¿Qué es la reestructuración cognitiva?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 28 mayo, 2018
Francisco Pérez · 28 mayo, 2018

¿Qué pasaría si te abandonara tu pareja? Seguramente dirías que es algo horrible. Ahora bien, ¿es algo horrible realmente? ¿Cuántas cosas horribles existen en este mundo? ¿Cuántas son más horribles que nos abandone nuestra pareja o que nuestro hijo haya suspendido un examen? Te preguntarás a qué vienen estos interrogantes, y es que hoy os hablaremos de la reestructuración cognitiva.

La reestructuración cognitiva es una técnica que se centra en nuestros pensamientos. Mediante la misma, se enseña a las personas a cambiar aquellos pensamientos desadaptativos por otros que nos ayuden a no sufrir tanto. Así pues, la reestructuración cognitiva es una de las técnicas cognitivo-conductuales más sugerentes dentro del repertorio de un psicólogo. Si cambiamos determinados pensamientos, cambiaremos las emociones asociadas a estos, con lo cual nos sentiremos mejor.

Un pensamiento es una hipótesis

La reestructuración cognitiva consiste en que el cliente, con la ayuda del psicólogo, identifique y cuestione sus pensamientos desadaptativos. Así, estos quedarán sustituidos por otros más apropiados y se reducirá o eliminará la perturbación emocional causada por los primeros.

Mujer pensando

En la reestructuración cognitiva los pensamientos son considerados hipótesis. Terapeuta y paciente trabajan juntos para recoger datos que determinen si dichas hipótesis son correctas o útiles. En vez de decir a los pacientes cuáles son los pensamientos alternativos válidos, el terapeuta formula una serie de preguntas. Después, diseñará experimentos conductuales para que los pacientes evalúen y pongan a prueba sus pensamientos negativos.

Finalmente, los pacientes llegarán a una conclusión sobre la validez o utilidad de dichos pensamientos. Como vemos, el psicólogo o terapeuta no impone nada. Es el propio paciente el que va sacando conclusiones a partir de los experimentos que va realizando.

Bases teóricas de la reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva se basa en ciertos presupuestos teóricos. Estos presupuestos teóricos son los siguientes:

  • El modo en que las personas estructuran cognitivamente sus experiencias ejerce una influencia fundamental en cómo se sienten y actúan, así como en la reacciones físicas que tienen. En otras palabras, nuestra reacción ante un acontecimiento determinado depende principalmente de cómo lo percibimos, atendemos valoramos e interpretamos.

Imaginemos que quedamos con una persona que hemos conocido hace poco tiempo. Nos gusta, pero ha pasado media hora y no ha aparecido. Si nuestra interpretación es que no le interesamos, nos sentiremos tristes y no volveremos a establecer contacto.

Pero si pensamos que la tardanza se debe a un imprevisto o a una confusión de hora, nuestra reacción emocional y conductual será muy diferente. Por otra parte, afecto, conducta y reacciones físicas se influyen entre sí y contribuyen a mantener los pensamientos.

  • Se pueden indentificar los pensamientos de las personas a través de métodos como la entrevista, cuestionarios y autorregistros. Muchos de estos pensamientos son conscientes y otros son preconscientes, pero la persona es capaz de conseguir acceder a los mismos.
  • Es posible modificar los pensamientos de las personas. Esto puede ser empleado para lograr cambios terapéuticos.

Chica con su psicólogo

El modelo ABC de la reestructuración cognitiva

El modelo cognitivo en que se basa la reestructuración cognitiva ha sido denominado modelo A-B-C por algunos autores (p. ej., Ellis, 1979a). Las tres letras hacen referencia a lo siguiente:

La letra A se refiere a una situación, suceso o experiencia activadora de la vida real. Por ejemplo, ser criticado por una persona muy querida o suspender un examen.

Con la letra B se designan las cogniciones (pensamientos) apropiadas o inapropiadas del paciente acerca de la situación (A). Las cogniciones también hacen referencia a los procesos cognitivos. Entre estos se encuentran la percepción, atención, memoria, razonamiento e interpretación.

Los supuestos y creencias que tiene una persona facilitan que ocurran ciertos errores en el procesamiento de la información. Entre estos errores o sesgos encontramos la sobregeneralización, el filtraje, el pensamiento dicotómico, la catastrofización, etc.

Por último, la letra C hace referencia a las consecuencias emocionales, conductuales y físicas de B (cogniciones). Por ejemplo, sentir miedo, temblar y salir corriendo al interpretar de modo amenazante la aparición de un perro que se aproxima ladrando.

Emociones, conducta y reacciones físicas se influyen recíprocamente y contribuyen a mantener las cogniciones. En el modelo A-B-C las cogniciones siempre preceden a la emoción. Sin embargo, la emoción puede existir por unos momentos sin cogniciones previas.

Una suposición básica en el empleo de la reestructuración cognitiva es que las cogniciones juegan un papel importante en la explicación del comportamiento humano en general y de las alteraciones emocionales en particular.

Como hemos visto, según la reestructuración cognitiva no son los acontecimientos per se los responsables de nuestras reacciones emocionales y conductuales. Serían las expectativas e interpretaciones de dichos acontecimientos, junto a las creencias relacionadas con los mismos, las responsables de cómo nos sentimos y de lo que hacemos.