Las 5 mejores frases de Anna Freud

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 12 noviembre, 2017
Edith Sánchez · 12 noviembre, 2017

Las frases de Anna Freud nos muestran a una psicoanalista que continuó el legado de su padre, Sigmund Freud. Sin embargo, en su caso, el énfasis se dirigió casi exclusivamente al mundo infantil. No podía ser de otro modo, cuando la misma Anna vivió una infancia paradójica.

Cuando ella nació, su madre estaba más o menos cansada de la crianza. Ya tenía otros cinco hijos y no se sentía en condiciones de dedicarse a una más. Por eso contrató los servicios de una institutriz que se convirtió en lo que Anna llamó “madre psicológica” para ella.

Anna Freud se psicoanalizó con su propio padre. Debió ser muy difícil para ella ser la continuadora de uno de los hombres más destacados de toda la historia. Aunque se mantuvo dentro de la línea del psicoanálisis clásico, las frases de Anna Freud dejan ver una faceta más sensible de esa corriente. Estas son algunas de las sentencias que más se recuerdan de ella.

A veces la cosa más hermosa es precisamente la que viene inesperadamente y no merecida, por lo tanto, algo dado verdaderamente como un presente”.

-Anna Freud-

1. La madre, un tema frecuente en las frases de Anna Freud

La huella de su madre quedó marcada muy fuertemente en su corazón. Por eso, varias frases de Anna Freud se refieren a esa figura. Esta, por ejemplo, es muy representativa: “Cuando los sentimientos de los padres son ineficaces o demasiado ambivalentes o cuando las emociones de la madre están temporalmente comprometidas en otro lugar, los niños se sienten perdidos”.

Se podría decir que esta es una de las conclusiones de su propio psicoanálisis. Aunque en principio lo aplicó a su situación individual, la afirmación tiene validez universal. Un niño que no encuentra lugar en el corazón de sus padres, tampoco encuentra un sitio para sí mismo en el mundo.

Niño mirando tras un cristal

2. Sobre lo esencial

Esta es otra de las frases de Anna Freud que deja ver su desconcierto, su carencia esencial de afecto materno. Dice así: “Lo que siempre he querido para mí es mucho más primitivo. Probablemente no es más que el afecto de las personas con las que estoy en contacto, y su buena opinión sobre mí”.

Es usual que quien ha crecido con carencias afectivas lleve en su corazón un profundo vacío. De ahí que las manifestaciones de afecto y la aprobación de los demás tengan una importancia decisiva. Esto es lo que parece revelarse en muchas de las frases de Anna Freud: el deseo de un amor que nunca tuvo.

3. La insatisfacción y la vida

La vida, no solo de Anna Freud, sino de todos los seres humanos, está marcada por una eterna insatisfacción. El psicoanálisis propone la existencia de un malestar que no tiene forma de solucionarse totalmente. La vida implica tantas renuncias a deseos imposibles que, por lo mismo, la insatisfacción nos habita.

hombre triste ante un cristal representando las frases de Anna Freud

Esto es lo que parece quedar plasmado en una de las frases de Anna Freud más conocidas: “Si algo no te satisface, no te asombres. A eso le llamamos vida”. Vivir, finalmente, siempre implica vacíos y contradicciones. La insatisfacción es connatural a la vida misma.

4. Cambiar el mundo

Aunque muchas de las frases de Anna Freud nos muestran un alma, más o menos, atormentada, también hay dentro de ella una enorme esperanza. Esto queda reflejado en su obra y en muchas de sus sentencias. Una de ellas dice: “Qué maravilloso es que nadie necesite esperar ni un solo momento antes de comenzar a mejorar el mundo”.

Esta frase, en particular, aleja a Anne Freud del pesimismo racional de su padre. El autor de “El porvenir de una ilusión” no veía tan probable un cambio en el mundo. En cambio, Anna sí refleja una gran esperanza en el ser humano y en los cambios constructivos que puede lograr.

5. El error y la verdad

Muchas de las frases de Anna Freud tienen tono filosófico. Aluden a temas universales y permiten ver otra faceta de su pensamiento. Esta sentencia, por ejemplo, se aleja del análisis de lo  individual y remite a lo colectivo. Dice así: “Cuando el error se hace colectivo adquiere la fuerza de una verdad”.

Se refiere al poder del grupo frente al individuo. Al mecanismo por el cual la sociedad que otorga el grado de verdad a algo. Si muchos comparten un error, se creará la ilusión de que no es tal. De este modo, no prima la fuerza de la razón, sino la fuerza del colectivo.

mano conteniendo bombilla representando las ideas de las frases de Anna Freud

Anna Freud aporto importantes elementos para comprender mejor algunos aspectos del psicoanálisis. Aunque no alcanzó a tener una trascendencia como la de su padre, sí consiguió gran relevancia con sus aportes. Es una de esas pensadoras a las que vale la pena leer y conocer.