Las 7 mejores frases de Hermann Hesse

Gema Sánchez Cuevas · 9 enero, 2018

Las frases de Hermann Hesse son una invitación a la reflexión sobre la vida y la búsqueda de la identidad. Un regalo para todo aquel que quiera profundizar en sí mismo, cuestionarse y descubrirse. Un legado de una gran profundidad psicológica y espiritual que merece la pena leer.

Hermann Hesse fue un escritor y pintor alemán que obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1946 como reconocimiento a su trayectoria literaria. Sus libros han sido traducidos a más de 40 idiomas y se han vendido más de 30 millones de ejemplares de sus obras.

Algunas de sus obras más importantes son “Demian” (1919), “Siddharta” (1922) y “El lobo estepario” (1927), entre otras. En la mayoría de ellas, refleja su interés por el misticismo oriental y el ámbito espiritual, así como la búsqueda insaciable de nuevos valores y puntos de referencia. 

Aquellos que lo conocieron hablan de él como un hombre de personalidad difícil y un tanto huraño. Le gustaba la soledad y sumergirse en las profundidades de su interior. Una persona creativa, aislada y un poco inestable que supo volcar en palabras todo lo que sentía por dentro. De hecho, está considerado como un “autor en crisis” por su constante búsqueda de identidad.

Hermann Hesse

El camino hacia uno mismo

“La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero”.

El destino es un camino hacia nosotros mismos. Un sendero que día a día transitamos para conocernos un poco mejor. Algunos no tardan en darse cuenta de ello, otros gastan su tiempo sin apenas percibirlo. Sin duda, una de las frases de Hermann Hesse para recordar cuando nos encontremos perdidos.

El fenómeno de la proyección psicológica

“Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros”.

Esta es una de las frases de Hermann Hesse que quizá más extrañe al leerla e incluso puede que en algunos de sus lectores provoque rechazo. No obstante, este fenómeno en el ámbito de la psicología se conoce como proyección psicológica. Y se corresponde con la atribución a los demás de las emociones y las carencias propias.

Desde un punto de vista positivo, un ejemplo sería la etapa de enamoramiento en una relación de pareja. En ella, ambos miembros proyectan en el otro rasgos y virtudes que no se corresponden con la realidad. Ensalzan su generosidad, su simpatía o su buen humor. Mientras que desde una visión negativa, la proyección psicológica sucede cuando echamos la culpa a otro para evitar asumir lo sucedido. Por ejemplo, una persona insegura puede castigar a su pareja diciéndole que no le pone las cosas fáciles porque siempre le da muestras de desconfianza, cuando en realidad esto no es así.

La proyección psicológica es un tema complejo. No es nada fácil aceptar que proyectamos en los demás aquello que no nos gusta de nosotros. Conocernos, y sobre todo aceptar nuestras sombras, evitará que seamos actores y víctimas de este tipo de proyecciones.

El valor del esfuerzo

“Cuando alguien que de verdad necesita algo, lo encuentra, no es la casualidad quien lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen a ello”.

El esfuerzo es clave para conseguir lo que queremos. Es el motor que nos mueve, junto a la determinación, la ilusión y el deseo. De nada vale soñar si no planificamos, si no establecemos un plan y no buscamos un camino para alcanzar nuestras metas.

Hermann Hesse lo tenía muy claro: quien de verdad quiere algo busca todos los medios para conseguirlo. No hay excusas ni obstáculos posibles para quien se deja la piel en alcanzar su objetivo. Al menos… para intentarlo.

Persona caminando hacia un túnel para representar el nacimiento de nuestro yo

La complejidad de la empatía

“Ninguna persona puede ver y comprender en otros lo que ella misma no ha vivido”.

Ponerse en el lugar del otro no es tarea fácil. Observar el mundo desde su perspectiva, acoger sus sentimientos y actuar conforme a ello es más complejo de lo que parece. En carne propia -¿cuántas veces hemos sentido que nadie nos entendía?- o en ajena -¿cuántas veces, por mucho que lo hemos intentado, no hemos podido encontrar una lógica a la forma de comportarse de los demás o nos hemos equivocado haciendo atribuciones?-.

Creemos que empatizar es ponerse en el lugar del otro y lo es. Pero no desde nuestra visión del mundo, sino desde la suya: desde sus circunstancias, problemas, ilusiones, miedos, etc. Para hacerlo de la forma más exacta posible tendríamos que haber vivido su historia y eso es imposible. Esta es la razón por la que tanto nos cuesta entender y sentirnos comprendidos.

La comunicación liberadora

“Cualquier cosa parece un poco más pequeña cuando se ha dicho en voz alta”.

Esta es una de las frases de Hermann Hesse que más tenemos que tener en cuenta en nuestro día a día. Ahogarnos en el malestar, en los sentimientos negativos y en definitiva, en nuestros problemas nos hace mal. La mejor opción es liberar todo aquello que de algún modo nos hace presos por dentro.

Dar voz a nuestras emociones negativas nos ayuda a desahogarnos, a descargar ese peso que a veces tanto nos cansa y desgasta. Además, expresarnos también mejora nuestras relaciones. Silenciar nuestra opinión es un obstáculo para entendernos con los demás. Un gran muro que pone distancia y hace que los vínculos pierdan complicidad.

La relación entre amor y felicidad

“La felicidad es amor, no otra cosa. El que sabe amar es feliz”.

Tras muchos años de introspección y contacto consigo mismo, Hesse llego a esta preciosa reflexión. No hay nada como el amor para experimentar felicidad. Para él, nada se compara a este maravilloso sentimiento.

Esta es unas de las frases de Hermann Hesse que más sabiduría y belleza contiene. A través de ella nos manda un profundo mensaje para recordarnos qué es lo más importante. Un llamamiento desde lo más profundo de su ser a la humanidad.

Corazón en un cristal

La importancia de reconocer cómo nos sentimos

“No digas de ningún sentimiento que es pequeño o indigno. No vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos, y cada uno de ellos contra el que cometemos una injusticia es una estrella que apagamos”.

Cómo nos sentimos siempre es importante. Ya sea de forma positiva o negativa, intensa o débil. La esfera emocional es uno de los ejes centrales de nuestra vida. Por ello, reconocer cómo nos sentimos y validarnos se vuelve esencial. De lo contrario, si ignoramos cómo nos sentimos, nos sumergiremos en un halo oscuro de malestar y sufrimiento.

Despreciar nuestra tristeza, negar que experimentamos ira o subestimar nuestros momentos de alegría son comportamientos que nos alejan de nosotros mismos. Precisamente por eso lanza Hesse este mensaje. En su eterna búsqueda de identidad descubrió la importancia de reconocer sus sentimientos para conocerse a sí mismo.

Como vemos, las frases de Hermann Hesse son un valioso legado para todo aquel que quiera saber más sobre lo que le ocurre por dentro. Sentencias para consultar en nuestros momentos más existencialistas que nos invitan a la reflexión sobre la conexión con nosotros mismos.