La teoría de la coherencia central débil y los trastornos del espectro autista

21 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Barreiro
La teoría de la coherencia central débil asume que hay personas cuya atención va antes a los detalles de una imagen que a procesar un esquema general de la misma. ¿De qué manera está relacionada con los TEA?

Por defecto, solemos procesar los objetos de nuestro entorno de manera global. Por otro lado, al buscar un objeto y poner todos nuestros esfuerzos en encontrarlo, lo hacemos tomando como referencia una imagen global del mismo. De esta manera, no lo buscamos por sus partes individuales, sino que, en nuestro sistema semántico, viene representado por su totalidad. Esto es así por una función ejecutiva conocida como coherencia central. A continuación te explicamos sus características.

De la misma manera, cuando observamos un objeto por primera vez, observamos su representación de manera global y no cada una de las partes que lo conforman. Por ejemplo, si observamos las caras de nuestros allegados, las observamos como parte de un todo, y no de manera aislada, la nariz, la boca, etc. Esto es así gracias a la coherencia central.

Sin embargo, algunos estudios nos dicen que esto no ocurre, por ejemplo, en las personas que tienen trastorno del espectro autista o alguna afección en las funciones ejecutivas. Es por esto la neurociencia le ha prestado atención a la teoría de la teoría de la coherencia central débil.

Niño mirando su sombra

La teoría de la coherencia central débil

Esta teoría fue formulada por Uta Frith en 1989; Joliffe y Baron Cohen en 1999, y surge para explicar la dificultad que presentan las personas con TEA para integrar la información en un único «todo» coherente. Las personas con autismo, o trastornos del espectro autista, se caracterizan por presentar un procesamiento fragmentado; su atención tiende a centrarse en los pequeños detalles.

Según la doctora Frith , las personas con TEA tienen dificultades para elaborar interpretaciones de las situaciones mediante la lectura de las intenciones de los participantes, a partir de los movimientos de los ojos, de las manos y de las pistas contextuales.

Además, está el inconveniente de que, por detenerse en las partes aisladas -en lugar del todo-, juegan con desventaja y tardan más tiempo en ver, por ejemplo, la globalidad de una imagen. Es como si fueran de lo particular a lo general.

La evaluación neuropsicológica

La importancia de la evaluación neuropsicológica para conocer si existe una alteración en el sistema de coherencia central es una ayuda valiosa para el diagnóstico. Así, se puede evaluar la tendencia a centrarse en los detalles como habilidad especial de los TEA, en detrimento de la capacidad globalizadora de la coherencia central.

Esta habilidad especial de centrarse en los detalles es evaluada en la tarea de las “figuras enmascaradas” o en el subtest de cubos de las Escalas de inteligencia de Wechsler. Las habilidades savants representan un estilo cognitivo muy particular.

Así se ha observado en la evaluación neuropsicológica del dibujo: estas personas tienden a comenzar los dibujos por los detalles, rellenando las partes con detalle, una a una, en vez de comenzar por un boceto central.

Sin embargo, esta teoría no explica todo el cuadro clínico característico de las personas con trastornos del espectro autista (TEA); por eso, los investigadores sugieren utilizarla como teoría explicativa del procesamiento cognitivo focalizado en los detalles.

Niño con autismo dibujando

Teorías complementarias

Una teoría complementaria es el “modelo de la disfunción ejecutiva”. Si bien este modelo no responde al conjunto completo de la sintomatología de los TEA, sí que explica algunas características como la falta de flexibilidad, las dificultades de la planificación y en la generación de nuevas ideas o la presencia de conductas repetitivas.

Este tipo de capacidades tienen que ver con las funciones ejecutivas. Recientemente, investigadores como Rosenthal (2013) encontraron un incremento de las manifestaciones del déficit ejecutivo en los niños más mayores.

Por ello, la intervención neuropsicológica debe realizarse desde temprana edad, en estas áreas o déficit de las funciones ejecutivas con el fin de minimizar los efectos de la alteración. De la misma manera, que la perspectiva neurobiológica ha demostrado que existe una amplitud y diversidad de factores genéticos asociados a los TEA, desde el enfoque neuropsicológico se acepta que un único déficit no explica la heterogeneidad del trastorno.

Por otra parte, la teoría del déficit de la cognición social se apoya en la idea de que las personas con TEA presentan una alteración en la capacidad de representar loes estados mentales propios y ajenos, así como dificultad en ponerse en el lugar del otro, tal y como explica esta teoría.

Por todo ello, desde la teoría de la coherencia central débil podría verse este tipo de atención a los detalles como un procesamiento cognitivo diferente y no como un déficit. En realidad, este procesamiento focalizado en los detalles hace que estas personas puedan realizar aportes valiosos que no estarían al alcance de personas con un forma de procesar la información más normativa.

Baron-Cohen, S., Leslie, A. y Frith, U. (1985). Does the autistic child have a “theory of mind”? Cognition, 21, 37-46. Baron-Cohen, S. (1987). Autism and symbolic play. British Journal of Developmental Psycology, 5, 139-148. Baron-Cohen, S (1990). Autismo: un trastorno cognitivo específico de “ceguera de la mente”. lnternational Review of Psychiatry, 2, 81-90. Beatriz López y Sue R. Leekam (2007) Teoría de la coherencia central: una revisión de supuestos teóricos, Journal for the Study of Education and Development, 30: 3, 439-457, DOI: 10.1174 / 021037007781787462