Las 5 enseñanzas de "El libro de la selva" a los niños - La Mente es Maravillosa

Las 5 enseñanzas de “El libro de la selva” a los niños

Cristina Roda Rivera 30 mayo, 2016 en Cine, series y psicología 0 compartidos
Imagen de El libro de la selva

La nueva versión de El libro de la selva realizada por Disney ha encandilado a niños y adultos. Una historia de sobra conocida, que ha acompañado a generaciones muy distintas y que nunca parece fallar, aunque cambien de forma sus canciones o sus personajes.

Pero realmente, ¿por qué nos gusta tanto esta historia?, ¿por qué emociona e inspira a personas de cualquier edad? La respuesta está en la grandiosidad y perdurabilidad de su mensaje.

Es una historia de respeto a nuestro medio y a todos los seres que viven con él, aderezada con aventuras y con un mensaje profundo acerca de la amistad y el espíritu de lucha, que tanto gusta a los niños.
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Una historia de fantasía que no deja de guardar cierto paralelismo con la realidad. Podemos rememorar casos que recuerdan a Mowgli, como el del niño salvaje de l’Aveyron o la apasionante historia de Marcos Rodríguez Pantoja, el niño que creció rodeado de lobos en Sierra Morena, Córdoba. Historias que han sido llevadas al cine.

Volviendo a la película El libro de la selva, si cualquiera de nosotros nos dispusiéramos a verla, habría un aliciente que nos haría disfrutar mucho más de ella: verla acompañada de niños, disfrutando de las peripecias de los personajes y, por lo tanto, de sus enseñanzas. Veamos algunas esas enseñanzas:

1. Somos una parte más de nuestro planeta

Escena de El libro de la selvaLa película explica como el ser humano es una especie más entre las muchas que ocupan la Tierra y como tal debe respetar su medio y al resto de especies que habitan en ella. Cada especie cumple su función en el ciclo de la vida, cada especie es hábil para unas cosas y está incapacitada para otras.

Cuando somos niños lo entendemos, pero conforme vamos creciendo nos damos cuenta que no se respeta ni al medio ambiente ni a los animales, más bien se les explota y maltrata con frecuencia. Es una forma de funcionar en las que se esconden ambiciones y luchas de poder en las que el medio se ve sacrificado.

Los humanos pueden sacar partido de su lado racional, una diferencia clave respecto otras especies. Desgraciadamente, esta capacidad valora los motivos personales por encima de los beneficios para nuestra especie y para las demás. Nos olvidamos de que no somos dueños de la naturaleza que nos rodea. Que solo smos sus huéspedes.

2. La familia es algo más que la sangre

El pequeño Mowgli llegó a la selva amparado por la pantera Bagheera y fue adoptado por la loba Raksha, que lo cría como un miembro más de la manada. Los animales de la selva saben que es humano y que en teoría esta era una tarea que no les correspondía. Sin embargo, lo hicieron.

Mowgli siente que esta es su madre, la que ha lamido sus heridas, la que se ha preocupado por él, la que le ha aconsejado como hacer las cosas y lo ha guiado por senderos seguros para que no le hicieran daño.

Sin ser madre de sangre ni de raza, Raksha ejemplifica perfectamente como tiene que ser una crianza feliz: amor, ternura y educación. El resto de variables son secundarias.

3. La Naturaleza está ahí fuera, disfruta de ella y sé feliz

Si hay algo que debemos apreciar es la belleza y los recursos que nos regala la Naturaleza. Un lujo de vida, salud y alegría que nos da calma y tranquilidad, no echa una mano para estructurar nuestras ideas y capta los momentos más importantes de nuestra vida.

Cuando somos niños disfrutamos de ella en su plenitud, sin mirar relojes y entusiasmados porque llegaran los días con más luz del año para disfrutarlos aún más.

El mensaje de la película respecto la naturaleza es el mismo que recibimos continuamente por parte de ella: “Hay que buscarla, hay que seguirla y dejar los problemas a un lado”. Disfrutar de su luz y de su calma, pues esta vida solo se vive una vez y si lo haces rodeado de naturaleza tendrás una vida más plena y feliz.

4. El libro de la selva enseña que el rencor destruye vidas

El personaje de Shere Khan es el de un tigre que tras una mala experiencia con los humanos, precisamente con el padre de Mowgli, y cree que todos los humanos son sus enemigos. Advierte al resto de animales que deben de odiar a Mowgly porque el “cachorro humano” crecerá y dejará de ser un niño y que al hacerlo será tan despiadado como el resto de los humanos.

“Akela: ¡Mowgli es un miembro de nuestro grupo!

Shere Khan: Mowgli… ¡le han dado un nombre! ¿Desde cuándo adoptamos al hombre a esta selva?

Akela: Es solo un cachorro.

Shere Khan: (mostrando sus cicatrices) ¿Mi cara no les recuerda lo que el hombre adulto puede hacer?”

El libro de la selva

Shere Khan es incapaz de comprender que, aunque algunos humanos le hayan hecho daño, ello no significa que el resto vaya a actuar igual. Sin embargo, el rencor es tal que se establece como principal objetivo matar al cachorro humano, pese a quien le pese. Los niños tienen que entender que el rencor es una carga demasiado pesada.

Tigre en la selva5. Sé fiel y honesto en tu amistad hasta el final

No hay nada en esta vida como tener amigos y, si se disfruta de su compañía en un entorno tan auténtico como la selva o la naturaleza, esos vínculos serán mucho más fuertes.

Cuando éramos niños lo sentíamos así. Mowgli se irá encontrando con especies distintas en la película, pero serán el oso Baloo y la pantera Bagheera sus fieles amigos.

“Bagheera: Vamos, Mowgli. Es hora de irnos.

Mowgli: Pero estoy ayudando a Baloo a prepararse para la hibernación.

Bagheera: Los osos no hibernan en la selva.

Baloo: No una hibernación total, pero tomo siestas… frecuentes”

El libro de la selva

Unos por otros velan por su seguridad, por poder abastecerse y están unidos para evitar que Shere Khan acabe con la vida de Baloo. Todos a una desafiarán sus propias capacidades, pondrán su vida en peligro una y otra vez y lo más importante: jamas se traicionarán.

Mogwli sabe que sus conocimientos como humano pueden usarse tanto para mejorar como para destruir un ecosistema entero y no está dispuesto a destruir el medio en el que él y todos sus amigos viven. Hacer el bien o el mal es solo una decisión.

Cristina Roda Rivera

Psicóloga,Especialista Máster en Psicología clínica y social.

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