Los 9 hábitos de la gente feliz, por Jameson L. Scott - La Mente es Maravillosa

Los 9 hábitos de la gente feliz, por Jameson L. Scott

Cristina Medina Gomez 11 octubre, 2016 en Autores 3777 compartidos
Mujer con globos qu represena ala gente feliz

“¿Qué es la felicidad y por qué la deseamos?” Este es uno de los primeros capítulos del libro Los 9 hábitos de la gente feliz de Jameson L. Scott. Como él mismo señala, la felicidad proviene en gran medida de la capacidad de lograr lo que necesitamos o de resolver los problemas en nuestra vida.

Así, deseamos la felicidad porque significa autorrealización y satisfacción personal. Cada uno alcanza su felicidad de una manera única, aunque Jameson nos enseñe algunas pautas que las personas felices han llevado a lo largo de la historia.

Por qué su autor lo recomienda

En primer lugar, Los 9 hábitos de la gente feliz se presenta como un libro que llama a la acción individual y no busca la autoayuda. Se nos incita al cambio desde el movimiento y no únicamente desde el pensamiento.

Por eso, el escritor nos informa de que para seguir el libro vamos a tener que salir de nuestra zona de “zona de confort. Será la única manera de integrar los 9 hábitos de los que habla en nuestras vidas.

Es más, asegura que tras leer el libro y seguir las pautas en nuestra vida real no habrá que leer más libros de autoayuda a los que, por otra parte, critica duramente. Desde la experiencia, nos invita así al autodescubrimiento para llegar a hacer solo lo que necesitamos hacer: vivir nuestra vida como la única forma de ser felices.

¿Qué es lo que hace la gente feliz?

Mujer con una gran sonrisa que representa a la gente felizVamos a repasar esos 9 hábitos de los que habla Jameson, separando dos bloques. La gente feliz:

No deja que el futuro se imponga al presente

  • Socializan sin buscar aprobación: la gente feliz sabe que para serlo tiene que ser íntegra y no hacer de sí misma lo que los demás quieran. Sabe que si lo hace les da poder sobre ella. Una persona feliz no cultiva una imagen falsa y sabe que no puede gustar a todo el mundo.
  • Se aman a sí mismos: la gente feliz se cuida, se da mimos, se potencia. No se hace la víctima, ni se insulta, ni se rechaza. Además, conoce sus posibilidades y trata de conseguir lo que depende de ella.

  • Aceptan sus circunstancias y persiguen lo que quieren: distinguen entre conformismo y aceptación, cree en los cambios y lucha antes de abandonar. Es más, se mejoran constantemente, aprecian la vida y la aprovechan al máximo.
  • Conectan con el presente: este es uno de los hábitos fundamentales de la gente feliz. Se trata de vivir el momento y dejar a un lado otro tiempo que no sea el actual. Para ello, dedican unos minutos a meditar al día y después sumergen su pensamiento en lo que estén haciendo.
  • Hacen cosas que temen y desean: aprovechan las oportunidades como retos para superar los miedos. Conocen lo que les da pánico y actúan para enfrentarlo. Hablamos de personas que tienen miedos pero que no les frenan, e incluso han conseguido introducirlos en su vida como fuente de motivación.

Aprende y cuida de su descanso

Mujer descansandoAdemás de todo lo anterior, las personas felices también:

  • Aprenden de todo lo que les rodea: reconocen el fracaso y fracasan cada vez mejor hasta llegar al éxito. Son conscientes de que para aprender tienen que actuar, ganar fuerza y confianza.
  • Descansan correctamente: duermen más de seis horas y menos de ocho, desconectan dos horas al día de lo obligatorio, descansan sin tecnologías, etc.
  • Se alimentan y ejercitan de forma equilibrada. Consideran la conexión con su cuerpo un canal de comunicación fundamental para su bienestar, de manera que le prestan atención y lo cuidan.
  • Cuidan la postura corporal y la respiración correcta: la gente feliz ha observado que hay determinadas posturas que limitan nuestras actuaciones y lo que comunicamos. Por último, le da importancia a la respiración y a la forma de entrar el aire en su cuerpo.
Cristina Medina Gomez

Teóricamente filóloga y esencialmente humana, por lo que siempre busco encontrar en las palabras la manera de conocerme y, por qué no, de conocernos: a veces escribir no es brindar belleza, es hallar moldes emocionales que nos unan a los demás.

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