Los que ni comen ni dejan comer (inseguridad personal)

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 18 abril, 2015
Valeria Sabater · 18 abril, 2015

 

Seguro que a lo largo de tu vida, te has encontrado con este tipo de perfiles en más de una ocasión. Personas con las que es complicado convivir, trabajar e incluso establecer una amistad saludable… ¿Cómo conseguirlo? A instantes resultan accesibles y permisivos, y a los pocos segundos, levantan unos muros infranqueables donde es imposible conseguir o hacer nada.

¿Qué hay detrás de este tipo de personalidades? ¿Una clara inseguridad personal? ¿Envidia? ¿O simples ganas de complicar la vida a quienes tienen a su alrededor? Lo sabemos, no es fácil convivir con ellos/as, en ocasiones incluso logran despertar lo peor de nosotros mismos, no obstante, debemos aceptarlos y tratarlos como lo que son: personas inseguras.

Debemos añadir también que la relación con este tipo de perfiles, se complica aún más cuando son nuestras propias parejas afectivas quienes se comportan como la protagonista de la clásica obra de Lope de Vega, “El perro del hortelano”. ¿Qué podemos hacer? ¿Qué estrategias debemos asumir en estos casos?

Veámoslo.

Sí pero no… La inseguridad personal

 

“Sí, pero no…” “Hoy me parece bien todo lo que dices y haces, pero mañana no lo veré bien porque de algún modo, me obliga a decidirme y no estoy preparado para ello.” Todos hemos experimentado alguna vez este tipo de situaciones en las que de pronto, nuestra confianza, nuestras esperanzas, se ven derrumbadas como un barco de papel que escapa corriente abajo.

La inseguridad personal aparece en cualquier ámbito de nuestro círculo personal, no obstante, analicemos los casos más comunes:

-Inseguridad en la educación de los hijos: padres y madres que basan su educación en normas poco firmes, en cambios de enfoque constantes que acaban proyectando a su vez en los niños, la misma inseguridad. ¿Un ejemplo? Padres que prometen a sus hijos que van a hacer determinadas cosas, que les permiten acudir a esa cita, a esa excursión, a esa fiesta… Pero más tarde, recapacitan y les dan una negativa.

-Inseguridad a nivel de pareja: en este caso podemos explicar innumerables situaciones que te pueden resultar muy conocidas. Desde esas personas que un día se muestran completamente accesibles, abiertas a un compromiso a planes de futuro, para, al poco tiempo, cambiar radicalmente de opinión y ofrecer únicamente, excusas imprecisas. Y aún más, también es muy habitual encontrarnos con esas parejas que han roto su relación, o al menos uno de ellos así lo ha querido, y sin embargo, nunca termina de alejarse. Nunca termina de “romper” el vínculo, lo cual, genera aún más sufrimiento.

-Nuestras amistades: ¿quién no tiene el clásico amigo que siempre necesita de nuestra opinión o consejo para hacer algo? Suele mostrarse cercano y solícito, sin embargo, cuando las cosas no salen como él o ella esperan, finalmente somos nosotros los responsables. Muestran dependencia y desapego al mismo tiempo, una mezcla que en ocasiones parece camuflarse con el cariño y luego con la envidia.

inseguridad personal

Los que ni comen ni dejan comer ¿Cómo defendernos?

 

¿Cómo tratar a las personas que nos “atrapan” con su inseguridad personal? No podemos romper nuestros vínculos con ellos, forman parte de nuestra vida, eso está claro, así que lo más recomendable, lo más adecuado es que aprendamos a tratarlos.

-Entiende primero que no puedes cambiar a nadie de un día para otro. Lejos de solucionar “su problema”, empieza primero por protegerte tú evitando que te manipulen. Ten claros tus valores, tus límites y aquello que estás dispuesto a permitir y lo que no.

-Expresa con claridad cómo te sientes cada vez que cambian de opinión o cuando no son claros con sus sentimientos. Hazles ver que sus acciones, sus palabras, tienen consecuencias.

-Ten claro que las personas inseguras suelen generar “emociones negativas”. Lo último que debes hacer en estos casos es responsabilizarte tú de sus acciones. Si mantienes una relación de pareja con una persona con este perfil, no te atribuyas sus altibajos, no te dejes llevar por ese “tiovivo” emocional en el que “hoy te quiero pero mañana no”. El problema lo tiene la otra persona, no tú, así que valora objetivamente hasta qué punto estás dispuesto/a a llegar, y lo que vas a permitir.

-Una persona segura no duda, ni aún menos arrastra a otros a sus cauces de inseguridad y dilemas personales. Si crees que estás perdiendo el tiempo, aléjate. Ahora bien, si aprecias a esa persona, hazle ver lo que su comportamiento genera, pero siempre desde un modo constructivo, abierto y firme.