"Lo estás haciendo bien", una frase que a veces necesitamos oír

“Lo estás haciendo bien”, una frase que a veces necesitamos oír

Valeria Sabater 8 noviembre, 2017 en Desarrollo personal 0 compartidos
mujer paseando y pensando que lo estás haciendo bien

Lo estás haciendo bien. No importa lo que otros digan ni lo que algunos piensen de ti por las decisiones tomadas, por lo que has dejado atrás y por hacer las cosas a tu manera, con tu pasión, tu estilo, tu carisma. Todo irá bien, aunque a veces tengas dudas entiende que la vida es un proceso, y mientras tengas plena confianza en tu persona el curso seguirá su camino en armonía, en tranquilidad.

Este tipo de reflexiones son las que a menudo deseamos (y necesitamos en parte) escuchar en boca de alguien. El necesitarlo no significa, ni mucho menos, que busquemos ser validados por segundas personas o que dudemos de nosotros mismos. A veces, un reconocimiento, un simple refuerzo positivo en el momento preciso y el instante adecuado, actúa como una caricia emocional y como un impulso vital.

Por ejemplo, la frase “lo estás haciendo bien” es esencial en el universo personal de un niño. Un elogio es en realidad mucho más que un simple refuerzo positivo, al más puro estilo del condicionamiento operante. Es un modo de alentar al pequeño a continuar, a seguir adelante, mientras alimentamos su autoestima, su confianza y su sensación de seguridad. A su vez, se erige también como una expresión que se centra en el proceso… más que en el propio resultado.

Asimismo, y más allá de esa etapa infantil, los adultos también necesitamos de vez en cuando este tipo de interacción positiva donde, por un lado, se contiene el reconocimiento personal, y por otro, apoyo. Por ejemplo, lo necesita la madre o el padre que día a día lleva a cabo la compleja labor de crianza y educación de un hijo. Lo necesita esa persona que en un momento dado decide dar un cambio en su vida y alguien de su círculo cercano no duda en decirle que su decisión es acertada, que ese paso es todo un acto de valentía por su parte…

Mujer huyendo con una maleta pensando que lo estás haciendo bien

Los distintos tipos de apoyo personal que podemos encontrarnos en el día a día

La mayoría calzamos ya nuestros zapatos de adultos. Nos ajustan a la perfección y nos sentimos más ligeros que nunca, aunque eso sí, puede que las suelas estén desgastadas por tanto camino recorrido, por tantas piedras encontradas y charcos sorteados a lo largo de nuestro transcurso vital. Sin embargo, en este viaje, en el que todavía nos quedan un montón de experiencias por vivir, hay un aspecto que todavía sigue afectándonos de muy diversos modos.

Hablamos sin duda del apoyo, la consideración y la cercanía que recibimos de los nuestros. Podríamos decir aquello de que “no nos afecta”, que hemos llegado a un punto en nuestro desarrollo personal donde las palabras dichas por otros son como el aire rancio que a veces ocupa una habitación sin ventilar… y que abrimos la ventana, para dejar ir, y volver a respirar tranquilos. Sin embargo, por mucho que queramos no siempre es así. Lo que digan nuestros padres o hermanos a veces duele. Los comentarios de los amigos y de nuestras parejas, nos importan.

De ahí, que a veces, escuchar un “lo estás haciendo bien” se agradezca tanto y nos reafirme si cabe un poco más en esa relación, en ese vínculo. Por tanto, estamos seguros de que a lo largo de nuestra vida nos habremos encontrado con estos tres tipos de apoyo personal, que ahora pasamos a desarrollar.

manos entreladazadas representando que lo estás haciendo bien

Personas que ayudan, personas que habilitan y personas que dificultan

Niall Bolger es un investigador del departamento de psicología de la Universidad de Columbia, experto en realizar estudios sobre relaciones personales y su impacto en nuestro bienestar psicológico. En uno de sus trabajos demostró que el modo en que nuestro círculo más cercano nos confiere ayuda o apoyo puede basarse en tres tipos de dinámicas.

  • Personas que habilitan. Debemos tenerlo claro, quien “habilita” no apoya. Quien habilita busca por encima de todo decirnos cómo hacer bien las cosas según sus deseos, creencias o valores. Son amigos, familiares o parejas que lejos de entender nuestras perspectivas o de aceptar nuestros deseos o elecciones, busca “habilitarnos” para que encajemos en sus universos personales.
  • Personas que dificultan. Otro estilo tipo de interacción y de vínculo es el de esa persona que nos convence en todo momento de que desea lo mejor para nosotros, pero a su vez se involucra en comportamientos que nos obstaculizan. Es ese perfil, donde no faltan expresiones como “lo estás haciendo bien, pero ten en cuenta que ya te equivocaste en el pasado y es muy posible que lo vuelvas a hacer” o “entiéndeme, puesto que te quiero y te aprecio pienso que es mejor que no sigas con esa persona”…
  • Personas que ayudan. El doctor Bolge, responsable de este estudio, definió un tercer tipo de relación, además la consideró como la más importante de todas. Son personas que no solo tienen la capacidad innata de decir lo más acertado en el momento más necesitado, sino que además nos confieren un “soporte invisible”. Es decir, a veces, no necesitamos tener cerca a esa persona para saber que tenemos todo su apoyo, su interés, su cariño…
Por tanto, el mejor soporte de todos es ese que “deja ser” y que además nos trasmite en todo momento sensación de eficiencia, de seguridad y apoyo constante.
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mujer pensando que lo estás haciendo bien

Lo estás haciendo bien porque…

Sabemos que esos refuerzos verbales y emocionales por parte de los nuestros son útiles en muchas ocasiones. Nos ayudan a seguir adelante. Sin embargo, tampoco podemos olvidar que también nosotros debemos alentarnos, validarnos, inyectarnos motivación y adecuadas caricias emocionales para hallar esa energía vital con la que afrontar el día a día.

Por tanto, nunca estará de más reflexionar en estas frases e interiorizarlas:

  • Lo estás haciendo bien porque por fin, estás logrando vivir en armonía con tus esencias, con tus valores y necesidades. No importa que a veces hallan momentos difíciles, porque ese es el coste de ser congruente con uno mismo.
  • Lo estás haciendo bien porque cada día es una pequeña victoria, porque logras algo nuevo, algo que te enriquece.
  • Lo estás haciendo bien porque has dejado atrás cosas, personas y dinámicas propias que te hacían daño, que no te ofrecían ni equilibrio ni felicidad.
  • Lo estás haciendo bien porque vivir es atreverse, es ponerse en movimiento y no parar. La felicidad es un proceso y tú vas por buen camino, el camino que tú mismo has elegido.

Pongamos en práctica este tipo de enfoque mental. Al fin y al cabo, no cuesta nada y se consigue mucho.

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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