Los efectos del acoso laboral pueden durar años

6 febrero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
El mobbing o acoso laboral es un tipo de violencia que sigue siendo silenciada en muchos entornos. Ahora bien, el impacto de estas situaciones es inmensa, pudiendo durar años ocasionando con más frecuencia de la que pensamos, en la persona, un trastorno de estrés postraumático.

Los efectos del acoso laboral tienen un alto coste psicológico. Por tanto, no es extraño que la OMS y las organizaciones de salud laboral consideren el mobbing como uno de los principales problemas a nivel laboral. Además, estamos ante fenómeno que está en aumento; cada vez son más las denuncias, pero, aun así, los mecanismos de acción y de prevención son insuficientes.

Ahora bien, a pesar de que cada vez son más las personas que denuncian, los sindicatos indican que son muchos los trabajadores que no se atreven a dar el paso. La dificultad a la hora de demostrar el acoso, la burocracia y la lentitud judicial provoca que muchas personas se echen atrás, con las consecuencias que de ello se derivan.

Asimismo, tal y como señala la Asociación de alto al mobbing (ASAM), la situación es mucho más compleja para los funcionarios. Médicos, enfermeros, profesores, policías… Son muchos los hombres y mujeres que silencian su día a día por temor a perder su trabajo, dando forma así a un tipo de realidad en la que el desgaste es constante y profundo, alcanzando extremos tan graves como el propio suicidio.

Es más, expertos en el tema, como el psicólogo Heinz Leymann, quien desarrolló el primer inventario de acoso en 1980, ya señaló en su día que una buena parte de los suicidios que se producen cada día en el mundo se deben precisamente al acoso laboral.

La intimidación constante en el entorno laboral va mucho más allá de una situación de estrés, estamos ante un tipo de violencia que debe ser reconocida y atajada.

Hombre que sufre los efectos del acoso laboral

Los efectos del acoso laboral: la impronta duradera del estrés postraumático

Los efectos del acoso laboral han sido estudiados por áreas como la psicología, la medicina o la economía. No obstante, llama la atención que una de las figuras que más trabajos le dedicó a este fenómeno fue Konrad Lorenz, un eminente etólogo. Él mismo definió el mobbing como el mismo tipo de comportamiento violento que ejercen múltiples especies en la naturaleza.

Son esos animales que se agrupan para atacar al miembro más débil de su misma especie o bien al más fuerte para derrocar su posición destacada entre el propio grupo. Heinz Leymand, por su parte, definió este comportamiento como una forma de terror psíquico. Es algo que se da cuando un miembro o un grupo determinado, ejercen comportamientos violentos sobre una víctima.

Esta persona sufre una estigmatización sistemática, diferentes tipos de injusticias y la invasión constante de sus derechos como ser humano. Aún más, Leymand señala que puede aparecer incluso la violencia física, agresiones a través de empujones, golpes, accidentes provocados y en el caso de las mujeres, también pueden surgir diferentes tipos de agresión sexual.

Así, el impacto de estos fenómenos, como bien podemos imaginar, es inmenso; es más, los efectos del acoso laboral pueden durar años.

Las enfermedades cardiovasculares

Según un estudio de la Universidad de Copenhague, el mobbing mantenido en el tiempo eleva hasta un 60 % el riesgo de padecer algún tipo de enfermedad cardiovascular. Es más, los infartos son tristemente frecuentes entre muchas de esas personas que silencian su sufrimiento y no se atreven a denunciar.

Trastornos del sueño

Entre los efectos del acoso laboral están sin duda los trastornos del sueño. El insomnio, los despertares frecuentes o las pesadillas sumen a la persona en un estado de agotamiento muy acusado. Algo así no solo impacta en la productividad del trabajador.

Además, se mina de manera profunda el estado de ánimo, pudiendo aumentar incluso el riesgo de sufrir algún accidente de tráfico debido al conducir en ese estado de cansancio.

Mujer con fatiga que sufre los efectos del acoso laboral

Trastorno de estrés postraumático

La Universidad de Florencia realizó un interesante trabajo en el 2016 que se publicó en la revista especializada Frontiers in Psychology. En este estudio se analizaron los efectos del acoso laboral a nivel mental, descubriendo algo relevante que debemos tener en cuenta: el mobbing mantenido en el tiempo presenta los mismos síntomas que el estrés postraumático.

  • A veces, aun habiendo dejado el trabajo, la víctima de acoso laboral reacciona con angustia, con miedo, ira y tristeza solo con pensar, u observar estímulos que le recuerden a lo vivido en el trabajo.
  • Aparecen conductas de evitación: se evitan todos esos escenarios, personas o estímulos que puedan recordar a las vivencias del mobbing y el entorno de trabajo.
  • Flashbacks: la aparición de imágenes mentales que rememoran la experiencia es algo recurrente en este tipo de víctimas.
  • Pérdidas de memoria y problemas de concentración. La persona que experimenta acoso, suele presentar problemas a la hora de recordar cosas simples, le cuesta concentrarse y presenta, además, un rendimiento cognitivo más bajo.
  • Asimismo, se experimentan todas esas características asociadas de forma directa y evidente al trastorno de estrés postraumático: insomnio, ansiedad, baja autoestima, baja sensación de control, pensamientos distorsionados, etc.

Este cuadro sintomático suele durar meses e incluso años. Es imprescindible que toda persona que esté pasando por estas circunstancias lo ponga en evidencia. Los mecanismos de apoyo, asistencia legal y psicológica deben ser, además, más rápidos, cercanos y efectivos.

Por último y no menos importante, cabe señalar un aspecto más. No por dejar ese trabajo o por el hecho de que nuestras condiciones de trabajo hayan mejorado al dejar de sufrir mobbing, debemos pasar por alto nuestra salud mental.

El acoso deja huella, el acoso nos cambia y recorta nuestro potencial humano. Es necesario solicitar ayuda experta para sanar esa herida y recuperar la autoestima, las ganas por seguir progresando personal y laboralmente.

  • Adams, G. A., and Webster, J. R. (2013). Emotional regulation as a mediator between interpersonal mistreatment and distress. Eur. J. Work Organ. Psychol. 22, 697–710. doi: 10.1080/1359432X.2012.698057
  • Arnsten, A. F., Raskind, M. A., Taylor, F. B., and Connor, D. F. (2015). The effects of stress exposure on prefrontal cortex: translating basic research into successful treatments for post-traumatic stress disorder. Neurobiol. Stress. 1, 89–99. doi: 10.1016/j.ynstr.2014.10.002