Los 9 hábitos de la gente feliz, por Jameson L. Scott

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 15 marzo, 2018
Cristina Medina Gomez · 11 octubre, 2016

“¿Qué es la felicidad y por qué la deseamos?” Este es uno de los primeros capítulos del libro Los 9 hábitos de la gente feliz de Jameson L. Scott. Como él mismo señala, la felicidad proviene en gran medida de la capacidad de lograr lo que necesitamos o de resolver los problemas en nuestra vida.

Así, deseamos la felicidad porque significa autorrealización y satisfacción personal. Cada uno alcanza su felicidad de una manera única, aunque Jameson nos enseñe algunas pautas que las personas felices han llevado a lo largo de la historia.

“La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.”

-S.A. Kierkegaard-

Por qué su autor lo recomienda

En primer lugar, Los 9 hábitos de la gente feliz se presenta como un libro que llama a la acción individual y no busca la autoayuda. Se nos incita al cambio desde el movimiento y no únicamente desde el pensamiento.

Por eso, el escritor nos informa de que para seguir el libro vamos a tener que salir de nuestra zona de “zona de confort. Será la única manera de integrar los 9 hábitos de los que habla en nuestras vidas.

Es más, asegura que tras leer el libro y seguir las pautas en nuestra vida real no habrá que leer más libros de autoayuda a los que, por otra parte, critica duramente. Desde la experiencia, nos invita así al autodescubrimiento para llegar a hacer solo lo que necesitamos hacer: vivir nuestra vida como la única forma de ser felices.

¿Qué es lo que hace la gente feliz?

Mujer con una gran sonrisa que representa a la gente feliz
Vamos a repasar esos 9 hábitos de los que habla Jameson, separando dos bloques. La gente feliz:

No deja que el futuro se imponga al presente

  • Socializan sin buscar aprobación: la gente feliz sabe que para serlo tiene que ser íntegra y no hacer de sí misma lo que los demás quieran. Sabe que si lo hace les da poder sobre ella. Una persona feliz no cultiva una imagen falsa y sabe que no puede gustar a todo el mundo.
  • Se aman a sí mismos: la gente feliz se cuida, se da mimos, se potencia. No se hace la víctima, ni se insulta, ni se rechaza. Además, conoce sus posibilidades y trata de conseguir lo que depende de ella.

 

  • Aceptan sus circunstancias y persiguen lo que quieren: distinguen entre conformismo y aceptación, cree en los cambios y lucha antes de abandonar. Es más, se mejoran constantemente, aprecian la vida y la aprovechan al máximo.
  • Conectan con el presente: este es uno de los hábitos fundamentales de la gente feliz. Se trata de vivir el momento y dejar a un lado otro tiempo que no sea el actual. Para ello, dedican unos minutos a meditar al día y después sumergen su pensamiento en lo que estén haciendo.
  • Hacen cosas que temen y desean: aprovechan las oportunidades como retos para superar los miedos. Conocen lo que les da pánico y actúan para enfrentarlo. Hablamos de personas que tienen miedos pero que no les frenan, e incluso han conseguido introducirlos en su vida como fuente de motivación.

“Ser estúpido, egoísta y estar bien de salud,  he aquí las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si os falta la primera, estáis perdidos”

-Gustave Flaubert-

Aprende y cuida de su descanso

Mujer descansando
Además de todo lo anterior, las personas felices también:

  • Aprenden de todo lo que les rodea: reconocen el fracaso y fracasan cada vez mejor hasta llegar al éxito. Son conscientes de que para aprender tienen que actuar, ganar fuerza y confianza.
  • Descansan correctamente: duermen más de seis horas y menos de ocho, desconectan dos horas al día de lo obligatorio, descansan sin tecnologías, etc.
  • Se alimentan y ejercitan de forma equilibrada. Consideran la conexión con su cuerpo un canal de comunicación fundamental para su bienestar, de manera que le prestan atención y lo cuidan.
  • Cuidan la postura corporal y la respiración correcta: la gente feliz ha observado que hay determinadas posturas que limitan nuestras actuaciones y lo que comunicamos. Por último, le da importancia a la respiración y a la forma de entrar el aire en su cuerpo.