Las ventajas de elegir tu forma de vida

06 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera
¿Estás insatisfecho con tu vida? ¿Crees que nunca has decidido realmente por ti mismo y que todo te ha venido impuesto? Es una sensación normal. ¿Quieres saber por qué?
 

Crecemos con una serie de normas o ideales sociales que nos inculcan, los cuales pueden ser positivos o nos pueden llevar a vivir una vida que no deseamos. ¿Te escuchas a ti mismo para saber la forma de vida que realmente te hace feliz o sigues las normas sociales sin cuestionártelas?

Parece que nos imponen que a cada edad corresponde una cosa. Si somos niños debemos hacer cosas muy tasadas, si somos adultos, otras completamente estereotipadas. Sobre los 25 años casarse, formar una familia, durar con la pareja toda la vida, etc…

En el momento en que alguien se salta las normas y decide vivir otra vida diferente se le ponen etiquetas. Si a los 30 no has tenido hijos te dicen que o te das prisa o saldrán con problemas, pero pocos se plantean que quizás esa persona no desee tener hijos….

Si tienes 40 y no tienes pareja estable te pueden decir que eres el “solterón” que ya se quedará solo, ¿Y si esa persona no se quiere atar o todavía no ha dado con la persona que le llene?, ¿Vivimos en una sociedad de ideas fijas?, ¿Nos hacemos los modernos pero a la hora de la verdad la sociedad sigue imponiendo unas normas?

 
Mujer pensando

Más vale ser un “raro feliz” que un “normal infeliz”

La etiqueta de “raro” es impuesta a menudo por el hecho de no seguir las tradiciones que son consideradas correctas. Si poseemos una alta autoestima no habrá problemas cuando se nos intenten poner etiquetas, ya que daremos más valor a la opinión propia que a la de los demás.

Pero en el caso de tener una autoestima débil, o ser demasiado sensibles a la crítica, sí que podría acarrear problemas sentirse diferente, entre ellos, el peor es vivir una vida que no se desea, sólo por quedar bien y no ser criticado.

Hay infinidad de casos, como personas que en pleno siglo XXI ocultan su tendencia sexual por el qué dirán, mujeres que se casan y tienen hijos por estar dentro de la normalidad social, otros que estudian carreras que no les gustan sólo porque piensan que es lo que deberían hacer y no lo que realmente les llena, etc…

 

La prioridad en la vida debería ser escucharse a uno mismo, sin intermediarios, sin opiniones exteriores, ni injerencias externas. Muchas personas pueden llegar a creerse que desean algo porque tienen unas creencias muy fuertes en su mente, por ello, la mejor manera de escucharse a uno mismo es la de desconectar la mente y hacer más caso a las sensaciones y sentimientos interiores.

Hay personas que son felices viviendo dentro de las normas sociales, eso estaría bien. Estas personas no tienen por qué rebelarse contra ello. No obstante, hay otras personas que pueden ser enormemente infelices si siguen estas pautas externamente impuestas.

Vive a tu manera: elige tu forma de vida

Si sientes que tu felicidad no está en la forma de vida que llevas, tienes el poder de cambiarlo y empezar a decidir por ti mismo. Olvidemos lo que se considera “normal”, cada persona debería vivir la vida a su manera, esté dentro de las normas sociales o no.

 

¿Tienes 70 años y te haría mucha ilusión estudiar una carrera? Pues adelante, porque la vida es ahora y si eso te hace feliz tienes todo el derecho a hacerlo. Además, siguiendo nuestra propia vida es como verdaderamente nos sentimos libres, vivos y felices. Tienes el derecho a ser feliz, ¿quiénes son los demás para juzgarte?

No todo el mundo tiene por qué seguir los mismos patrones, no todo el mundo debe ser igual ni llevar el mismo ritmo. Unos son felices llevando a cabo 5 actividades diarias, otros prefieren sólo 2…. Cada cual desea una cosa.
Cada persona es un mundo, y cada una tiene sus propias motivaciones e intereses.

En definitiva, imponer unas normas para todo el mundo es no darse cuenta de que cada ser humano tiene unos gustos y necesidades diferentes. No hay dos mentes iguales y aunque puedan ser muy similares, siempre hay diferencias en cuanto a gustos. Escuchémonos a nosotros mismos y no a los demás, porque al final nadie va a vivir la vida por nosotros, así que diseñemos nuestra propia vida.