Las 8 virtudes de las personas cultas, según Chéjov - La Mente es Maravillosa

Las 8 virtudes de las personas cultas, según Chéjov

Edith Sánchez 28, Agosto 2016 en Otros 5462 compartidos
mujer flores en cabeza

Antón Chéjov fue uno de los escritores más grandes de la literatura rusa. Sus cuentos, en particular, marcaron un antes y un después en todos los países occidentales. Su mayor virtud es que logró darle relevancia a las conductas de sus personajes y a la interacción entre estos, antes que al argumento de una historia en sí mismo.

Era, por lo tanto, un agudo observador del comportamiento humano. Tenía la capacidad de plasmar una atmósfera, con absoluto realismo y destacando esos detalles que para otros pasaban desapercibidos. Su intención no era moralista, pero aún así, dentro de su legado se encuentra una carta que dirigió a su hermano mayor, en donde plasmaba una serie de consejos.

La carta fue escrita durante una de sus estancias en Moscú y en ella Chéjov recoge lo que considera las características de las personas verdaderamente cultas. Es también un texto que sirve de orientación y guía sobre las más elevadas virtudes del ser humano. Enseguida te contamos cuáles son esos consejos y te compartimos algunos apartes del texto.

1. La amabilidad, una de las virtudes que valora Chéjov

Para Chéjov, las personas verdaderamente cultas “Respetan la personalidad humana y, por lo mismo, son siempre amables, gentiles, educados y dispuestos a ceder ante los otros. […] Si viven con alguien a quien no consideran favorable y lo dejan, no dicen ‘nadie podría vivir contigo”.

Antón Chéjov

Un rasgo distintivo de la cultura elevada es la consideración en el trato con los demás. Por grandes que sean las diferencias entre una y otra persona, esto no es excusa para dar rienda suelta al conflicto y al maltrato. De hecho, es prudente evitar el conflicto y alejarse en caso de que las contradicciones sean irreconciliables.

2. Empatía con los que sufren

Dice Chéjov que las personas cultas: “Tienen simpatía no sólo por los mendigos y los gatos. Les duele el corazón por aquello que sus ojos no ven”. Esto significa que son altamente sensibles al sufrimiento de los demás, incluso si no lo expresan.

Un alto nivel de cultura supone un alto nivel de comprensión frente a las personas que sufren. Precisamente la palabra “cultura” viene del latín “cultus”, y significa “cultivo del espíritu humano”. Un ser humano cultivado no es indiferente ante el dolor de sus semejantes.

3. Pulcritud en la economía

Respecto al tema de los bienes materiales, Chéjov indica que “Respetan la propiedad de otros y, en consecuencia, pagan sus deudas.” En principio, adquirir una deuda supone un pacto de buena fe. El uno presta dinero al otro, con la expectativa de que le sea devuelto en las condiciones y el tiempo acordado.

La forma como una persona maneja sus deudas, revela mucho de su personalidad. Se adquieren como una excepción y en función de una necesidad real y se pagan cumplidamente, porque lo que se empeña en el fondo es la palabra.

hombre con palomas

4. Rechazo a las mentiras y la simulación

Sobre la mentira y la impostura, las personas verdaderamente cultas, según Chéjov, tienen estas características: “Son sinceros y temen a la mentira como al fuego. No mienten incluso en pequeñas cosas. Una mentira significa insultar a quien escucha y ponerlo en una posición más baja a ojos de quien habla.

No aparentan: se comportan en la calle como en su casa y no presumen ante sus camaradas más humildes. No son proclives a balbucear ni obligan la confidencia impertinente de los otros. Por respeto a los oídos de otros, callan más frecuentemente de lo que hablan”.

Las mentiras y la simulación son una forma de estafa con otros seres humanos. La sinceridad, a su vez, es una manera de expresar respeto por el otro. La autenticidad, por su parte, es una señal de valoración propia y de dignidad. Así mismo, el rumor y el chisme no deben estar en la agenda de alguien culto, en tanto son también una forma de poner en desventaja a los demás.

5. Rechazo al victimismo

Para Chéjov, una persona culta se aleja de las posiciones victimistas, que también son una faceta del engaño. Al respecto dice: “No se menosprecian por despertar compasión. No tensan las cuerdas de los corazones de los demás para que los otros giman y hagan algo (o mucho) por ellos.”

Desatar compasión en los demás puede traer algunos beneficios aparentes en términos inmediatos. Pero, a la larga, se revela como una estrategia engañosa, que refleja solamente el poco respeto que se experimenta por uno mismo y que alimenta la desconfianza en los demás.

mujer en un río con nenúfares

6. Rechazo a la vanidad y la presunción

Chéjov llama a la reflexión en torno a aquellas imposturas que aparecen cuando una persona tiene más dinero o poder que otros. Sobre este punto, indica: “No tiene vanidad superflua. […] Si ganan unos centavos, no se pavonean como si estos valieran cientos de rublos, y no alardean de poder entrar donde otros no son admitidos”.

Dejar que aflore un sentimiento de superioridad, por razones tan pasajeras y azarosas como el dinero o los privilegios sociales, solamente es muestra de una evolución pobre. Este tipo de personas le dan mayor valor al tener que al ser y dependen enteramente de factores externos para valorarse a sí mismos.

7. Respeto por el talento propio

Cada persona en el mundo tiene un talento propio. Buena parte de la tarea en la vida reside en descubrirlo y cultivarlo. Chéjov dice que quienes son cultos: “Si tienen un talento, lo respetan. Le sacrifican el descanso, las mujeres, el vino, la vanidad […]. Se sienten orgullosos de su talento”.

mujer con flores saliendo en el pecho

El talento es uno de los grandes tesoros del ser humano. No se necesita ser un artista célebre, ni un negociante exitoso para decir que se posee talento. A veces ese don está en cosas pequeñas, como saber apreciar a los demás o tener facilidad para comprender o ayudar. Cuando se descubre el talento propio, es necesario otorgarle un valor máximo y luchar por desarrollarlo.

8. Mesura y delicadeza en las acciones

Chéjov señala que quienes son cultos: “Desarrollan para sí la intuición estética. […] Pretenden tanto como sea posible contener y ennoblecer el instinto sexual. […] Quieren, especialmente si son artistas, frescura, elegancia, humanidad, la capacidad de la maternidad. […]. No tragan vodka a todas horas, día y noche, no huelen los armarios porque no son cerdos y saben que no lo son”.

Estas declaraciones son un llamado a la mesura y una voz de rechazo frente a los excesos físicos y biológicos. Los seres humanos no somos organismos, sino personas que pueden y deben darle sentido a lo que hacen, incluso a las acciones más básicas.

Edith Sánchez

Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y de gestión cultural. Algunas de sus publicaciones son "Inventario de asombros", "Humor Cautivo" y "Un duro, aproximaciones a la vida".

Ver perfil »
Te puede gustar