La teoría de la codificación predictiva del cerebro

Edith Sánchez·
27 Mayo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
27 Mayo, 2020
La teoría de la codificación predictiva propone la idea de que el cerebro se encuentra constantemente haciendo predicciones sobre la realidad. ¿Quieres saber cómo? Te lo contamos.
 

La teoría de la codificación predictiva plantea cómo el cerebro percibe el mundo y es realmente fascinante. Aunque tiene muchas implicaciones, algunas de las más interesantes son las que tienen que ver con la salud y la enfermedad. Otro aspecto en el que se ha centrado es en el del movimiento del cuerpo.

La concepción tradicional del cerebro lo aborda como si fuera un órgano pasivo, en términos de percepción. Se dice que se activa cuando surge algún estímulo, este se capta a través de los sentidos y estos, a su vez, envían información al cerebro para que la procese. De este modo, por ejemplo, con los ojos se observa la luz del día y se termina concluyendo que es de día.

Algo similar ocurre con el dolor físico, aunque esta es una percepción más compleja. Supongamos que alguien se levanta del lugar en el que está sentado y al hacerlo siente dolor en una rodilla. En la visión tradicional, esto se debe a que algo no funcionó de manera “normal” en la rodilla y los nervios de la zona enviaron una señal de alerta al cerebro; este la devolvió en forma de dolor, con el propósito de que la persona proteja esa zona, por ejemplo, volviendo a sentarse.

La conclusión es esta: una gran parte de lo que puede ayudar con el dolor a corto plazo es violar la expectativa de que algo va a doler”.

-Todd Hargrove-

Hombre con un dolor de rodilla
 

La teoría de la codificación predictiva

La teoría de la codificación predictiva no parte de la idea de un cerebro pasivo que se activa cuando recibe estímulos. Desde este enfoque, el cerebro está haciendo hipótesis continuamente y con base en ello construye modelos y representaciones, independientemente de los estímulos que reciba. Estos modelos constituyen previsiones, expectativas o predicciones de la realidad.

Por ejemplo, si escucho el motor de un automóvil fuera de mi casa y luego abro la puerta, lo que espero ver es un automóvil y no un león. Además, espero que ese automóvil tenga cuatro ruedas y determinada forma. Por eso, apenas voy a prestarle atención, ya que simplemente corrobora algo que ya sabía.

Otro ejemplo de cómo funcionan estos modelos lo encontramos en los conocidos ejercicios con palabras mal escritas que, sin embargo se pueden leer correctamente. «Sgúen un estiduo de ivnsetigicaón en la Uinersivadd de Cmabrigde, no ipormta en qué odern etsén las lteras de una pabrala, lo úcino iprmortante es que la premira y la úlitma ltera etsén en el lagur crorecto«.

De abajo hacia arriba

Según la teoría de la codificación predictiva, la percepción no es un proceso pasivo, sino reactivo. Esto se debe a que en ella se ponen en juego dos modelos.

  • Por un lado, está el modelo que opera en el cerebro y que espera percibir algo determinado.
 
  • Por el otro, están los estímulos efectivos, que a veces provienen de fuera y otras veces de dentro de nosotros mismos.

Lo que el cerebro hace es comparar permanentemente sus propios modelos, que están “arriba”, con lo que perciben las terminaciones nerviosas presentes en los sentidos, que están “abajo”. Ese “arriba” está constantemente haciendo predicciones sobre lo que se produce “abajo”.

La teoría de la codificación predictiva señala que hay ocasiones en las que ambos modelos pueden chocar. Por ejemplo, si escucho el motor de un automóvil, pero al abrir la puerta de mi casa veo una radio encendida.

En ese momento, se produce un “error de predicción”. Si el error es pequeño, el cerebro lo procesa como si no existiera; pero si es grande, se activa y se enfoca la atención hacia ello para actualizar los modelos mentales.

Cerebro

El cuerpo y el dolor

En el enfoque propuesto por la teoría de la codificación predictiva, la confianza en la predicción es determinante. El cerebro tenderá a ver lo que espera ver, oír lo que espera oír, etc. Si no fuera así, se tendría que estar prestando atención a multitud de detalles todo el tiempo y haciendo ajustes constantemente sobre aspectos que no son relevantes.

 

El punto es que se ha descubierto que esto incide decisivamente en el dolor, especialmente si es crónico, y en el llamado “efecto placebo”. Una persona que ha sentido, por ejemplo, dolor en la espalda por mucho tiempo, tenderá a formarse un modelo de expectativa en el cual el dolor aparece cada vez que dobla el cuerpo o realiza algún movimiento que la involucre.

Sin embargo, también ocurre lo contrario. Si se construye una predicción suficientemente confiable de lo contrario, sucede con mucha frecuencia que el dolor desaparece. Esto se logra muchas veces con el efecto placebo. Si la persona está convencida de que un medicamento funciona, aunque esté hecho de azúcar, muy probablemente será eficaz.

De este modo, la teoría de la codificación predictiva termina proponiendo que las famosas “profecías autocumplidas” forman parte natural de la manera de operar del cerebro. Las implicaciones de esta teoría también cobijan varios aspectos de la salud mental que seguramente trataremos en otra oportunidad.

 
Cárdenas-Figueroa, A. (2019). Teoría de modelos mentales y el constructo experiencia de marca: un estudio de caso en una escuela de negocios chilena. Estudios Gerenciales, 301-312.