Las 6 mejores frases de Goethe

Ines Gómez · 20 diciembre, 2017

Si la literatura alemana ha tenido frases de autores célebres, esas han sido las frases de Goethe. Este gran hombre de letras no solo fue escritor, sino también poeta, dramaturgo y científico. Sus saberes abarcan desde la medicina hasta la teología, pasando por la física y la poesía.

Aunque su obra cumbre fue Fausto, también fue autor de la polémica novela epistolar Las penas del joven Werther. Fue tal el éxito cosechado que se acabó desencadenando una ola de suicidios juveniles, dando nombre al denominado efecto wherther. 

Goethe, si bien era un hombre culto, no dejó nunca de aprender y de interesarse por el mundo hasta el día de su muerte. Algunas de sus frases expresan de forma muy compleja sus propios pensamientos y reflexiones. Su idiosincrasia queda enmarcada dentro del movimiento Sturm und Drang, precursor del Romanticismo literario.

El malestar del ser humano con la sociedad contemporánea, las alusiones a la brujería y al diablo y la exaltación sentimental son características de las frases de Goethe. Hoy en día podemos encontrarlas representadas en miles de libros, cuadros y películas.

Las 6 mejores frases de Goethe

Las frases de Goethe están llenas de sabiduría e inteligencia. Este autor, fue superdotado y acabó trabajando como secretario real secreto y ministro para el príncipe heredero Carlos Augusto. Fue capaz de compartir algunas de sus reflexiones más acertadas, las mismas que le llevaron a ser una de las grandes figuras de la Historia.

Para que dos se amen, basta con separarlos

Esta es una de las frases de Goethe más perspicaces. Con ella, nos insta a preguntarnos sobre nuestro propio egoísmo e infantilidad. Siempre queremos lo que no podemos tener; esto lleva a una idealización que, en ocasiones, acaba en desgracia. El propio Goethe se inspiró en su propia historia: se había enamorado de la novia de un colega de profesión. Ese mismo colega le prestó la pistola a un compañero de ambos que acabó pegándose un tiro con ella por un amor no correspondido.

Gracias a esta historia Goethe pudo escribir Las penas del joven Werther, obra que le catapultó a la fama. Eso sí, nunca volvió a ver a su amada, aunque tuvo idilios amorosos con otras jóvenes.

Cuadro de una pareja

Si quieres vivir alegremente, no te preocupes por el pasado

Para Goethe, el pasado debe quedarse atrás. No basta con no pensar, debemos actuar acorde a esta filosofía de vida. Él mismo cayó en una terrible depresión a causa de la Revolución Francesa. No entendía que los nuevos estamentos sociales iban a cambiar y mucho menos que hubiera que derramar sangre para ello.

Estancarse en el pasado solo nos crea problemas y no nos permite apreciar la felicidad del ahora. Ya vendrán tiempos más grises, pero mientras tanto, disfrutemos de lo que tenemos.

Todo el mundo quiere ser alguien; nadie quiere crecer

Las frases de Goethe nos explican que todo el mundo desea ser reconocido y admirado, pero nadie se preocupa en reflexionar sobre sí mismo. Cuando la fama y el dinero llegan, muchas personas no siguen puliéndose y perfeccionándose. Se estancan y se olvidan de su crecimiento personal, atrapados bajo los escombros de su propia vanidad.

Si nos preocupáramos más en crecer que en ser, posiblemente el mundo sería un lugar mejor. Abandonar tu potencial en aras del conformismo es una equivocación tremenda.

El talento se nutre en la soledad; el carácter se forma en las tempestuosas oleadas del mundo

Es irónico que uno de los principales exponentes del Sturm un Drang dijera esta frase. Goethe tenía un carácter impetuoso, creativo, curioso e inquieto, y gracias a ello consiguió triunfar. De la misma forma, consideraba que la soledad y los momentos de aislamiento eran necesarios para cualquier persona con un mínimo de calidad intelectual.

Todos necesitamos tener tiempo de calidad para nosotros mismos. Para madurar intelectualmente debe existir una armonía entre actividad y pausa; sin ella, no lograremos conseguir nada de provecho.

Retrato de Goethe

Si tratas a un individuo como si fuese lo que debería ser y podría ser, se convertirá en lo que debería ser y podría ser

Con esta frase, Goethe expresa en palabras el contenido del mito de Galatea y Pigmalión. En la leyenda griega, este último (el rey de Chipre) construye una escultura basada en su mujer ideal. La venera tanto que la diosa Afrodita, patrona de Chipre, se apiada de él y la convierte en una mujer real.

Actualmente, este mito sienta las bases psicológicas del famoso Efecto Pigmalión: trata a una persona como una fracasada, y aunque sea increíblemente buena en sus labores, acabara fracasando. Si por el contrario la animas y le permites creer que puede, su propio comportamiento la llevará al triunfo.

El hombre se cree siempre ser más de lo que es, y se estima menos de lo que vale

Una vez más, el escritor alemán da en el clavo. Los seres humanos nos creemos siempre mejor que los demás, pero a la hora de la verdad nuestra dignidad brilla por su ausencia. Aprender a querernos es fundamental, siempre y cuando no caigamos en la prepotencia.

No hay genio más laureado y admirado que aquél que es humilde y no necesita la aprobación continua. Quien impresiona mediante engaños, exageraciones y autoalabanzas no merece ni un mínimo atisbo de envidia.