, fue poco menos que una casa del terror.

El hospital psiquiátrico Aston Hall se volvió tristemente célebre después de que comenzaran a hacerse públicas las denuncias de varias personas que había estado internadas allí, siendo apenas unos niños o adolescentes. Esto ocurrió en 1993. Poco después fue demolido y en su lugar se construyó un complejo residencial.

Lo que de verdad ocurrió en el hospital psiquiátrico Aston Hall tal vez no se sepa nunca. Y no se sabrá porque solo se cuenta con el testimonio confuso de quienes fueron tratados allí por el entonces superintendente del hospital, Kenneth Milner. Aparentemente fueron drogados arbitrariamente y esto alteró su memoria. Hoy Milner está muerto y con él la posibilidad de escuchar su testimonio.

Muchas veces se habla del hospital psiquiátrico Aston Hall como un lugar en el que se realizaban experimentos mentales. No está claro si fue así o no. Lo que sí se sabe es que los pacientes fueron tratados con el llamado “suero de la verdad”, aparentemente no para investigar, sino porque se pensaba que era una terapia válida.

cuando uno está bajo su influencia está en un estado extremadamente sugestionable. Hay un alto riesgo de que uno diga lo que el interrogador quiera en vez de decir la verdad”.

-Michael Mosley-

Mujer con esquizofrenia

El hospital psiquiátrico Aston Hall

El hospital psiquiátrico Aston Hall fue construido en 1930, en el condado de Derbyshire, Inglaterra. Su propósito era tratar a niños y jóvenes catalogados como “especiales”. Es decir, menores de edad con problemas de conducta. Era algo intermedio entre un reformatorio y una institución de salud. Aparentemente, su funcionamiento entraba dentro de los parámetros para los que fue diseñado.

Lo cierto es que en 1993 un grupo de investigadores publicó en Internet una serie de fotografías del hospital psiquiátrico Aston Hall. Poco después de hacerlo, comenzaron a llegar comentarios de personas que habían estado allí cuando eran adolescentes. Hablaban de una serie de abusos que incluían denuncias de violación y métodos inhumanos de tratamiento.

Más adelante, el hospital fue cerrado y el edificio demolido. Nunca se dio una explicación clara sobre esa decisión. Lo que sí quedó en la atmósfera fue el eco de las denuncias. Algunos periodistas se dieron a la tarea de investigar un poco al respecto y fue así como se conocieron pormenores de lo que había ocurrido en el sombrío hospital.

El narcoanálisis

Durante la Segunda Guerra Mundial, comenzó a emplearse un fármaco al que se le apodó como “el suero de la verdad”. Se trataba del amital de sodio, un compuesto químico muy poderoso que ejerce un efecto desinhibitorio. Esto quiere decir que si este se le aplica a alguien, pierde el control sobre los mecanismos de auto-represión. Se pierde la voluntad. A este método se le llamó narcoanálisis.

Durante la guerra se empleó este fármaco para hacer un tratamiento de emergencia a los soldados que entraban en shock. Esto sucedía cuando se veían enfrentados a experiencias demasiado traumáticas. Estas, muchas veces, eran reprimidas; es decir, olvidadas. Sin embargo, tales experiencias retornaban en forma de parálisis, parcial o total, o estados de profundo abatimiento que les impedían funcionar normalmente.

Cuando esto ocurría, los psiquiatras militares empleaban el “suero de la verdad”. Al administrarlo, rompían la represión de los soldados. Estos recordaban las experiencias traumáticas y se producía una catarsis que luego conducía a una recuperación del equilibrio, al menos de manera parcial. Era como abrir una herida infectada para limpiarla y permitir luego que cicatrizara.

Niño con miedo y tristeza

Un tratamiento cuestionable

El “suero de la verdad” no solo permite que se derrumbe ese muro de contención, sino que también produce una pérdida de la voluntad. Una persona bajo su efecto es altamente influenciable.

Según los expertos en el tema, así como afloran los recuerdos, también es posible construir recuerdos falsos. Las personas bajo el efecto del amital de sodio eran muy sugestionables.

En el hospital psiquiátrico Aston Hall se utilizó este fármaco de manera sistemática. Hay denuncias por posibles abusos sexuales. Testimonios de que algunas pacientes eran obligadas a desnudarse, luego se les aplicaba el fármaco, para después experimentar confusión. Los expertos indican que los recuerdos que emergen bajo el influjo de esa sustancia no son transparentes. Así mismo, pueden ser inducidos o modificados.

Una de las pacientes del Aston Hall “descubrió” bajo tratamiento que su padre había abusado sexualmente de ella. Así lo denunció y así lo creía. Sin embargo, para el resto de la familia esto era básicamente improbable. Tras varias décadas, la supuesta víctima comenzó a dudar de sus propios recuerdos. Hoy en día piensa que tal vez dicho recuerdo fue inducido de alguna manera.

Otros pacientes del hospital psiquiátrico Aston Hall creen que la terapia con el suero de la verdad sí les sirvió. En realidad, nunca lo sabremos. Hablamos de personas con una memoria alterada. Lo único que sabemos, de momento, es que el “narcoanálisis” entraña demasiados riesgos como para ser considerado una terapia válida.

Picnon-Rivière, E. (1948). Teoría y práctica del narcoanálisis. Revista de psicoanálisis, 5(4), 1036-1051.