Los cristales sucios que juzgan vidas

Los cristales sucios que juzgan vidas

Sonia Viéitez Carrazoni 21 febrero, 2013 en Psicología 1541 compartidos

Una pareja estrenaba piso en un tranquilo barrio. Una mañana en casa, mientras tomaban café, la mujer vio a través de la ventana, que una vecina colgaba las sábanas en el tendedero y dijo: – ¡Que sábanas tan sucias cuelga la vecina en el tendedero! – ¿Quizás necesita un jabón nuevo?

El marido miraba y quedaba callado. Cada dos días repetía el mismo discurso, mientras la vecina tendía su ropa al sol. Al mes, la mujer se sorprendió al ver a la vecina tendiendo las sábanas limpias, y dijo al marido: – Mira, por fin ella aprendió a lavar la ropa … El marido le respondió: – Mmm … no es lo que piensas. – Hoy me levanté más temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana.

Autor desconocido

Juzgar la vida y acciones de los demás, es una forma de expresar la escasa satisfacción que impera a veces en nuestra vida. Dedicarse reiteradamente a juzgar, sólo alimenta críticas destructivas hacia los otros y nos lleva a creer erróneamente que nuestro punto de vista es el correcto y acertado. Juzgando a los demás, escondemos las necesidades de cambio que tal vez necesitemos para nosotros mismos.

Desperdiciamos nuestra maravillosa energía, prestando una atención indebida a los demás, censurando la conducta de otras personas desde nuestra ÚNICA perspectiva, y obviando que nosotros podemos ser muy distintos a quienes estamos criticando. Se suele juzgar, a aquellos que mantienen vidas muy diferentes a la nuestra, y ese motivo llama todavía más nuestra atención.

Juzgar

Juzgamos según nos dictan nuestros prejuicios, sin respetar ni entender su comportamiento. Juzgamos a través de la envidia, sin atrevernos en ocasiones a realizar lo que otros llevan a cabo y nosotros aun siendo incapaces, tanto anhelamos. Nuestra felicidad, no aumentará por emplear tiempo juzgando.

Nuestras relaciones no despertaran afecto ni simpatía, y la única alternativa para evitar caer en juicios huecos de valor, es respetando y opinando. Respetando la individualidad de las personas, que están en un proceso de cambio constante y que nunca sabremos cuantas variaciones va a experimentar su vida a lo largo de los años. Y opinando, es decir expresar libremente lo que pensamos, sin emisión de criticas ni juicios. Antes de juzgar a los demás, opina sobre ti mismo.

Imagen cortesía de Toni Castillo Quero

Sonia Viéitez Carrazoni

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