Las 5 formas de chantaje emocional

Las 5 formas de chantaje emocional

Valeria Sabater 21, Diciembre 2014 en Emociones 2199 compartidos

Chantaje emocional. En ocasiones lo vivimos a muy distintos niveles: esos familiares capaces de victimizarse para extender sus redes sobre nosotros, amistades que nos manipulan a su antojo con la finalidad de conseguir sus objetivos…

Podríamos decir claramente, que el chantaje emocional es un arte de la toxicidad y el dominio. Un sibilino dominio en el cual se valen de nuestro cariño e incluso de nuestro amor, para conseguir un propósito y mantenernos fuertemente unidos a la persona que ejerce el chantaje.

¿Lo has vivido en alguna ocasión? Es posible. Si es así habrás sentido el dolor lento e incisivo de esos comportamientos ante los cuales, en un principio nos sentimos indefensos. ¿Cómo negarnos?

La mayoría de las veces son nuestras propias parejas quienes despliegan hábilmente estos comportamientos. Cedemos, obedecemos y cumplimos porque queremos al ejecutor o ejecutora de dicho arte, permitiendo que poco a poco, nuestra autoestima se vaya erosionando como una roca frente a las embestidas del mar, como un pequeño velero que se va perdiendo en el horizonte. No solo es un ataque a nuestra integridad emocional, nuestra salud también se resiente de un modo muy grave y peligroso. Te lo explicamos a continuación.

CHANTAJE EMOCIONAL Y SALUD

El coste que pagamos ante cada cesión, es enorme. Ante cada chantaje emocional aparece sin duda la vergüenza y la culpabilidad. Nos miramos al espejo y nos preguntamos por qué hemos cedido. Somos conscientes de que debemos reaccionar, pero sin embargo, una vez más hemos caído en la emboscada siendo burlados. Sin saberlo, hemos ofrecido quizá esa “libra de carne” tan cercana al corazón que demandaba el personaje de Shylock en el “Mercader de Venecia”.

Aparecen las dudas. Las personas disponemos de un sistema de valores que nos son propios, además de esas promesas internas que nos hacemos diariamente: “no me dejaré engañar de nuevo”, “ésta va a ser la última vez”. Y sin embargo, vuelve a ocurrir. Nuestra autoestima e integridad se van convirtiendo en una sombra de lágrimas y auto-decepción, estamos perdiendo nuestra brújula interior y casi sin darnos cuenta, llegan los primeros síntomas.

El dolor de cabeza continuo. Los problemas musculo-esqueléticos, esos que tensan nuestra espalda, nuestro cuello, los mismos dolores que no nos permiten apenas conciliar el sueño. Aparecen sarpullidos o pequeños problemas en la piel como respuesta ya a un alto nivel de estrés. Cuando el nivel de cortisol se eleva en sangre, altera también nuestro sistema circulatorio  y cardíaco, apareciendo las clásicas taquicardias, los ahogos o incluso los mareos.

Sudores repentinos, sequedad de boca, manos frías, problemas digestivos y en esencia, un cansancio continuado serían síntomas claros de que algo no va bien, de que esa conexión mente cuerpo se ha traducido ya en esos síntomas psicosomáticos que no debemos pasar por alto.

Solo un dato más a tener en cuenta. Según datos médicos, casi el 25% de nuestras molestias físicas tienen un origen psicosomático. Es decir, hay áreas en nuestra vida ante las que debemos actuar y resolver en la medida que esté en nuestras manos.

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5. TIPOS DE CHANTAJE EMOCIONAL

A continuación, te hacemos un breve resumen de los principales tipos de chantaje emocional que podemos vivir. Vale la pena tenerlos en cuenta.

1. Los seductores

Es posible que alguna vez hayas conocido a una persona de estas características. En principio, suelen ser hombres o mujeres muy solícitos, muy amables y detallistas. Atienden cada demanda y saben ser sumamente encantadores. Suelen agasajarnos y ser los primeros en hacer cualquier cosa por nosotros. Pero ten cuidado porque todo tiene un precio: cada favor y cada detalle deberá ser recompensado y nos lo echarán en cara. “Yo te pagué ese viaje”, “No puedes negarte ahora sabiendo muy bien todo lo que yo he sacrificado por ti”. 

2. Víctimas de la relación

Sin lugar a dudas, el victimismo es una de las formas de chantaje emocional más común. Nos utilizarán como objetivo y causa de todas sus desgracias, manipulan las emociones negativas del modo más dañino posible. “Si yo estoy mal ahora es por todo lo que me haces, por tu comportamiento, por tus ganas de dejarme siempre solo/a”. “Tienes una habilidad especial para humillarme, no sé como lo haces”. Son pequeños ejemplos de esta manipulación que en realidad, es un claro maltrato psicológico.

3. Castigadores silenciosos

Muy sutiles, los castigadores silenciosos ejercen un arte del chantaje emocional de un modo altamente destructivo. En este caso nos arrastran en una inestabilidad muy dañina donde cuesta reaccionar, ya que habrá momentos en que nos ensalcen y momentos en que nos humillen.

No sabremos a qué atenernos. Días en que eres toda su vida y momentos en los que puedes sufrir frases como las siguientes:“Te crees que eres la persona más perfecta del mundo y en realidad, no eres nada. Eres la persona más débil y ridícula que he conocido. Solo me traes desgracias”. Ve  con cuidado ante estos comportamientos, y reacciona lo antes posible.

4. Autocastigadores

Clásico perfil del manipulador o manipuladora emocional. Estamos seguros de que te suenan. Personas que a menudo nos salen con expresiones como las siguientes: “Está claro que ya no me quieres, por eso pasas de mí y te vas con tus amigas/os”. “Ya veo todo lo que te preocupas de mí, ni siquiera me has llamado ni me miras. Está claro que quieres acabar conmigo y con esta relación. Por eso te has ido a esa cena con tus compañeros de trabajo”.

Es muy posible que tras oír estas palabras intentemos convencerles de que no es así, y de que su visión es completamente errónea. Y si lo haces, si renuncias por ejemplo a esa cena de trabajo, la otra persona habrá ganado una vez más. Y tu autoestima, se estará perdiendo. Vale la pena tenerlo en cuenta. Por tu bien, por tu salud.

5. Los de “solo un poco más”

Usan a su favor el efecto de psicología social conocido como “pie en la puerta”. Son personas a las que les hacemos un favor y que para agradecérnoslo no piden el siguiente. Se amparan es que solo es un poco más o en que es algo que ya hemos hecho otras veces. Acompañan sus peticiones con gestos de pena intentando: parecer más débiles de lo que son o que el favor que demandan parezca más necesario de lo que es “Sabes que si no fiera necesario no te lo pediría“.

Cortesía imagen: Talía, Mark L.

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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