5 claves de la asertividad

Edith Sánchez · 8 febrero, 2018

Las claves de la asertividad son en realidad muy sencillas. Se basan en el respeto, la humildad y el deseo de vivir mejor. Obviamente aprender a ser asertivos exige un esfuerzo, pero este se ve recompensado con creces. De seguro alcanzaremos una existencia menos complicada y más provechosa.

La asertividad se define como la habilidad para comunicarnos de una manera franca, directa y amable. Sin coaccionar o causar algún daño a los demás y también sin omitir o dejar de expresar lo que realmente queremos decir. Se trata de un atributo que se ubica entre la pasividad y la agresividad comunicativas. En la pasividad hay inhibición. En la agresividad, silenciamiento o anulación del otro. Justo en el punto medio está la asertividad.

La forma en que nos comunicamos con los demás y con nosotros mismos, en última instancia determina la calidad de nuestras vidas”.

-Anthony Robbins-

Conocer y aplicar las claves de la asertividad nos ayuda a expresar lo que deseamos. También a decir “no” y a negociar diferencias, sin agredir a nadie. Es una habilidad esencial para tener y preservar la buena comunicación con los demás y, por lo tanto, las buenas relaciones humanas. Las cinco claves para lograrlo son las siguientes.

1. Flexibilidad, una de las claves de la asertividad

Lo usual es que a lo largo de la vida aprendamos a comportarnos de manera pasiva o agresiva en la comunicación. En esto hay muchos matices, pero lo habitual es que predomine uno de los dos extremos. Con el tiempo nos damos cuenta de que tanto lo uno como lo otro nos trae problemas.

cabeza con universo representando las claves de la asertividad

Ahí es precisamente cuando debe entrar en juego la flexibilidad, una de las más importantes claves de la asertividad. Ser flexibles significa darnos cuenta de que así como aprendimos a comunicarnos de manera deficiente, también podemos aprender a ser asertivos. Pero solo podemos cambiar cuando entendemos que podemos moldear nuestra conducta para ser mejores y más felices.

2. Un adecuado esquema mental de respuesta

Estamos llenos de esquemas mentales frente a todo. Los más importantes, en todo caso, son aquellos que se refieren a nosotros mismos. Incluyen una forma particular de vernos y de tratarnos. También allí está el conjunto de expectativas frente a nuestro desempeño.

Cuando el esquema mental hacia nosotros mismos es negativo, nos resulta muy difícil comunicarnos adecuadamente. O esperaremos que nos impongan o esperaremos imponer. Una de las claves de la asertividad es precisamente la de construir una buena actitud frente a lo que somos y lo que hacemos. Esto nos permitirá responder a las demandas externas de una forma más inteligente.

3. Saber delimitar los problemas

Pensar en los problemas puede no ser agradable, pero sí necesario. Para muchos es un ejercicio con poco sentido, ya que esas reflexiones solo les sirven para que se sientan más abatidos. Sin embargo, lo que se debe evitar no es pensar en las dificultades, sino analizarlas solo de forma general.

figuras geométricas representando las claves de la asertividad

Una de las claves de la asertividad es la capacidad para precisar los problemas. Esto quiere decir, delimitarlos. Saber dónde se producen, con quién y cómo. Al pensarlos de esa manera se hacen mucho más manejables. El solo hecho de hacer el ejercicio de delimitación ayuda. Y, por supuesto, facilita que seamos más asertivos para resolverlos.

4. Tener claros los derechos propios y ajenos

El respeto es la base de una buena comunicación y, por lo tanto, de una buena relación con los demás. El respeto significa ser capaz de reconocer la dignidad del otro, pero también la propia. Esto, a su vez, se manifiesta como consideración frente a las necesidades propias y ajenas. También como deseo de aceptar a cada quien como es.

Una manera de cultivar ese respeto, propio y ajeno, es teniendo claros los derechos que nos cobijan a todos. Esos derechos están asociados precisamente con la consideración, la aceptación y la preservación de la dignidad.

5. Matizar o eliminar las conductas defensivas

Las conductas defensivas nacen de los prejuicios y del miedo. Corresponden a todas esas formas de actuar inspiradas por el temor a ser atacados, cuestionados o confrontados. Son un resultado de la inseguridad. Quien se siente seguro de sí mismo, no tiene problema en encontrar puntos de vista diferentes o formas de vivir que no se parecen a la propia.

mujer con relojes representando las claves de la asertividad

El problema es que las conductas defensivas con frecuencia llevan a ser poco considerados y hasta agresivos con los demás. La diferencia se asume casi como una afrenta. No se ve en ella una oportunidad de enriquecernos, sino una amenaza contra lo que somos. Reconocer y replantear esas conductas defensivas es una de las claves de la asertividad.

Cuando aprendemos a ser asertivos, la vida se vuelve más fácil. La asertividad es una habilidad determinante para sortear los conflictos, con los que inevitablemente nos encontramos frecuentemente. Aprendemos a sacar el mejor partido de ellos y a convertirlos en una oportunidad para crecer.