Cómo leer las emociones de alguien en sus ojos

La mirada es capaz de transmitir mensajes que van mucho más de las palabras. Acá te enseñamos cómo interpretar el lenguaje de los ojos.
Cómo leer las emociones de alguien en sus ojos
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 15 septiembre, 2022

Leer las emociones de alguien en sus ojos es algo que todos podemos hacer. Al fin y al cabo, la mirada es la parte del ser humano que más comunica, la que más transmite y con la que conectamos de forma más intensa. Entender todas esas pistas no verbales inscritas en los ojos de los demás nos permitirá intuir, por ejemplo, falsedad, sinceridad o la magia de la atracción.

Decía Bécquer que quien puede hablar con la mirada puede incluso besar con los ojos. Es tal el magnetismo de estos órganos fascinantes que a veces no somos plenamente conscientes de todos los secretos que esconden. Así, algo que saben bien los expertos en comunicación es que, aunque muchos de nuestros comportamientos, actos y palabras pueden filtrarse por los condicionamientos sociales y por nuestra voluntad, la mirada se expresa un tipo de lenguaje que no siempre podemos controlar.

“Los ojos son el punto donde se mezclan alma y cuerpo”

-Friedrich Hebbel-

Si alguien nos atrae la pupila se dilata. También la mirada se ensancha cuando nos sorprendemos; se dirige a una dirección cuando intentamos recordar algo; o baja cuando nos quedamos suspendidos en un estado de introspección. Son tantos y tan sutiles los matices que caracterizan el comportamiento de nuestros ojos que siempre es interesante conocer más información al respecto. De este modo, podemos llegar a profundizar en la mente de los demás o a leer sus emociones de un modo efectivo.

gif ojos que representa cómo leer las emociones

Cómo leer las emociones en los ojos

Pensemos en algo durante un momento. Si hay algo a lo que dedicamos una buena parte de nuestro tiempo es a comunicarnos con otras personas. Lo hacemos (casi) siempre cara a cara, buscando el contacto visual del otro, sin embargo, le prestamos una mayor atención al mensaje oral, a la palabra, a la calidad del diálogo.

Cabe decir también que en los últimos años, con la llegada de las nuevas tecnologías y los sistemas de mensajería inmediata, el estilo de comunicación ha cambiado. Ya no necesitamos tener a nadie ante nosotros para decirle algo; ahora, hasta podemos trasmitir nuestra alegría, amor o enfado a través de un emoticono. Todo esto no es ni bueno ni malo, solo es diferente y sobre todo, más rápido.

Sin embargo, con ello nos perdemos el poder leer las emociones de los demás en su mirada. Nos privamos de ese placer, de ese misterio que es desvelar a base de pequeñísimos gestos y mágicos matices la calidad o complejidad de nuestras relaciones. Veamos ahora cómo llevar a cabo esta lectura, este análisis…

Los parpadeos

Cuando hablamos del lenguaje de los ojos no nos referimos solo al globo ocular y la pupila. El gran poder expresivo de nuestra mirada se orquesta sobre todo por un complejísimo entramado de nervios y músculos que intervienen en el movimiento de las cejas, los párpados, las sienes, etc.

  • Todo ello reflejan la activación emocional de cada momento, ahí donde los parpadeos, cumplen también su función. Por ejemplo, se sabe que cuando algo nos sorprende, nos indigna o incluso nos enfada, tendemos a parpadear mucho más.
  • Asimismo, también en es común que se parpadee bastante cuando interaccionamos con alguien que nos agrada o cuando estamos pensando en muchas cosas a la vez.

Puede que todo ello nos parezca contradictorio, pero conviene saber que este acto, el de parpadear de forma más intensa de lo normal, es un mecanismo que pone en marcha el cerebro cuando se siente más nervioso de lo habitual. Por tanto, si deseamos leer las emociones de los demás a través de sus ojos es importante centrarnos en el contexto o en la conversación que mantenemos en ese momento.

Ojos color miel

El lenguaje de las pupilas

Nuestras pupilas se dilatan cuando vemos algo estimulante o tenemos poca luz. Si algo o alguien nos atrae, es común que la pupila se inunde como una luna llena, inmensa e iluminada por esa emoción, por ese poder de atracción. Sin embargo, cuando nos sentimos ofendidos o vemos algo que nos indigna o nos contraria la pupila se contrae.

Entrecerrar los ojos

Por su parte, tendemos a entrecerrar los ojos cuando queremos distanciarnos de la situación o cuando adoptamos una actitud defensiva. Por ejemplo, esta señal con los ojos puede indicar incredulidad o que estamos prevenidos de un posible ataque.

Sincronía visual

Leer las emociones de las personas que nos gustan es algo que a todos nos gustaría poder dominar. Sin embargo, a veces no hace falta ser un experto en lenguaje no verbal para percibir la sintonía que en un momento dado, podemos establecer con un amigo, la persona que nos atrae o incluso con un familiar.

Un dato curioso que nos explican los expertos sobre este tema es que cuando dos personas “conectan” se establece también una sincronía visual, es decir, los gestos visuales se mimetizan y se ponen en marcha unas mismas microexpresiones.

Tiempo de contacto visual

No solo debemos fijarnos en la forma que adoptan los diferentes componentes de la mirada, sino que también es útil tener en cuenta el factor tiempo. Es por ello que resulta pertinente estimar cuánto tiempo dura el contacto visual con determinada persona.

Por ejemplo, durar mucho rato con la mirada fija en los ojos de otra persona, puede ser un indicador de que, en la comunicación, se desea que haya un intercambio simétrico de información por ambas partes. En cambio, si la persona establece poco contacto visual, suele indicar que esconde algo y que prefiere no ofrecer puntos débiles por los cuales ser atacado.

Miradas a los laterales: tímidos y mentirosos

Todos lo hemos experimentado alguna vez, bien cuando hablamos con algún niño o con una persona muy insegura. En lugar de mantener un contacto visual directo, se escapan por los laterales, en esos rincones donde no encontrarse con nuestro rostro, en esos espacios donde atendernos solo de soslayo, donde refugiar su extrema timidez…

Ahora bien, es destacable señalar que la personalidad mentirosa también tiene unos ojos esquivos. No es algo tan evidente como cuando estamos con un perfil tímido o con ansiedad social, y por ello, debemos poner la máxima atención a la hora de leer sus emociones e intenciones.

Quien hace uso del engaño no suele mantenernos durante mucho tiempo la mirada, tarde o temprano la llevará a un lateral, a la derecha si debe recordar algo y a la izquierda si debe hacer uso de la inventiva.

Pareja mirándose a los ojos muy de cerca

Para concluir, tal y como hemos podido deducir, los ojos, las miradas, transmiten una notable y amplísima variedad de información social y emocional que a veces se nos escapa y que nos siempre es fácil interpretar. A nuestro alcance tenemos, por ejemplo interesantes estudios y trabajos como “Efectos de la mirada sobre la percepción de la emoción” del psicólogo Reginald B. Adams o “Morfología y psicología del ojo humano” de Hisashi Kobayashi, que nos permitirá profundizar mucho más sobre el tema.

Vale la pena hacerlo.

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  • Lee D, Anderson A. Reading What the Mind Thinks From How the Eye Sees. Psychological Science. 2017; 28(4): 494-503.

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