Las funciones de las emociones

14 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el psicólogo Marcelo Ceberio
Las emociones han sido objeto de estudio en múltiples ocasiones. Incluso Darwin las tuvo en consideración en su obra. ¿Sabes por qué?
 

En el pasado, en el mundo de la ciencia se le daba relevancia a la racionalidad y al intelecto por encima de las emociones. Por ello, estas han sido bastardeadas por la sociocultura pensante. De la misma manera, neuroanatómicamente, el neocórtex cerebral sepultó el arquicórtex límbico, considerado un polo emocional. 

Una característica de la cultura occidental, que también está muy instalada en la escuela, ha sido la exaltación de la razón y la lógica como un aspecto intrínsecamente humano. Sin embargo, en la actualidad, las emociones se estudian e investigan en su función en la adaptación y supervivencia en el contexto; y esta condicionalidad ambiental no es una definición de emociones novedosa, es tal cual Darwin la describió en su libro: Expression of the Emotions in Man and Animals (La expresión de las emociones en el hombre y en los animales, 1955). 

Darwin explicó cómo individuos en diferentes lugares del mundo tienen en común expresiones faciales que reflejan emociones, algunas de las cuales también son propias de los animales. En este sentido: un lobo, al mostrar sus colmillos, utiliza los mismos músculos faciales que un ser humano cuando se siente enojado o amenazado.

 

La misma fisiología básica de las emociones se ha conservado y se ha utilizado infinitamente en el curso de la evolución de las especies. De acuerdo con el carácter universal de este fenómeno, Darwin formuló la hipótesis de que las emociones son la clave para la supervivencia del más fuerte. 

Charles Darwin

El complejo entramado de las emociones

Las emociones son un factor de alta complejidad, puesto que involucran variables de: interacción social, cognitivas, neuroendocrinas, nerviosas e inmunitarias. 

  • Interacción social (ya que se producen de manera espontánea en todas las situaciones),
  • Cognitivas (las emociones pueden ser sucedáneos de atribuciones de significado y viceversa),
  • Neuroendocrinas (las emociones ponen en funcionamiento el eje hipotalámico hipofisiario y cualquiera de las glándulas del sistema endocrino),
 
  • Nerviosas (porque activan la neuroplasticidad, acciones y reacciones, etc.),
  • Inmunitarias (puesto que pueden reforzar o disminuir la fortaleza y defensa del sistema inmune).

Es más, las emociones constituyen un puente, un lazo común entre el sistema inmunitario, endocrino, el nervioso y el psicológico, siendo absolutamente estratégico y clave para el funcionamiento humano. 

Desde un punto de vista biológico evolucionista, las emociones pueden considerarse como estados del organismo generados como respuesta a situaciones relevantes, en relación con la supervivencia o la reproducción, como pueden ser el ataque y la defensa, el apareamiento y el cuidado de la prole. Están atentas, por así decirlo, a los estímulos ambientales e influencian con acciones hacia ellos modificándolos.

Tienen un papel relevante en las relaciones interpersonales, tanto en la emisión como en la lectura de estados emocionales. Por ejemplo, a través de la expresión facial, informan y regulan la interacción, ya que proporcionan información a los demás sobre nuestras intenciones y disponibilidad para actuar, como también nos informan sobre la intencionalidad de los otros

 

Emociones y empatía

Podemos entender las acciones de los demás porque la observación de actitudes genera en el cerebro una activación de representaciones motoras de las mismas acciones. Es decir, cuando alguien hace algo, en el cerebro se dibuja esa acción como si fuésemos nosotros quienes la realizamos. Esto es –ni más ni menos– que la empatía.

Por lo tanto, el conocimiento de la acción de mi interlocutor se usa para entender la acción observada. Este cambio de enfoque tuvo que ver con el descubrimiento de las llamadas neuronas espejo, descubiertas por Rizzolatti y sus colegas de la Universidad de Parma, en el estudio del sistema motor del cerebro del mono macaco. 

Antonio Damasio distingue a las emociones en tres categorías. Son las siguientes:

  • La primera está constituida por las emociones de fondo, que se relacionan con eso que denominamos estado de ánimo en un momento determinado y que puede ser bueno, malo o intermedio.
  • Las emociones básicas o primarias –descriptas por Darwin– son aquellas que tradicionalmente se ha estado dispuesto a incluir como tales: ira, asco, sorpresa, miedo, tristeza y alegría. No son privativas de la especie humana y son reconocibles en todas las culturas.
  • Las emociones sociales, que incluyen simpatía, envidia, celos, resentimiento, admiración, gratitud, indignación, culpa, etc. Son un complejo entramado de respuestas reguladoras. 

Las emociones sociales pueden encontrarse en chimpancés, delfines, lobos y en los mamíferos en general, pero también en ciertos grupos de insectos como las abejas y las hormigas. Sin embargo, parece poco probable que a estos animales se les haya enseñado a emocionar. La disposición a exhibir una emoción social estaría profundamente arraigada en el cerebro del organismo, lista para ser desplegada cuando una situación apropiada la gatille. 

 
Perfil de dos personas de frente

Como emociono, soy

Todos los seres humanos poseemos una forma de emocionar, un estilo personal de expresar las emociones y sentimientos. También son diferentes los contenidos que nos sirven como estímulos para nuestras reacciones emocionales.

Otros nos contagian sus emociones y viceversa. También nos proyectamos en ellas y además, nos emocionamos con nuestros propios contenidos. Esto es la base de la empatía, esa capacidad de entrar en sintonía con el otro, de la que da cuenta la teoría de las neuronas espejo ya mencionada.

Las emociones poseen un tono determinado y son predominantes en la personalidad de acuerdo a las situaciones. Esta predominancia hace que nos identifiquemos con ellas.

Las emociones son identitarias, es decir, su persistencia hace que nos sintamos que somos nosotros y hasta nos produce una disonancia cuando nos asaltan emociones que no pertenecen a nuestra categoría emocional. Dicha personalización emocional, hace que nos etiqueten en nuestro contexto.

 

Una etiqueta también puede elaborarse mediante la manera de pensar o actuar. Esto quiere decir que nuestras actuaciones –o lo que decimos acerca de algo– nos hacen acreditar una función en el sistema. Así nos cuelgan un cartel en la frente que dice quiénes somos. Veamos esto con más detenimiento con un sencillo ejemplo.

Alguien que posee un humor angustioso y negativo, en el momento en que se encuentra alegre, llama la atención a su entorno. Alguien que está siempre animado y chistoso, en la oportunidad en que se encuentra tranquilo, puede inquietar a los interlocutores de su entorno.

Tanto en su libro El error de Descartes como En busca de Spinoza, Damasio describe cuáles son las funciones de las emociones en el cerebro y el pensamiento humano. Su análisis integra evidencia neurocientífica con una postura filosófica sostenida por el filósofo holandés Spinoza, quien consideraba a los sentimientos y emociones como los aspectos centrales de la condición humana.

 

Damasio considera que el cerebro está construido para la cooperación con otros, en la realización del mandato humano de supervivencia. Esto converge con la definición darwiniana de emociones y la posición que desarrolla el famoso primatólogo Franz De Waal sobre la relación social de los primates y los estudios de Rizzolatti sobre las neuronas espejo.

Las emociones ejercen funciones biológicas fundamentales, que son el resultado de la evolución, y de factores epigenéticos, que dependen del contexto (situaciones, personas, acciones del contexto que modifican la función de los genes).

Las funciones emocionales le han posibilitado –y posibilitan– al organismo sobrevivir en entornos hostiles y peligrosos. Esta es razón por la que se han conservado prácticamente intactas a lo largo de la historia evolutiva.

Prestemos atención a nuestras emociones: ellas nos guían, protegen y enseñan a sobrevivir en un medio tan entrópico como la vida en los sistemas.