La teoría de la comparación social de Festinger

14 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Vélez
Ya sea en el ámbito laboral o personal, existe en nosotros una tendencia más o menos marcada a compararnos con los demás. Según Festinger, es un proceso natural que nos ayuda a definirnos.

Como seres sociales que somos, es inevitable que en algún momento nos comparemos con los demás para hacer una evaluación de nosotros mismos. Necesitamos esa referencia para saber en qué posición estamos en nuestro entorno. Eso es lo que despertó la curiosidad de Leon Festinger y le llevó a publicar su teoría de la comparación social en 1954.

Esta teoría explora por qué sentimos esa necesidad, qué nos motiva a compararnos con otros y cómo lo hacemos. No obstante, desde su formulación se han recogido nuevas evidencias y reflexiones que han permitido ir más allá de la teoría inicial. A continuación, vemos en qué consiste, cuáles son sus planteamientos generales y en qué aspectos se ha avanzado.

Mujer pensando en comparaciones

La teoría de Festinger

Para este psicólogo social, las personas necesitamos obtener información rigurosa sobre nosotros mismos, nuestras opiniones y capacidades, para así poder autodefinirnos. Es decir, observando y analizando cómo actúan o piensan los demás, nos hacemos una idea de cómo nuestros comportamientos o pensamientos están siendo adecuados o aceptados.

Unos de los conceptos básicos de la teoría son los de comparación ascendente y descendente. La comparación se dice que es ascendente cuando nos comparamos con alguien que consideramos superior en algún aspecto. Es decir, nos comparamos de forma ascendente con personas que son un referente en alguna opinión, habilidad o aptitud. Por contra, la descendente se realiza cuando nos comparamos con alguien que consideramos inferior en algún aspecto.

Con todo ello, Festinger formuló nueve hipótesis que dan forma y base a la teoría. En ellas trató de recoger los principales procesos de comparación individual y grupal. Éstas serían las características básicas de la teoría, las mismas que más tarde se ampliarían para estudiar los factores que modulan la comparación social.

Las nueve hipótesis

  • Existe un impulso innato humano para evaluar las propias opiniones y habilidades en comparación con medios objetivos y asociales.
  • Si esos medios no están disponibles, las personas se autoevaluarán en comparación con otras personas.
  • Las personas tienden a compararse con personas que no son muy diferentes a ellas.
  • Existe un impulso ascendente para las aptitudes. Es decir, la comparación sirve para que la persona se interese por perfeccionar su forma de proceder. Este impulso, considera, no se da con las opiniones.
  • Aunque las personas pueden cambiar sus opiniones, este hecho puede dificultar modificar las habilidades o aptitudes aunque haya mucha motivación.
  • Tendemos a dejar de compararnos con los demás de forma hostil cuando la comparación continuada tiene consecuencias desagradables.
  • En un grupo en el que es importante tener una opinión o habilidad particular, existe presión por mantener la uniformidad entre todos sus miembros. En caso de que hubiera discrepancia, se persuadirán a los componentes o se cambiarán los puntos de vista para ir en consonancia.
  • Si las personas con opiniones y capacidades muy diferentes se perciben entre sí como distintas, la tendencia a compararse disminuirá.
  • En relación a la séptima hipótesis, la presión ejercida para cambiar de opinión será distinta para quien esté más de acuerdo con la norma grupal que para quienes estén en desacuerdo. Aquellos que están de acuerdo tendrán más tendencia a persuadir a otros y a aumentar el nivel de comparación.

¿Cómo ha avanzado la teoría?

Esta teoría de la comparación social se sigue estudiando a día de hoy. Desde su formulación, el interés por conocer los motivos que nos llevan a compararnos y los factores que influyen en este proceso ha sido muy amplio. Aunque se han expuesto varias razones, parece que el principal motivo por el que nos comparamos es inquietud por mejorar.

Esta mejora está condicionada por los conceptos expuestos anteriormente de comparación ascendente y descendente. Así, si la comparación es ascendente, la mejora que se busca es la de las propias aptitudes, habilidades u opiniones. De esta manera, acortar la diferencia percibida entre ambos sirve como inspiración para crecer en ese aspecto. No obstante, este tipo de comparación puede hacer que la autoestima se vea afectada.

En este sentido, lo que lleva a una persona a realizar una comparación descendente es la mejora de su autoestima o su autoconcepto. La clave de estas comparaciones es que las personas elegirán tomar una dirección u otra en función de su estrategia. Así, pueden elegir no hacer ninguna comparación, o hacerla en función del nivel de sus aptitudes. Por ejemplo, comparándose con alguien más similar.

Hombre pensando preocupado por la afantasia

Autoconcepto y comparaciones

Además de estos factores, se ha estudiado cómo afecta el estado de ánimo y la autoestima a las comparaciones. En relación a ello, las personas con peor humor hacen uso de las comparaciones ascendentes para mejorar su estado de ánimo. En el caso de personas que gozan de una autoestima saludable utilizan más las comparaciones ascendentes. Sin embargo, hay ocasiones en las que este tipo de comparación social puede afectar a la persona negativamente. Esto es, aumentando su competitividad o dañando su estado de ánimo.

Las comparaciones son fundamentales para nuestra vida como individuos que se relacionan en el plano social. En cambio, son muchos los factores que determinan la dirección y los efectos de las mismas. Por ello, hay que intentar compararse con los demás con precaución e intentando que no sea lo único que determine nuestro autoconcepto. Haciendo las comparaciones inadecuadas o interpretándolas de determinada manera, podemos llegar a frustrarnos y hacernos daño a nosotros mismos y a los que nos rodean.

Deutsch, M.; Krauss, R.M. (1995). Theories in social psychology (2 edición). Nueva York: Basic Books Festinger, L. (1954). A theory of social comparison processes. pp. 117-140.