Las útiles enseñanzas de los pensadores estoicos

29 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Los pensadores estoicos nos ofrecen una nueva forma de ver la vida basada en la aceptación, la virtud y la conexión con uno mismo.

Puede parecer que las enseñanzas de los pensadores estoicos y, en general, su filosofía de vida están muy alejados de nuestra realidad. No obstante, si nos detenemos a analizar sus propuestas y principios básicos comprobaremos que estos son fácilmente aplicables a nuestro día a día. Y, de hacerlo, obtendríamos sin duda una existencia más sencilla, pacífica y placentera.

Esta corriente filosófica afirma que todas las leyes del universo, con sus actos y consecuencias, ya están determinadas. De modo que el hombre solo podrá alcanzar la libertad a través de la aceptación de su propio destino. También afirman que el bien y la virtud solo son accesibles mediante la razón, huyendo de las pasiones y los excesos. 

Enseñanzas de los pensadores estoicos

1. No nos afectan los acontecimientos, sino la percepción que tenemos de ellos

Muchos de nosotros vivimos, sin darnos cuenta, instalados en el pesimismo. Tendemos a sentirnos ofendidos, y a creernos víctimas de las circunstancias. Sin embargo, en todo momento tenemos la opción de elegir desde que prisma mirar una situación. Y de esta decisión dependerá nuestro estado de ánimo.

No es lo que ocurre lo que nos afecta, sino como miramos lo que sucede. Nadie nos hace nada, nos lo hacemos nosotros escogiendo una perspectiva equivocada. Si alguien anula a última hora la cita que teníais, puedes sentirte ofendido y faltado al respeto y comenzar una pelea. Pero también puedes aceptar la realidad, tomar las medidas que consideres oportunas pero sin permitir que este hecho afecte a tu estado interior. Tu paz es solo asunto tuyo.

2. La felicidad se logra a través de la virtud

Vivimos en una sociedad apresurada, competitiva e hiperconsumista. Por lo mismo, hemos llegado a pensar que la felicidad se halla en la aprobación social, el éxito material o el estatus. No obstante, según las enseñanzas de los estoicos, la felicidad se alcanza simplemente haciendo lo correcto, lo que nuestra conciencia nos dicta.

Esto puede sonar descabellado, pero todos hemos experimentado la satisfacción de lograr animar a un amigo en su peor momento, de ayudar a un extraño a encontrar una calle o de ofrecer dinero o comida a una persona sin recursos. Especialmente quienes alguna vez han realizado un voluntariado pueden dar fe de cómo estás acciones nos hacen sentir plenos.

3. Hemos de hacer caso a nuestro “yo interior”, según las enseñanzas de los estoicos

Estar en contacto con nuestras propias emociones y necesidades es imprescindible para nuestro bienestar. Por ello los estoicos apuntaban en un diario cómo se sentían al final de cada día. De esta forma llegaban a conocerse más profundamente y a reconocer lo que ellos mismos sentían, opinaban y anhelaban.

Mediante esta sencilla práctica podremos procesar y exteriorizar todo aquello que nos perturba o no es de nuestro agrado. Igualmente seremos capaces de actuar en coherencia con nuestros pensamientos y emociones, reconociendo que no siempre se puede agradar a todo el mundo.

4. El hábito nos hace más eficientes

Los seres humanos tendemos a ser, por lo general, despistados y algo perezosos. Por ello es importante que establezcamos hábitos que nos ayuden a tener una vida más equilibrada. La alimentación, el ejercicio, la lectura, la meditación… Todas ellas son actividades que todos consideramos beneficiosas y deseables. Pero a la hora de ponerlas en práctica siempre encontramos excusas y atajos que nos hacen posponerlas y no ser perseverantes.

Establecer un hábito es la mejor forma de automatizar aquellas conductas que deseamos implementar como parte de nuestra vida. Es el camino más rápido a la eficiencia y la constancia.

5. Todo esfuerzo será recompensado

A muchas personas nos resulta difícil posponer la gratificación inmediata y priorizar las consecuencias a largo plazo. Por ello fumamos, bebemos alcohol, nos alimentamos de forma inadecuada o permanecemos en relaciones dañinas. Sin embargo, las enseñanzas de los estoicos nos recuerdan que todo esfuerzo tendrá su recompensa.

Cuando nos proponemos algo y nos mantenemos constantes en su cumplimiento, al inicio tal vez será duro y desmotivador. Pero a la larga, sin duda, experimentaremos los valiosos beneficios de nuestro sacrificio.

Todos estos sencillos preceptos esconden una gran sabiduría y constituyen una guía para alcanzar la paz y la felicidad que tanto parecen huirnos. Se trata de un cambio de perspectiva y de prioridades que, si bien puede parecernos utópico al inicio, pronto comprobaremos la eficacia de ponerlos en práctica.

  • Bera, E. G. (Ed.). (2002). Pensamiento estoico. Barcelona: Edhasa.
  • Alvarez, C. P. (2000). La filosofía y el sabio Estoico: Examen de la virtud. Horizontes educacionales, (5), 27-35.