Los beneficios psicológicos de la gratitud

04 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
La gratitud es uno de los elementos principales de la psicología positiva. Un constructo que nos proporciona mayor optimismo y satisfacción vital.

Para muchas personas practicar la gratitud es un concepto extraño, místico y excesivamente espiritual. Lo contemplan como un hábito propio de los monjes budistas y de la vida contemplativa. Algo para lo que no hay cabida en nuestro ajetreado mundo material, terrenal y apresurado. Sin embargo, los beneficios psicológicos de la gratitud son inmensos y están sobradamente demostrados. 

Estamos acostumbrados a vivir en la mente, desconectados de nuestro propio interior. Y esto no sería tanto problema de no ser porque nuestra mente, generalmente, está llena de negatividad, queja y carencia. En muchos casos se trata de un lugar oscuro, repleto de obligaciones, exigencias y sufrimiento. Cambia de perspectiva y verás cómo cambia el mundo ante tus ojos.

¿Cuáles son los beneficios psicológicos de la gratitud?

Usualmente asimilamos la gratitud con mostrarnos agradecidos con alguien cuando este nos hace algún tipo de favor. Y aunque este es un gesto maravilloso, practicar la gratitud va mucho más allá. No implica únicamente agradecer a los demás por sus buenos actos, sino agradecernos también a nosotros y a la vida. Tanto por los aspectos positivos como por los no tan agradables.

Pues la gratitud es una perspectiva pacífica y amorosa, que nos permite observar con compasión y conciencia todo lo que ocurre. Nos permite hallar el aprendizaje y la oportunidad en cada situación que se presenta. Es, en definitiva, la elección diaria de mirar la realidad con otras gafas.

Paz

Uno de los aspectos más importantes de la gratitud es que esta proporciona paz interior. La mayoría de nosotros vivimos decepcionados o entristecidos por el pasado y angustiados y temerosos del futuro. Igualmente nos sentimos sometidos a las exigencias sociales y a las obligaciones diarias.

Todo esto nos lleva a vivir desde el resentimiento por lo que no fue, el miedo a lo que será y la sensación de insatisfacción porque no somos todo lo que deberíamos y nuestra vida no es tan exitosa cómo debería ser. Practicar la gratitud te ayuda a reconocer lo valioso de tu pasado, tanto por las hermosas vivencias que experimentaste como por los aprendizajes que extrajiste de las menos positivas

La gratitud te recuerda todo lo que sí funciona en ti y en tu vida, te muestra tus virtudes y la belleza de lo que te rodea. El valor de las personas que te quieren y la satisfacción de un plato de comida, una puesta de sol o un libro bien escrito.

Te transporta a un estado de calma y plenitud en el que comprendes que todo está bien. Y dejas de correr y perseguir la felicidad para descubrir que esta se halla en el presente. Aprendes a mirarte a ti y a los demás con amor y compasión, se terminan los juicios y el sentimiento de confusión. Todo está bien, y cuanto más lo agradeces, más claro lo sientes.

Poder

Desafortunadamente nos pasamos la vida identificando y recreándonos en todos los aspectos negativos que nos rodean. Aquello que no salió según lo previsto, la traición y la injusticia a la que fuimos sometidos. La mala suerte que tenemos, las metas que no logramos cumplir y todo lo que nos falta para ser felices.

Desde esta posición de carencia nos instalamos en el papel de víctimas. Percibimos que la vida es dura, dolorosa e injusta y que no podemos hacer nada por evitarlo. Sin embargo, uno de los beneficios psicológicos de la gratitud es que te ayuda a cambiar de perspectiva y recuperar tu poder.

Cuando dejas de lado lo que no te gusta, lo que no tienes y te enfocas en lo que sí, el panorama se transforma. Ya no eres una víctima sino un afortunado receptor de innumerables dichas. Cuando enseñas a tu mente a detectar lo positivo que ya acontece, tu optimismo crece de forma exponencial y esperar lo mejor del futuro.

Aumenta tu confianza en ti mismo, en los demás y en el porvenir. Comienzas a percibirte de una forma más positiva, ves a los demás más amables y al futuro más prometedor. En lo que te enfocas, se expande. Y por ende, cuando colocas deliberadamente tu foco en lo que te hace feliz, irremediablemente comenzarás a percibir lecciones, oportunidades y motivos para agradecer allá donde vayas. Tienes las riendas de tu vida.

  • Moyano, N. Gratitud en la Psicología Positiva.
  • Moyano, N. C. (2011). Gratitud en la Psicoterapia Cognitiva: elementos para su inclusión. Psicodebate11, 9-26.