Los cuentos clásicos y el inconsciente colectivo

6 agosto, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
Los relatos, mitos, leyendas y cuentos clásicos son según Carl Jung el reflejo de nuestro inconsciente colectivo. Ahora bien, desde un punto de vista psicológico, los relatos son una fuente para conocernos mucho mejor y favorecer la reflexión, así como el consejo moral.

Los cuentos clásicos forman parte de ese ideario cultural fuertemente arraigado a nuestra trayectoria como seres humanos. Los relatos, los mitos y las leyendas, conforman un sustrato lleno de simbolismos que nos han ayudado desde siempre a reflexionar sobre nosotros mismos. Algo que en esencia nos parece tan cercano e inocente, esconde en realidad tras de sí, un reverso algo complejo e igualmente interesante.

Caperucita, la Sirenita, la Bella Durmiente, Alicia en el País de las Maravillas... Todos estos legados que heredamos y que pasamos de generación en generación, contienen una serie de moralejas y aprendizajes que en ocasiones, pueden pasarnos desapercibidos. Así, esos cuentos que en origen revelaban hechos quizá más oscuros, han quedado dulcificados o anestesiados por algunos escritores y sobre todo, por las industrias del cine.

Un ejemplo, Charles Perrault fue el primero en recoger (y dulcificar) la historia de la Caperucita Roja en 1697. En origen, este relato procedía en realidad de una región de los Alpes y describía ese momento en que una niña hacia su transición a mujer mediante la menstruación. El bosque es un rito de paso, un viaje interior por el que las jóvenes debían transitar.

La figura del lobo, por su parte, tal y como podemos ver en la obra de Ludwig Tieck titulada Vida y muerte de la pequeña Caperucita Roja, hacía referencia al salvajismo, a la parte irracional del ser humano. Aquello de lo que cada uno debe protegerse. Asimismo, en otro de los grandes cuentos clásicos como La Bella Durmiente, sucedía algo similar.

En este último caso la bruja maldice a la niña con un hecho muy concreto: cumplidos los 16 se pinchará y sangrará. Quedará debilitada hasta que un príncipe la bese. Ese pinchazo simbolizaba también la llegada de la menarquía. Son como vemos idearios e imágenes que han quedado ocultas a través de los años pero que de algún modo, nos siguen revelando realidades sobre las que reflexionar.

Bella durmiente simbolizando los cuentos clásicos

Los cuentos clásicos y su simbolismo en el inconsciente colectivo

Los cuentos clásicos tienen un claro componente simbólico. Es más, algo que nos señalan grandes expertos en esta materia como el mitólogo Joseph Campbell en su libro El poder del Mito o el Viaje del Héroe, es que no importa el país o la cultura en la que nos encontremos. De algún modo, cada región del mundo repite las mismas figuras en sus relatos y leyendas.

De este modo, se sabe por ejemplo, que las tribus en Asia crearon mitos heroicos que se repiten también en los países germánicos. A su vez, si profundizamos en esos cuentos clásicos descubriremos grandes semejanzas con la antigua mitología griega. ¿A qué se debe por tanto toda esa similitud y esas raíces a la hora de perfilar historias y personajes?

«Toda la Mitología puede ser entendida como una suerte de proyección del inconsciente colectivo. Podemos ver esto más claramente cuando miramos las constelaciones estelares, aquellas originalmente formas caóticas fueron organizadas a través de la proyección de imágenes»

-Carl Jung-

Carl Jung y el inconsciente colectivo

El psiquiatra suizo Carl Jung  fue el primero que acuñó términos tan interesantes como el inconsciente colectivo y los arquetipos. Su enfoque, fue toda una revolución ante el enfoque mecanicista que reinaba en su época y también, ante muchos de los principios enunciados por su colega Sigmund Freud.

Jung nos habló de un sustrato del que dispondría toda la humanidad, donde se integran ciertas informaciones, datos y conceptos que todos compartimos de manera inconsciente sin importar nuestro país de origen. Así figuras como la madre, el héroe, el padre, la sombra, el sol, el sabio o el hijo, son arquetipos que todos comprendemos y tenemos integrados en nuestra mente.

Esas figuras, son las que tejen gran parte de los cuentos clásicos que han acompañado desde siempre a la humanidad. Es más, en palabras de propio Jung: todos los mitos e historias son proyecciones del inconsciente colectivo.

La función cultural de los cuentos clásicos

Podemos asumir que en efecto, los cuentos clásicos responden quizá a esos patrones inconscientes de nuestra mente, a ese reflejo de nuestro mundo interno. Esta idea tiene sin duda muchas críticas, no hay duda. No podemos olvidar que el legado de Jung, aunque sea uno de los más interesantes desde un punto de vista cultura y antropológico, siempre ha sido cuestionado desde un punto de vista científico.

Ahora bien, más allá de esta perspectiva, podemos acercarnos también a esa otra función contenida en los cuentos clásicos. Hablamos cómo no de su finalidad pedagógica. Veamos en qué se basa:

  • Asimismo, se alzan como ese recurso donde construir la identidad del niño, ahí donde hacerle soñar, lograr que se identifique con el héroe, que construya objetivos, deseos, metas personales…

Sea como sea y para concluir, hay un hecho innegable. Al ser humano le encantan los relatos, las personas también estamos hechas de historias y todos conformamos de algún modo parte de una historia más grande. Los cuentos, mitos y leyendas describen lo que somos, nuestro lado más oscuro y también el más luminoso; y eso, siempre nos inspirará.

  • Campbell, Joseph (1990) El poder del mito. Capitán Swing
  • Campbell,  Joseph (1995) El viaje del héroe. HarperCollins