La terapia transdiagnóstica de Norton para los trastornos de ansiedad

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo
· 24 febrero, 2019
La psicología clínica está empezando a emplear las terapias transdiagnósticas con el objetivo de poder tratar al mismo tiempo multitud de problemáticas de la misma entidad. Te contamos en qué consiste en enfoque de Norton para los trastornos de ansiedad.

En la última década, la psicología clínica está experimentando numerosos avances en lo que a tratamientos se refiere. Uno de ellos es abordar los problemas psicológicos a través de terapias transdiagnósticas.

Lo más usual es que los terapeutas aprendan y utilicen un tratamiento específico para cada psicopatología. Sin embargo, algunos estudios han demostrado que utilizar un enfoque común a diferentes trastornos de la misma categoría podría ser más efectivo y también más eficiente (terapia transdiagnóstica).

Una terapia transdiagnóstica es aquella que intenta enfocarse en el núcleo común que subyace a diferentes trastornos. Por ejemplo, respecto a los trastornos de ansiedad, el pánico, las fobias o la ansiedad generalizada comparten una serie de características propias de su entidad. Estas características pueden ser los pensamientos amenazantes, la hiperactivación fisiológica o las conductas evitativas o de seguridad.

¿Tiene sentido entonces aplicar una terapia cognitivo-conductual concreta para un desorden específico? Según el grupo de Norton de la Universidad de Houston (Norton, Hayes y Hope, 2004; Norton y Hope, 2005) esto no sería necesario.

Tras su primer ensayo clínico aleatorizado aplicando terapia cognitivo-conductual transdiagnóstica en formato grupal a un grupo heterogéneo de pacientes con diferentes trastornos de ansiedad y depresión, encontraron que no solo la ansiedad mejoraba, sino que también lo hacía el diagnóstico secundario comórbido que no tenía que ver con la ansiedad, como por ejemplo, la depresión.

«La combinación fue más efectiva que la TCC combinada con otros tipos de tratamientos del trastorno de ansiedad, como el entrenamiento de relajación de acuerdo a Peter Norton, profesor asociado de psicología clínica y director de la Clínica de Trastorno de Ansiedad en la Universidad de Houston (UH)».

Mujer apoyada sofá

¿De qué trata la terapia transdiagnóstica para la ansiedad?

La clave de la terapia transdiagnóstica es que el terapeuta sea capaz de encontrar el núcleo básico que es compartido por los diferentes trastornos de ansiedad.

No importa si padeces pánico, fobia a las arañas, incluso trastorno obsesivo compulsivo. En esta terapia nos olvidamos de esas etiquetas tan específicas y decimos que el paciente sufre de ansiedad, sea cual sea la manifestación concreta de esa ansiedad.

Esta patología nuclear común de la que parte Norton, está determinada básicamente por la estructura del modelo tripartido sobre el afecto, la ansiedad y la depresión (Clark y Watson, 1991)

Para Clark y Watson, el modelo tripartito sobre la depresión y la ansiedad sugiere que la depresión y la ansiedad poseen componentes compartidos (afecto negativo generalizado) y específicos (anhedonia e hiperactivación fisiológica).

Norton tomó estas referencias y asumió que el afecto negativo podría considerarse como un componente psicopatológico nuclear tanto de la ansiedad como de la depresión. Consistente con este modelo teórico, los procesos y componentes del tratamiento no se basaron en las diferentes manifestaciones de la ansiedad en cuanto a trastornos distintos que pudiesen requerir diferente tratamiento.

Los ingredientes nucleares utilizados en el protocolo congnitivo conductual transdiagnóstico fueron:

Psicoeducación

Se le explicará a los pacientes cuáles son las manifestaciones de la ansiedad en general, cómo surgen y cómo se mantienen. También, siguiendo el modelo tripartido, se les dará información sobre el afecto negativo, común tanto en ansiedad como en depresión.

Deben comprender que saber manejar esta emocionalidad, alejándose de las distinciones artificiales, puede provocar y lo hace, la mejora de las comorbilidades de cada paciente.

La comorbilidad puede definirse como aquellas patologías que con frecuencia se asocian a un problema principal. La ansiedad y la depresión son un ejemplo de ello. De hecho, en la mayoría de los casos van tan unidad que se hacen indistinguibles. Una manera de reconciliarlas es explicarlas en base al afecto negativo.

Reestructuración cognitiva

Partimos de la base de que en la mayoría de pacientes con ansiedad existen una serie de pensamientos automáticos negativos de carácter amenazante. Ya sabemos que la ansiedad es la respuesta ante la intuición de un peligro potencial.

Evidentemente, en los trastornos ansiosos su funcionalidad queda descartada: los pensamientos son exagerados y carecen de realidad. Con un buen entrenamiento en reestructuración cognitiva podemos hacer que los pacientes sean capaces de detectar sus pensamientos sobre futuros peligros y modificarlos, mediante diálogo socrático, por otros más ajustados a la realidad.

Por ejemplo, es común encontrar en el pánico pensamientos como «Me va a dar un ataque de pánico«, «Voy a volverme loco«. Pero ideas parecidas pueden surgir en un trastorno de ansiedad generalizada: «¿Y si violan a mi hija por salir esta noche?»

El objetivo es que el paciente se centre en la realidad, con los datos que dispone y no intente anteponerse a las situaciones futuras ya que aun no han ocurrido y si ocurriesen, seguramente no serían como él piensa.

Chico triste con un ventana

Exposición con prevención de respuesta

Se utiliza como medida de exposición para los estímulos temidos. El formato puede ser en vivo, imaginación o interoceptiva, es decir, como medio para exponerse a sensaciones internas que ocurren con frecuencia en el trastorno de pánico.

Con la exposición no solo conseguimos la habituación fisiológica a la ansiedad así como a los estímulos que provocan ansiedad. También el paciente, al usar la prevención de respuesta, deja de realizar las conductas evitativas. Estas pueden ser: las compulsiones en el trastorno obsesivo-compulsivo, las comprobaciones en el trastorno de ansiedad generalizada o tomar un ansiolítico en el trastorno de pánico.

Conclusiones sobre la terapia transdiagnóstica

La terapia transdiagnóstica está dando buenos resultados. Según Norton, los pacientes mejoraban más que con un tratamiento estándar y además el tratamiento tenía un gran impacto en el diagnóstico secundario. Dos tercios de las comorbilidades se disiparon, frente a lo que ocurre al trabajar con una terapia específica. Con esta última, solo el 40% encuentra remisión en un diagnóstico comórbido.

Se ha visto que no solo es un enfoque más efectivo, sino también más eficiente para el paciente en su totalidad, así como para el terapeuta, que puede agrupar a un conjunto de personas con la misma problemática, suponiendo un ahorro de tiempo importante.

La perspectiva psicopatológica transdiagnóstica posibilita entender los trastornos mentales desde una óptima más dimensional, a partir de la convergencia de diferentes procesos psicológicos comunes a conjuntos de trastornos. El tratamiento a su vez es más holístico e integral.

Podemos concluir también, como propuesta para futuras revisiones, el hecho de que se ha desestimado la consideración de algunas otras emociones como el asco. Estudios recientes han puesto de manifiesto que, al igual que el afecto negativo, la anhedonia o el miedo juegan un importante papel en algunos trastornos que cursan con ansiedad, sobre todo las fobias y el TOC.

Aunque aún no se ha determinado hasta qué punto la emoción de asco forma parte del factor general de afectividad negativa (o factor general de distress), todo parece indicar que podría conformar una dimensión transdiagnóstica genérica de sensibilidad al asco, la cual podría estar implicada etiológicamente en algún grupo o grupos de trastornos mentales.

Lógicamente, la TCC deberá incluir la modificación de dicho constructo en los nuevos protocolos transdiagnósticos. No obstante, a día de hoy los resultados son prometedores, incluyendo no solo a pacientes adultos, sino también a niños y adolescentes en los que todavía es más difícil realizar un diagnóstico específico.

  • Norton, P. J. (2012). Group cognitive-behavioral therapy of anxiety: A transdiagnostic treatment manual. New York: Guilford.
  • Sandín, B.; Chorot, P.; Valiente, R. (2012). Transdiagnostico: Nueva frontera en psicología clínica. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica. Vol. 17, N.º 3, pp. 185-203.