¿Para qué sirven las emociones?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 5 febrero, 2015
Raquel Lemos Rodríguez · 24 noviembre, 2014

Intentar definir el concepto de emoción es complicado, ya lo decía Wenger, Jones y Jones “Casi todo el mundo piensa que sabe qué es una emoción hasta que intenta definirla. En ese momento prácticamente nadie afirma poder entenderla”.

Las emociones en sí son procesos fisiológicos y de comportamiento propiamente innatos. A pesar de esto, algunas pueden ser adquiridas por medio de la observación de las personas de nuestro entorno. En estas respuestas globales, como podríamos denominarlas, intervienen tres componentes fundamentales:

Cognitivo: componente consciente o inconsciente que se basa en la valoración subjetiva de un acontecimiento.

Neurofisiológico: totalmente involuntario abarca emociones tales como los temblores o el sudor.

Conductual: puede ser voluntario o involuntario como el llanto, el tono de voz o nuestros movimientos corporales.

 

Pero…¿Para qué sirven las emociones?

 

Las emociones presentan 3 funciones importantes principales:

Adaptativa: cada emoción tiene su propia utilidad. Por ejemplo, el miedo tiene la función de proteger y el asco funciona como rechazo.

Motivacional: energiza la conducta motivada que se realiza de una forma más vigorosa y eficaz.

Comunicativa: abarca la comunicación intrapersonal y la interpersonal. De la intrapersonal obtenemos información propia. En cambio, en la interpersonal se presta atención a la comunicación verbal y no verbal, que influyen en la conducta de los demás.

En definitiva, las emociones son una respuesta emocional de sensaciones agradables y desagradables que difieren en intensidad y duración. Estas sensaciones nos ayudan a afrontar determinadas circunstancias de nuestra vida con mayor o menor éxito. En relación a nuestras experiencias, nuestras emociones básicas o innatas se pueden transformar en emociones sociales. Estas cumplirán una función elemental al ser aprendidas de acuerdo a las normas de socialización que establecen o no límites con respecto a la expresión de dichas emociones.