Cómo tener los mejores amigos posibles

Alicia Escaño Hidalgo · 30 septiembre, 2015

No es nada novedoso decir que los seres humanos tenemos defectos y virtudes, pero parece que muchas veces esta realidad se nos olvida. Esto ocurre cuando nos latigamos a nosotros mismos por autoexigencias absurdas o por cometer algún error, y también cuando exigimos a nuestros amigos que actúen conforme a nuestros deseos.

Muchas veces, nos equivocamos al creer que amigos son esas personas que tienen que dárnoslo todo, siempre, en cualquier situación, a cualquier precio y de la manera más conveniente para nosotros, y sino, no son buenos amigos.

“Él es mi amigo más querido y el más cruel de mis rivales, mi confidente y el que me traiciona, el que me apoya y el que de mí depende; y lo más espantoso de todo: es mi igual”

-Gregg Levoy-

Amigos

No podemos exigir al otro ser quien no es

Como acabamos de decir, las personas no somos cien por cien en nada. Tenemos rasgos mejores y rasgos peores, cualidades más o menos desarrolladas y no es razonable pedir a nadie que nos dé aquello que en realidad no es capaz de darnos, ya sea porque no sabe, por su personalidad o porque simplemente no le apetece.

Cuando tenemos expectativas demasiado altas hacia los amigos y exigimos un nivel muy alto, ocurre que podemos caer en la decepción, el rencor e incluso el odio y estos son sentimientos negativos que no nos convienen ni nos son útiles, todo lo contrario.

Para empezar, porque el otro no va a cambiar porque a nosotros se nos antoje que sea de una forma o actúe de tal manera y además, nos envenenaremos de emociones nada agradables sin llegar a ninguna solución. Exigir a alguien que sea a nuestro gusto es una postura demasiado egoísta.

Esto nos puede llevar a rechazar a ciertas personas, que por otro lado nos podrían aportar otras muchas cosas. Quizás no las que tu deseabas en este preciso momento, pero es posible que en otro instante, esa persona te sorprenda.

El problema es que si tenemos la tendencia a rechazar a todo aquel que creemos que nos ha hecho un feo o que no ha actuado como esperábamos, podemos al final quedarnos muy solos. Para que esto no ocurra y para mejorar nuestras relaciones con los demás, disfrutar más de las personas y tener más armonía con nuestros amigos, debemos de aprender a pensar de una forma racional.

“El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos”

-Proverbio turco-

Amigos jugando

¿Cómo podemos ser racionales con nuestras amistades?

No es nada inteligente ni útil echarle un sermón a nuestro amigo porque no actuó correctamente. Al final entraremos en una discusión tipo partido de tenis, donde nos reprocharemos cosas los unos a los otros hasta que nos cansemos de hacerlo.

Pero podemos ser racionales con nuestro amigo y no dejarnos llevar por nuestros impulsos y formas de ver las cosas. A continuación os ofrecemos una serie de consejos que os permitirán ver las situaciones y los comportamientos de los demás desde otro punto de vista:

  • Aceptar de forma incondicional a todo el mundo. La aceptación de nuestras amistades significa quererlos tal y como son. ¡Vamos ya a dejar de echarle la cruz al otro!
  • Darse cuenta de que tenemos un gran margen de actuación para esquivar los errores de los demás sin que estos nos afecten en gran medida. La clave es ser flexible, no enfadarse con la persona que no hace lo que nosotros queremos.
  • No presionar a las personas para que cambien o para que sean como nosotros queremos. Eso no funciona, al revés, cuando presionamos, la otra persona ve amenazada su libertad individual y lo único que conseguiremos es que se ponga a la defensiva.

Lo sabio y lo que sí funciona es sugerir. Sugerir significa decirle a nuestro amigo que nos habría gustado que hiciese o dejase de hacer tal cosa, pero que si no lo hace o si sigue actuando de esa forma, no pasa nada, lo queremos tal y como es. De esta forma, la persona reflexionará sobre su comportamiento y estará mucho más dispuesta a cambiar.

Por lo tanto, si quieres tener los mejores amigos, practica esta flexibilidad mental con los demás. Una persona no tiene por qué dártelo todo, es imposible. Pero si coges lo mejor de cada amigo, aceptando sus defectos, llegará un momento en el que muchas personas te den y te aporten lo que necesitas.

De esta forma, crearás el collage de la amistad: tendrás el amigo que siempre sale de fiesta contigo, llueva o truene.  Tendrás al amigo que va a consolarte cuando estás mal a las 4 de la madrugada, pero no se acuerda de tu cumpleaños, tendrás al amigo que te sorprende con un plan inesperado pero que también te lo cancela media hora antes… tendrás los mejores amigos que se puedan tener.

Imágenes: Mariana Kalacheva