Las corrientes psicológicas

Este artículo fue redactado y avalado por Cristina Pérez
· 16 diciembre, 2018

A la hora de escoger a un profesional de la psicología, es importante analizar las corrientes psicológicas que se utilizan hoy en día, para así ver la que más encaja con el problema a tratar. La mejora del paciente se empezará a producir cuando realice cambios positivos en su forma de pensar o de actuar.

Hay que ser conscientes de que si queremos solucionar problemas también tenemos que cambiar algo que hacíamos mal, ya sea algo en nuestra forma de pensar, como en algo de nuestra conducta.

A continuación os explicaré las corrientes psicológicas principales que se utilizan, aunque también hay profesionales que van alternando varias corrientes en función de las necesidades del paciente. También se pueden alternar y unir varias, no hay una fórmula universal, ya que cada persona es un mundo y lo que le va bien a una, no le va bien a otra.

Corrientes psicológicas: psicoterapia

Se centra principalmente en el pasado. El paciente es analizado para ir en busca del conflicto psíquico que ocasiona el malestar, con el fin de que se haga consciente lo inconsciente y se pueda comprender y ordenar el mundo interior.

Está indicado para quien se siente mal y no sabe bien el motivo, o puede que sepa cuál es el motivo pero por muy buenos consejos que recibe no es capaz de solucionar su problema. Se indagará en su vida para dar con la raíz real del problema.

En este caso, el profesional hablará menos que el paciente, ya que es el que analiza la información que recibe y ayudará a la persona a darse cuenta del motivo que ocasionó su sufrimiento, dándole herramientas para que haga el cambio necesario para que sus sufrimientos desaparezcan.

Corrientes pscológicas, consulta de psicoterapia

Conductismo

Se basa en el problema presente y no en los orígenes. Es adecuado para tratar problemas concretos ya diagnosticados. Es una terapia de corta duración, en la que el profesional dirige en todo momento la conversación y enseña a pensar de una manera realista.

Es adecuada esta terapia cuando el problema principal es la falta de aprendizaje. El profesional deberá ser muy influyente y sincero con el paciente para hacerle ver que tiene que cambiar su conducta si quiere que sus problemas desaparezcan, sustituirá hábitos y pensamientos nocivos por otros más constructivos. Es como una especie de reeducación de la conducta.

Humanista

Se intenta sacar lo mejor que cada persona lleva dentro, para así devolver la calma interior. El profesional transmitirá empatía, sensibilidad, respeto y aceptación. Será una relación de igual a igual.

No se trata de una autoridad que lleva el rumbo de la sesión, sino que se confía en las habilidades del paciente y se le guía para que él mismo encuentre la respuesta a su malestar. Se busca que la persona conecte con todo su ser interior, y se forme una persona independiente y realizada.

Es una de las corrientes psicológicas criticadas porque está basada más en la intuición que en un método científico, aunque en numerosas ocasiones se ha demostrado que no es necesario un método científico para solucionar los malestares de las personas.

Mujer en el psicólogo

Gestalt

Se centra en sentir el aquí y ahora, promueve la acción, creatividad y aceptación incondicional. La  parte sentimental y el lenguaje no verbal juega un papel protagonista. Se enseña al paciente a que se fije en sus emociones y antes de actuar sea consciente de cómo piensa y siente. Ayuda a conocerse a uno mismo, emocionalmente, intelectualmente y corporalmente.

Se basa en que seamos conscientes del momento presente, de cómo hago las cosas, qué está sucediendo en este momento y cómo lo estoy sintiendo e interpretando. Esta corriente está destinada a quien quiera mejorar, desarrollar su potencial humano y crecimiento personal.

Cognitivo conductual

Es de las corrientes psicológicas que más se centra en cambiar la manera de pensar y razonar. Cambiando la forma de pensar, también cambian las emociones, por lo tanto, conforme vayamos adoptando pensamientos más racionales y objetivos, también nuestros sufrimientos irán remitiendo.

Las malas experiencias causan la mayor parte de malestares psicológicos. Con esta terapia se aprenderá que las cosas no siempre tienen que ser iguales, ahora en el presente se pueden cambiar y para ello se puede aprender a empezar otra vez, con una nueva forma de pensar y razonar. No está indicada para descargar problemas y desahogarse, sino que se centra en el presente y pretende enseñar.

Aceptación y compromiso

Una de las últimas terapias en hacerse visibles es la Terapia de Aceptación y Compromiso. Se incluye en la Tercera Generación de las Terapias de Conducta. Esta terapia aporta una filosofía de vida, una perspectiva cultural gracias a la que entender y tratar los problemas psicológicos así como una alternativa a la evitación experiencial. Lleva a cabo un análisis funcional de los problemas psicológicos e introduce un modo conductual de analizar las emociones, sentimientos, recuerdos y pensamientos.

Se asienta en la forma en que se relacionan diferentes conceptos, recuerdos y palabras del sujeto con los problemas. De esta forma, el terapeuta evidencia las reglas disfuncionales que se autoimpone el cliente. La evitación podría explicar muchos problemas donde el sujeto no se enfrenta a las experiencias privadas que le abordan.

«Cuando aceptas lo que eres sin tratar de cambiarlo, lo que eres se empieza a transformar».

Como afirma el equipo de Kohlenberg (2004), en la Terapia de Aceptación y Compromiso, las características de la psicopatología no son fundamentales. Lo importante es la función que cumplen las conductas desadaptativas para evitar sus eventos internos. Esta terapia posee dos elementos principales. Por un lado, el papel que juegan los eventos privados en las explicaciones de los problemas. Y por otro, la importancia de la relación terapéutica.

La terapia pretende conseguir que el paciente alcance un control emocional y cognitivo para gozar de una vida satisfactoria. Sin embargo, no sería a  través de le evitación, sino de la aceptación. La aceptación significa enfrentarse a un evento sintiendo los sentimientos como tales, los pensamientos como pensamientos y los recuerdos como recuerdos. De esta forma  no evitamos, sino que observamos y de ahí cambiamos. Se produce una aceptación de lo que no se puede cambiar y un compromiso a cambiar lo que se puede cambiar.