La teoría del iceberg y nuestras decisiones

Gema Sánchez Cuevas · 17 diciembre, 2012

La teoría del iceberg de Hemingway a lo largo de la historia se ha aplicado a diferentes ámbitos. Ámbitos como el literario o el de recursos humanos.  Hoy os presentamos esta teoría aplicada al ámbito de la Psicología.

La teoría de Hemingway en Psicología viene a decir que solo atendemos aquello que percibimos a simple vista. El resto pasa inadvertido, comparándolo con un iceberg.  Es decir, que hay una parte consciente de la información, pero también otra inconsciente. Ahora lo entenderéis.

Imaginaros que viajáis en un barco y que a lo lejos avistáis un iceberg, lo miráis, y ¿qué es lo que veis? solo una masa de hielo. Pero también, debajo de ese iceberg se encuentra escondida a la vista otra masa de hielo gigantesca que lo mantiene y da solidez, como podéis comprobar en la imagen. Esto es lo interesante, esa parte que es invisible a nuestros sentidos.

“No es posible afirmar algo sobre la realidad sin omitir muchas cosas que son también verdaderas”
-Hugh Prather-

El significado de la teoría del iceberg

Cuando miramos la realidad que tenemos delante de nuestros ojos, vemos su superficie, lo visible, que según la teoría del iceberg es solo un 20% del total. ¿Que pasa con lo todo lo demás? Eso correspondería con la parte inconsciente, ese otro 80 % del total. Con esto podemos reflexionar, a veces, sobre los entresijos de nuestra mente y de todos sus procesos, de todo aquello que no vemos.

 

A modo de ejemplo, pensad en la gran cantidad de veces que nos convencemos con una idea y que nos obcecamos por seguir el camino más fácil. Esta opción sería aquella que apoye o favorezca a nuestra idea, ya no intentamos averiguar si estamos confundidos o equivocados, sino al contrario, solo buscamos y defendemos información que apoye a nuestra hipótesis.

“Normalmente solo vemos lo que queremos ver; tanto es así, que a veces lo vemos donde no está.”

-Eric Hoffe-

Razones por las que no vemos más allá

¿Por qué optamos por aquello que primero nos invade o es más acorde en ese momento? ¿Por qué no intentamos comprobar que aquello a lo que optamos puede ser falso? ¿Cuál es la razón de que la mayoría de las veces no debatamos sobre los costes o beneficios de lo que hacemos?

¿No será porque tras tomar una decisión repentina salen a luz nuevos interrogantes y problemillas que no habíamos tenido en cuenta hasta ahora? O tal vez se deba a que nosotros, los seres humanos, solemos funcionar con un programa de economía cognitiva por el cual escogemos aquella información que menos esfuerzo nos provoque y que esté relacionada con nuestra forma de ver la vida.

espejo

 

 

Por ejemplo, creemos que una situación ha sido creada por diferentes cuestiones, es decir, mi amiga me ha dicho tal cosa porque quiere ser como yo, porque me tiene envidia, porque no puede soportar que tenga suerte en la vida… Y en realidad, puede haber sido por otras muchas causas. Sin embargo, estamos tan convencidos de eso que hemos creado, que ya cualquier comentario que se nos venga a la cabeza lo relacionaremos con nuestra hipótesis sin mirar más allá.

“Ni siquiera el mejor explorador del mundo hace viajes tan largos como aquel hombre que desciende a las profundidades de su corazón”.

-Julien Green-

Pensad que la mayoría de las veces manejamos hipótesis y conclusiones en base a la información que tenemos, que no es ni por asomo la información total que existe en realidad. Y es algo de lo que, precisamente nos advierte la teoría del iceberg. Por lo tanto, ¡cautela en nuestras tomas de decisiones!