Logoterapia de Viktor Frankl: 3 principios básicos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 25 noviembre, 2017
Francisco Pérez · 25 noviembre, 2017

La logoterapia también es conocida como “la tercera escuela psicológica de Viena”. La primera escuela psicológica fue la de Sigmund Freud, la segunda fue la de Adler y la tercera es la escuela fundada por Viktor Frankl, y es en la que nos vamos a centrar en este artículo.

Sigmund Freud definía al hombre como un ser dirigido hacia el “placer”. Adler lo definía como orientado hacia el “poder”. V. Frankl tenía la visión del hombre como un ser dirigido hacia “el sentido”.

Los historiadores de la psicología están de acuerdo en que el estudio del psicoanálisis permite conocer también la vida de Freud, su fundador. De la misma manera, se puede decir que al estudiar la logoterapia nos acercamos a las experiencias personales de V. Frankl, ya el desarrollo de la tercera escuela psicológica difícilmente se puede comprender sin conocer la historia vital de la persona que la inició.

He encontrado el significado de mi vida ayudando a los demás a encontrar en sus vidas un significado.

Viktor Frankl

Viktor Emil Frankl nació en Viena, el 26 de marzo de 1905. Sobrevivió a la experiencia de cuatro campos de concentración, incluido Auschwitz. Ya desde pequeño mostró interés por el estudio de la medicina y de las ciencias naturales, pero mantenía un espíritu muy crítico frente a las posiciones reduccionistas.

Su vocación le llegó demasiado pronto y su propia búsqueda de sentido empezó mucho antes de que tuviese lugar el holocausto. Durante el mismo, vio la luz su libro más conocido, “El hombre en busca de sentido”. V. Frankl estaba convencido de que lo que nos hace únicos es el espíritu humano. Reducir la vida y la naturaleza humana a la “nada”, como hacían muchos filósofos y psiquiatras de la época, no era el pensamiento vital más adecuado.

El hombre puede conservar un vestigio de la libertad espiritual, de independencia mental, incluso en las terribles circunstancias de tensión psíquica y física.

Viktor Frankl creador de la logoterapia

A los 19 años ya había desarrollado sus dos ideas fundamentales. En primer lugar, que debemos responder a la pregunta que la vida nos hace acerca del sentido de nuestras vidas, ya que somos responsables de nuestra existencia. En segundo lugar, que el sentido último se halla más allá de nuestra comprensión y así debe de permanecer. Se trata de algo en que tenemos que tener fe a medida que lo perseguimos.

La experiencia de V. Frankl en los campos de concentración le permite constatar que el ser humano tiene la capacidad de encontrar un significado, un sentido a cualquier circunstancia de la vida, aun en aquellos momentos más absurdos y dolorosos.

El hombre en busca de sentido

En su obra, “El hombre en busca de sentido”, V. Frankl escribe acerca de sus experiencias en los campos de concentración (Türkhein, Kaufering, Theresienstad y Auschwitz). Describe los malos tratos que recibían los prisioneros, pero también escribe acerca de la belleza del espíritu humano. En definitiva, el libro trata de cómo trascender al horror y encontrar sentido incluso en las circunstancias más terribles.

V. Frankl murió el 2 de septiembre de 1997, a la edad de 92 años, dejando un gran legado a la humanidad. A través de su vida y su trabajo nos recuerda que todos podemos elaborar un sentido que nos rescate en los momentos difíciles y que cualquier cosa que hagamos, por mínima que sea para que este hilo no se rompa, tendrá un gran valor.

Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino.

La logoterapia

Como decíamos, la logoterapia es reconocida como la tercera escuela vienesa de psicoterapia y fue fundada por V. Frankl. Se dio a conocer al mundo en los años 40. La logoterapia supone un método de superación de los conflictos humanos que generan sufrimiento.

Nos permite encontrar sentido a las situaciones difíciles y que causan dolor. De esta forma, se convierten en oportunidades de crecimiento para las personas que las viven. Este método, centrado en las vivencias de los valores, nos permite encontrar sentido a todos los acontecimientos de la vida, dándonos la posibilidad, así, de vivir una vida plena.

En la logoterapia, el logos hace referencia al “sentido”, al “significado”: algo que el ser humano busca siempre frente a las circunstancias del destino. De esta forma, logoterapia significa terapia por medio del “sentido” o del “significado”.

Hombre con luz en la oscuridad

Los 3 principios básicos de la logoterapia

Los tres principios o pilares básicos de la logoterapia son los siguientes:

  • Libertad de voluntad.
  • Voluntad de sentido.
  • Sentido de vida.

Libertad de voluntad

La libertad de voluntad se despliega a través de una capacidad específicamente humana conocida como “autodistanciamiento”. Esta capacidad humana se comprende como la posibilidad de verse a uno mismo, aceptarse, regularse y visualizarse. De acuerdo a las enseñanzas de V. Frankl, esto nos da libertad frente a tres fuentes de influencia:

  • Instintos.
  • Herencia.
  • Medio ambiente.

El hombre los posee pero no nos determina. No estamos predeterminados ni finalizados. Somos libres frente a estos tres aspectos. El ser humano es libre de lo que le condiciona y puede ejercer su libertad. Siempre que el ser humano se libera de algo es para algo. Aquí se encuentra el concepto de responsabilidad. El hombre es libre para ser responsable y es responsable porque es libre.

Desde este análisis existencial se plantea que el hombre es responsable de la realización del sentido y los valores. El hombre está llamado a la realización del sentido de su vida y de los valores que le dan significado a la misma. Ante esta llamada, es el único responsable.

Voluntad de sentido

La voluntad de sentido está muy relacionada con la autotrascendencia que caracteriza al ser humano. El hombre siempre apunta más allá de sí mismo, hacia un sentido que primeramente debe de descubrir y cuya plenitud debe lograr. La voluntad de placer y la voluntad de poder, de Freud y de Adler respectivamente, llevan al hombre a la inmanencia. Estos conceptos se oponen a la autotrascendencia y frustrarían nuestra existencia.

Para la logoterapia, el placer y el poder son consecuencias de alcanzar un fin y no el fin en sí mismo. Es por esto por lo que las personas que persiguen el placer y el poder llegan a un estado de frustración, en el que a su vez se sienten sumergidas en un gran vacío existencial.

La voluntad de sentido no busca alcanzar el poder ni el placer, ni siquiera la felicidad. Su enfoque es el encuentro de un argumento, una razón para ser feliz.

Hombre triste agachado

Sentido de vida

Los dos principios que hemos mencionado con anterioridad nos hablan de una persona dispuesta a tomar posición ante las circunstancias de la vida, con total libertad, a partir de un sentido que la convoca. Este es el perfil del hombre en busca de sentido: el mismo que, al descubrir un valor y realizarlo, se constituye en sí mismo.

La vida encierra y conserva un sentido. Ese sentido es peculiar y original respecto de cada uno de nosotros. Así, nuestro deber, como seres conscientes y responsables, es el descubrimiento del sentido de nuestras vidas.

La muerte solo puede causar pavor a quien no sabe llenar el tiempo que le es dado para vivir.

Esto se va a lograr a través de tres vías fundamentales y que hacen referencia a tres categorías de valores. Algunas veces nos dirige a la realización de valores de creación. Otras veces nos va a impactar con una vivencia, como cuando asistimos a una puesta de sol o alguien nos regala una caricia. Otras veces nos va a enfrentar con las limitaciones de la propia vida (la muerte, el sufrimiento…).

De todas formas, la vida siempre conservará hasta el final un sentido oculto y una convocatoria apremiante y permanente para que este sea descubierto y realizado. Estos son los tres principios fundamentales de la logoterapia de Viktor Frankl. Como hemos visto, se trata de una visión humanístico-existencial del ser humano que puede ser difícil de comprender si no estamos familiarizados con el existencialismo. Sin embargo, lo cierto es que merece la pena el esfuerzo cuando pensamos todo lo que puede contribuir a nuestro armazón vital.

Referencias bibliográficas

V. Frankl (2013). El hombre en busca de sentido. Herder.

V. Frankl (2003). Ante el vacío existencial: hacia una humanización de la psicoterapia. Herder.